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Solución temporal en ARENA
Jueves, 07 de Mayo de 2009
El enjambre de temblores en la región izquierda del mapa político salvadoreña ha generado más reacciones que los fenómenos telúricos, igualmente importantes, que se están registrando en la zona arenera. Pero en ninguno de estos dos casos es fácil saber exactamente lo que está ocurriendo y, menos todavía, ponderarlo adecuadamente.
Ya algunos comentaristas han señalado y censurado el secretismo con el que tanto el FMLN como ARENA están manejando los reacomodos al escenario postelectoral. Ambos partidos se han tomado muy en serio lo de que la ropa sucia se lava en casa, pero se olvidan de que, en su caso, su casa es el país y somos todos los ciudadanos, no sólo porque con nuestros impuestos se les paga su deuda política, sino porque a todos nos toca inevitablemente sufrir las consecuencias del manejo que ellos hacen de las cosas partidarias. El meollo de las desaveniencias y de las luchas intestinas de poder en ambos partidos solo trasciende de manera muy superficial a la opinión pública; la novela completa solo la conocen los protagonistas y los muy allegados a ellos. Por su medio, otros llegamos a enterarnos de algunas cosas que nos permiten atar cabos y saber más o menos de dónde vienen y hacia dónde se dirigen los disparos. Los partidos no solo ocultan la verdad, sino que la niegan o la maquillan cuando son interpelados por la prensa. Esa falta de transparencia, esas mentiras sostenidas sin vergüenza, hacen difícil que el ciudadano común y corriente pueda hacer valoraciones atinadas de noticias como la renuncia del diputado Lorenzana al equipo de gobierno del presidente electo y la del retorno de Alfredo Cristiani a la presidencia del Coena. Eso explica, en parte, algunas de las objeciones que gente de derecha está poniendo al nombramiento de Alfredo Cristiani como presidente del Coena. Lo cierto es que ARENA no tenía abierto un amplio abanico de posibilidades. Por el contrario, sus márgenes de maniobra para una recomposición que no destruya al partido han sido extremadamente limitados. Son muchas y muy complejas las tareas que ARENA tiene por delante y es muy corto el tiempo que le queda para empezar a operar eficientemente bajo una nueva dirección. Cuando una persona ha quedado muy mal herida a consecuencia de un aparatoso accidente, los médicos atienden primero las lesiones que amenazan la vida. Solo cuando el paciente está fuera de peligro pueden concentrar su atención en daños de menor gravedad. Eso es precisamente lo que está intentando hacer la Comisión Política de ARENA. El retorno de Cristiani no debe interpretarse como una validación de ideas e intereses que, en retrospectiva, no fueron tal vez los más atinados para el país. Lo que en la actual coyuntura aporta el presidente Cristiani es el rescate de la posibilidad, cerrada completamente por el presidente Saca y su grupo, de un debate abierto e inclusivo que le devuelva a ARENA su cohesión, su vitalidad y la confianza que había llegado a merecer de amplios sectores de la población. Alfredo Cristiani ha tomado las riendas de ARENA muy a pesar suyo. No ha llegado para quedarse, sino para conducir exitosamente una transición inevitable. Nadie se baña dos veces en el mismo río. Ni el río ni las personas son los mismos que eran hace veinte años. Las actuaciones controversiales u objetables del presidente Cristiani en 1989 no son un buen indicador de su capacidad para asumir con lucidez, firmeza y prudencia las amenazas que hoy enfrentan su partido y nuestro país. Si tenemos en cuenta que hay muy pocas personas que querrían o podrían hacerse cargo del partido en la situación en que se encuentra hoy ARENA, el nombramiento de Cristiani y la renovación total o casi total del Coena es la mejor solución posible, en el entendido de que se trata de un Coena de transición que facilitará una solución más definitiva y, mientras tanto, orientará las acciones del partido en estos meses críticos en los que se inauguran una nueva legislatura y un nuevo gobierno, además de estar pendiente la elección de un nuevo fiscal y de cinco nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Falta que ver cómo queda integrado ese Coena de transición y cómo desempeña las tareas de renovación del aparato partidario territorial, así como las de oposición en la Asamblea Legislativa, pero de momento, creo que se ha hecho lo que se debía hacer y se ha abierto, por primera vez en mucho tiempo, una posibilidad real de transformación en ARENA. |