Manuel Hinds


El deterioro de la competitividad
Martes, 2 de Septiembre de 2008
En el artículo anterior discutimos dos diferentes concepciones de la política—una como el arte de posibilitar el buen gobierno, la otra como el arte de crear imágenes.

En el argüí que la primera concepción no sólo es la mejor para el país sino también es la más efectiva para ganar elecciones porque la retórica contradicha por la realidad sólo puede llevar a desastres electorales mientras que la retórica apoyada en la realidad lleva a victorias en las elecciones.

Como ejemplo de esta verdad vimos cómo las victorias presidenciales de ARENA en los últimos veinte años han estado basadas en logros muy reales, destacado entre ellos la disminución de la población que vive en la pobreza de 60 a 30 por ciento de la población (datos de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) entre 1992 y 2006. Notábamos, sin embargo, que uno de los factores más importantes en el progreso en la lucha contra la pobreza, la inversión en capital humano, que había ido aumentando como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) de mediados de los años noventa hasta 2002, dejó de crecer en ese año y ha disminuido desde entonces, de tal forma que para 2007 esta inversión era prácticamente igual que en 1999, hace ocho años. Este es un deterioro de la realidad que debe revertirse para retomar el rumbo de interés en el desarrollo humano que los gobiernos de ARENA habían tenido hasta 2002.

En este artículo vemos otra dimensión del éxito de ARENA que se ha deteriorado últimamente. La gráfica adjunta muestra la posición que nuestro país ha ocupado en el mundo en términos de la libertad económica y de la competitividad de su economía.

Como puede verse, el país, que en 2002 era el país número 21 en el mundo términos de libertad económica es ahora el número 29 y, que en 2002 era el número 48 en términos de competitividad, ahora es el número 67.

Estos indicadores señalan que las ventajas económicas que habíamos obtenido con las reformas de los noventas y principios de los dos mil las estamos perdiendo rápidamente. Este es un tema que los candidatos deberían abordar porque afecta la habilidad del país para crecer y crear empleos.

Como en el caso de la decaída de la inversión social, el candidato Ávila debe distanciarse del deterioro en el ambiente económico de los últimos años.

La prueba de que estos indicadores se pueden mejorar está en el hecho que gobiernos de ARENA lograron colocar al país en primero o segundo lugar en toda Latinoamérica durante los años noventa y principios de los dos mil y ahora apenas llegamos al quinto lugar en los dos indicadores.

Si esta tendencia no se revierte nos volveremos menos atractivos para la inversión extranjera y local y nuestra tasa de crecimiento bajará. También como en el caso del deteriorado gasto social, la realidad es la que va a determinar la dirección de los votos.

En la última instancia, la casilla en la que se vota, las medidas de buen gobierno son las que ganan las elecciones. ARENA debe volver a dar al buen gobierno la importancia que antes le daba y que le ganó cuatro elecciones presidenciales al hilo.