Manuel Hinds


¡Ooooops!
Viernes 1 de mayo de 2009
Al presidente electo Funes como que no le están contando toda la verdad con respecto a la posibilidad de regresar al colón. Le han dicho que por no tener una moneda propia no podemos tener "política monetaria", con lo cual se supone que estamos en desventaja para combatir la crisis.

En artículos anteriores demostré cómo nuestra economía está mejor en todas las categorías de posibles mejoras logradas con "políticas monetarias"-rebajar la inflación (tenemos la más baja en Latinoamérica); bajar la tasa de interés para promover la inversión (tenemos la tasa de créditos más baja en Latinoamérica exceptuando Panamá, que la tiene un poquito más baja); y hemos ganado reservas en el banco central a pesar de las incertidumbres electorales. Además, como cualquiera puede averiguar, los plazos de nuestros préstamos son mucho, muchísimos más largos que en los países no dolarizados.

Todas estas ventajas que supuestamente las da la posibilidad de tener política monetaria son resultado precisamente de que no la hacemos porque estamos dolarizados. El estar dolarizados da confianza a la población, lo cual mantiene bajas las tasas de interés, y hace que la inflación se mantenga baja porque no se imprime dinero por razones políticas.

Eso no se lo dicen al presidente electo, obviamente. Tampoco le dicen que para hacer "política monetaria anticíclica", que significa imprimir dinero, usted necesita o dólares de reservas -porque va a perder reservas al imprimirlo- o devaluar la moneda porque si no la gente usa los colones para comprar dólares.

Por eso, señor presidente, es que sólo Chile, que había guardado reservas especiales en los años de bonanza para gastarlas en los años de crisis, ha hecho política monetaria en toda Latinoamérica en esta crisis. Y al hacerla perdió 790 millones de dólares de reservas y se le devaluó la moneda en 7.8 por ciento en los últimos tres meses de 2008.

Hay expertos que dicen que es bueno que la moneda se devalúe porque vuelve más rentables las exportaciones y esto las aumenta. No dicen que la rentabilidad aumenta porque los exportadores reciben más colones por lo que venden y no aumentan los salarios -lo que hace que el aumento de la rentabilidad se haga sobre el lomo de los trabajadores.

Por supuesto, si se suben los salarios proporcionalmente, la rentabilidad no aumenta y lo único que se logra con una devaluación es aumentar la inflación. Porque los expertos tienen que reconocer que si un galón de gasolina que vale 2 dólares se vende en el país con una tasa de cambio de 8.75 valdría 17.50 colones, pero si se vende a una tasa de cambio de 15 colones por dólar, el precio sería de 30 colones. La gente, que ya no aguanta, aguantaría menos.

No creo que eso sea lo que quiera el presidente electo que pase. Además, las devaluaciones en Latinoamérica no han llevado a aumentos en exportaciones. Si esto fuera así, la región sería la exportadora más grande del mundo porque es la que más ha devaluado. Entre las regiones, es la que menos exporta. Esto no lo dicen los expertos, que gustan de argüir en abstracto -si hace esto pasaría esto- sin poner ejemplos concretos de lo que están recomendando.

Seguramente que tampoco le dicen al presidente electo que los prestamistas internacionales evalúan el riesgo de prestarle a un país con varios indicadores que miden el esfuerzo que el pago de la deuda impone al país.

El más común de estos indicadores es la carga de la deuda, el cociente de dividir la deuda entre el Producto Interno Bruto (PIB). Y tampoco le habrán dicho que dicho cociente se empeora cuando se devalúa la moneda local con respecto a la moneda en la que está denominada la deuda. Esto se ve en la gráfica adjunta.

La gráfica está construida con la deuda del gobierno central, que es de 7,332 millones de dólares. Supongamos que el presidente Funes reintroduce el colón al 8.75. Esto querría decir que la deuda, expresada en colones, sería de 64,155 colones, pero por supuesto estaría en dólares. La relación de deuda a PIB sería de 33 por ciento, igual que ahora.

Ahora suponga que el colón se devalúa en 50 por ciento, a 13.12, por andar creando colones para financiar al gobierno. Esto significaría que el PIB medido en dólares sería 50 por ciento más bajo en dólares mientras que la deuda en dólares se mantendría igual, con lo cual la carga de la deuda (la misma deuda, ni un centavo más en dólares) aumentaría de 33 por ciento a 50 por ciento (si le parece que 50 por ciento de devaluación es muy alto recuerde que las del presidente Duarte fueron de 100 por ciento y luego del 80 por ciento).

La carga de la deuda habría aumentado igual que si le hubieran prestado 3,666 millones de dólares más-pero no los tendría, no podría hacer ninguna obra con ellos porque la carga de la deuda habría aumentado no porque le hubieran prestado más sino porque usted habría devaluado la moneda. Es como si se los hubieran prestado, pero los hubiera quemado.

Pero aún. A este nivel de deuda, nadie le daría financiamiento al país en los mercados, y la prioridad del gobierno se tornaría a reducir la deuda-es decir, a cortar inversión, a reducir gastos, sólo para poder seguir pagando la misma deuda que ahora se está pagando tranquilamente.