|
El colapso de la inversión
Lunes, 04 de Enero de 2010
Desde que tomó el poder, el gobierno se ha comportado como si lo único que le importara de la situación económica fuera el conseguir fondos para gastar más y quedar más bien con sus partidarios. Mientras esto pasa, la economía del país se ha deteriorado gravemente, mucho más que lo que se han deteriorado las economías de los países vecinos.
La producción del país, medida por el Producto Interno Bruto (PIB), cayó 3.3 por ciento en 2009, mientras que la de Guatemala creció 0.6 por ciento, la de Honduras cayó 2 por ciento; la de Costa Rica, 1.5 por ciento, y la de Nicaragua, 1 por ciento. Prácticamente todos los indicadores de actividad económica muestran un fuerte deterioro. Las exportaciones han caído 18 por ciento, y las importaciones, 26 por ciento; la economía ha perdido 47 mil empleos, y la pobreza está creciendo. La cifra más preocupante de todas es la caída de la inversión, que alcanzó un 16 por ciento. Esta cifra es muy preocupante por dos razones. Primero, la caída en la inversión afecta directamente el PIB presente, ya que muchas de las actividades necesarias para invertir representan producción presente. Segundo, porque la inversión crea la capacidad de producción del futuro, de tal forma que la falta de inversión restringe la producción de años futuros. Con una capacidad de crecimiento seriamente disminuida, la situación económica del país se deteriorará más y la pobreza tenderá a aumentar aún más. El gobierno tiende a culpar a la crisis económica mundial por estos problemas. No hay duda de que la situación mundial ha afectado el desempeño económico de El Salvador, principalmente a través de la caída en las exportaciones y las remesas. Pero tampoco hay duda de que hay un factor adicional que vuelve peor nuestra situación al compararla con la de otros países: la incertidumbre que existe en todos los sectores con respecto al rumbo que tomará el país en términos de sus libertades económicas y políticas y de la protección de los derechos ciudadanos. El Presidente Funes parece no dar importancia a esta incertidumbre ya que, aunque continuamente desmiente las afirmaciones radicales de sus ministros del FMLN, los mantiene en sus puestos y les permite que sigan avanzando su objetivo de conducir el país hacia el comunismo. Al mismo tiempo, los problemas que ahogan al país -incluyendo principalmente los asociados con la violencia- siguen aumentando mientras que el gobierno no hace nada para resolverlos. En estas circunstancias, no debería de ser sorpresa para nadie que la inversión esté cayendo tan rápidamente. Nadie invierte para que le quiten el fruto de sus ahorros, o para que sus empresas caigan bajo el dominio del crimen organizado. La caída de la inversión está directamente relacionada con la incertidumbre política. Como muestra la gráfica adjunta, en los últimos tres períodos presidenciales la inversión ha variado siguiendo un ciclo político: tendió a caer en años de incertidumbre electoral (1999, 2004 y 2008) para subir después cuando la continuidad de un sistema de libertades económicas y políticas pareció asegurada.
Es decir, la inversión subía en los años sin elecciones presidenciales y caía en los años electorales o los que los precedían. Esta disminución se daba porque los inversionistas temían que ganara el FMLN, que ha prometido consistentemente que va a convertir al país en otra Cuba u otra Venezuela. Ahora este partido ha ganado las elecciones y los inversionistas tienen mucho miedo de que avance en la conversión de El Salvador en una Cuba o una Venezuela. Por esta razón, el aumento de la inversión que se dio después de las elecciones anteriores no se ha dado esta vez. Al contrario, como se puede ver en la gráfica, está cayendo a tasas sin precedente. El Presidente haría bien en tomar en cuenta estos hechos, ya que en 2010 se evaporarán las excusas que hasta ahora ha podido invocar para explicar la cada vez peor situación económica-el gobierno no puede seguir diciendo que los problemas que tiene son heredados. Habrá pasado ya demasiado tiempo desde la transmisión del mando, y, en todo caso, ¿que no fue que él prometió un cambio? Hasta ahora, el cambio ha sido para peor. El Presidente debe entender que la caída de la inversión es una señal mucho más clara e importante de su verdadera popularidad y de su éxito como presidente que las proporcionadas por encuestas, hechas a personas que dicen que les gusta el Presidente pero que no están dispuestas a invertir su dinero en el futuro del país. |