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La pregunta del medio millón
Sábado, 31 de Mayo de 2008
En este caso, no hablamos de dólares, sino de votantes. Ese medio millón aproximadamente de votantes que le dieron un triunfo holgado a Tony Saca hace cuatro años. ¿Qué está pensando toda esa gente? El que pueda dar una respuesta acertada a esa pregunta estará en capacidad de conducir una efectiva campaña proselitista y muy probablemente ganará la próxima elección presidencial.
Pero debo advertirles a los principales partidos contendientes que esa pregunta no admite respuestas superficiales. El que se quede en las apariencias pierde, aunque en algún momento haya podido amasar una amplia ventaja en las encuestas de opinión. Gana el que pueda penetrar hasta el fondo de las mentes y los corazones de los electores, aunque en algún momento haya tenido buenas razones para sentirse derrotado. Yo no conozco la respuesta, pero puedo darles algunas pistas para que no la busquen por senderos equivocados. La primera pista es que los planes de gobierno sirven, si acaso, para gobernar, no para ganar elecciones. Innumerables estudios han demostrado una y otra vez que los votantes, aun en sociedades con elevados niveles educativos, no prestan mucha atención a los planes de gobierno. A lo sumo, les interesa conocer la posición de los candidatos en cuanto a uno o dos temas, como es el caso del aborto o la guerra en Iraq para los votantes estadounidenses. La segunda pista es que algunas rabietas son pasajeras, pero otras se enquistan en el hígado de los votantes. Una parte importante de la ventaja que hasta hoy mantiene el FMLN sobre ARENA es reflejo del enojo de personas que, con razón o sin ella, atribuyen al gobierno toda la culpa de sus más penosas desventuras. No hay nada que se pueda hacer cuando ese enojo ha echado ya abundantes y fuertes raíces. Ese es un voto seguro para el FMLN. Pero otras molestias no son tan invasivas y pueden neutralizarse con una dosis de buen gobierno en los próximos meses. Ese es un voto que podría perder el FMLN si se descuida. La tercera pista se la dedico exclusivamente a la derecha. No importa tanto que la gente culpe de todo al gobierno. Si la empresa privada se empeña verdaderamente en mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, la motivación negativa para destronar a ARENA se reduce automáticamente. Si la derecha quiere ganar, en vez de congelar las inversiones deben multiplicarlas en los próximos meses para abrir nuevas oportunidades de empleo. Los empresarios deben entender que mucha gente ya no puede vivir con los sueldos que recibe; peor todavía en los muchos casos en que no se les conceden ni siquiera las prestaciones de ley. Cuarta pista. La propaganda de escopeta no sirve. No sólo no sirve, es contraproducente y es cara y resulta ofensiva ante los ojos de los que se las están viendo a palitos para llevar pan a sus hogares. Si después de cuatro años hay gente que no logra percibir los beneficios de la gestión gubernamental, no hay nada que la propaganda pueda hacer al respecto. Así de simple. La propaganda del gobierno es totalmente injustificada; la de los partidos debe hacerse con mucha más inteligencia y sensibilidad. Última pista. Los dos partidos grandes tienen candidatos con muchas virtudes; pero ambos partidos, en sí mismos, son muy poco atractivos más allá de las fronteras de sus respectivos votos duros. Al partido ARENA lo afean algunos de sus actuales dirigentes. Si el partido quiere recuperar la confianza de los votantes, esos dirigentes tienen que apartarse. Al FMLN lo afea su culto a una teoría política completamente trasnochada, elaborada en una época que ha quedado muy atrás en la historia de la humanidad. A la gente lo único que le interesa es mejorar su situación; le tiene completamente sin cuidado la absurda lealtad a Marx y Lenin. Si el FMLN se decidiera a destetarse podría ser verdaderamente imparable. La política electoral es, al fin de todas las cuentas, un asunto de confianza más que de ideas. Los partidos deben preguntarse por qué los votantes confían o dejan de confiar en ellos. Esa es, en esencia, la pregunta del medio millón. |