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Quedan sólo seis meses
Jueves, 12 de Junio de 2008
El tiempo vuela. Como si nada, han transcurrido ya tres meses desde que ARENA seleccionó a su candidato presidencial. Y faltan sólo seis para llegar a ese momento en que la gente tendrá los ánimos puestos en las celebraciones de Navidad y año nuevo, muy luego de las cuales acudiremos a la cita para elegir diputados y autoridades edilicias.
Las preferencias electorales que se hayan consolidado a mediados de diciembre se mantendrán casi intactas en enero y los resultados de enero determinarán en considerable medida los de la elección presidencial dos meses después. Los buenos planificadores optan por la apreciación más restrictiva del tiempo del que disponen para alcanzar sus metas; no dejan al azar ni para última hora la ejecución de las partes esenciales de un proyecto. Según esa lógica, los partidos políticos deben hacer cuentas como si disponen únicamente del tiempo entre este día y los primeros días de diciembre. El resto del tiempo será para pulir pisos, sembrar flores y poner adornos; no para construir columnas, techos y paredes. Como están las cosas, la estrategia electoral del FMLN es de mantenimiento. Le basta con no hacer o decir imbecilidades; no comprar pleitos; defenderse inteligentemente y con la elegancia propia de los vencedores. ARENA, en cambio, debe mostrar audacia y tomar riesgos. Está a la altura del minuto 30 del primer tiempo y tiene ya tres goles en contra. Debe volcarse contra el marco adversario pero sin desesperación, apegándose a un buen esquema táctico. Y el primer paso para contar con un buen esquema táctico es reconocer lo que se ha venido haciendo mal y los obstáculos que deben superarse. En nada se ayuda ARENA a sí misma cuando recurre a explicaciones antojadizas de lo que está sucediendo. Es débil y engañoso el argumento de que no hay nada de qué preocuparse porque ya antes han estado abajo en las encuestas y han logrado sobreponerse. Las encuestas del 2008 no deben compararse con las que se realizaron en el mismo mes del 2003, sino con las que se realizaron en un momento similar del proceso electoral hace cinco años, es decir, cuando el candidato arenero llevaba ya tres meses de haber sido designado. En la comparación hay que tener en cuenta que los candidatos en la presente contienda son muy diferentes a los candidatos que disputaron la presidencia la vez anterior. En aquella ocasión fue el candidato del FMLN el que partió acarreando un alto nivel de rechazo o desconfianza, mientras el candidato arenero se desenvolvía como sapo en su charco, con admirable soltura. Tampoco ayuda en nada a los areneros el seguir abrazando, al menos en público, la noción de que las encuestas pueden tener errores y, en todo caso, son sólo la fotografía de un momento. Las encuestas de la Universidad Tecnológica y la UCA han sido siempre muy atinadas y se llevan a cabo con sumo rigor técnico. Ambas encuestas y la de CID-Gallup arrojan resultados muy consistentes, con pequeñas variantes que caen dentro del margen de error. No tiene caso negar que se está consolidando una tendencia de ventaja entre 15 y 20 puntos porcentuales del FMLN sobre ARENA. Pero la encuesta de la UTEC, además del cuadro de preferencias electorales, arroja información muy contundente para entender una de las principales razones por las que el candidato de ARENA sigue tan abajo. La gente no le está objetando sus méritos ni sus cualidades. El problema radica en que lo perciben como representante del continuismo. Eso es precisamente lo que mucha gente trató infructuosamente de hacerle ver al Coena en distintos momentos del proceso de selección de su candidato. El otro problema grande no tiene nada que ver con el candidato, sino con el partido, particularmente con la imagen que muchos tienen de ARENA a partir de la gestión del presidente Saca. La encuesta de la UTEC revela que un porcentaje muy grande de la población no percibe los beneficios de los programas del actual gobierno y, por añadidura, se sienten indignados por la publicidad que busca modificar artificiosamente esa percepción. Al día de hoy, ARENA está perdiendo las elecciones, pero eso no significa que esté condenada irremediablemente a perderlas. Podría acortar y terminar superando la ventaja que le lleva el FMLN, pero ello requiere fundamentalmente dos cosas: (1) Que el presidente Saca emprenda acciones de impacto más sensible y generalizado en los próximos meses, y (2) Que Rodrigo Ávila sea mucho más franco al reconocer los errores y las deudas de su partido. |