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La mesa está casi servida
Viernes, 03 de Octubre de 2008
La mesa está casi servida para la elección presidencial; sólo faltan las opciones de guarnición para acompañar al pato, al filete de res, a la pechuga de pollo y al pescado. Luego, cuando empiece legalmente la campaña, se servirán los aderezos, los vinos y los postres. Como no es un restaurante de cinco estrellas el que tenemos, hay que advertir que algunas carnes pueden salir duras y algunos vinos ácidos.
Lo más novedoso es que el PDC se ha decidido, por fin, a participar. Otro tanto había hecho ya el PCN semanas atrás. Ambos habían estado renuentes. Había preocupación en el bloque de derecha. No querían restarle votos a ARENA. Se veían en el espejo de Nicaragua, donde la división de la derecha facilitó el triunfo del FSLN. Calculaban que, a falta de candidato propio, los simpatizantes del PCN y PDC no tendrían otro palo en que ahorcarse más que el de ARENA. En Nicaragua sólo hace falta un 35 % del voto para ganar. Con la barra tan baja, Mauricio Funes ganaría en primera vuelta, sin importar lo que hiciera o dejara de hacer la derecha para evitarlo. Pero en El Salvador se necesita el 50 % + 1 para ganar. Con esa exigencia, sólo si el voto se reparte exclusivamente entre dos partidos tendría el FMLN una alta probabilidad de ganar en primera vuelta, ya que en ese caso sería inevitable que uno de ellos obtuviera más del 50 % de los votos. Si nos atenemos al patrón de preferencias que se mantiene en las encuestas, el ganador sería el FMLN. Así las cosas, la mejor opción para ARENA es desconcentar el voto y forzar una segunda vuelta, lo cual no le garantiza el triunfo, pero le permite comprar tiempo para afinar e intensificar una campaña proselitista que, por diversas razones y circunstancias, ha comenzado tarde y a marchas forzadas en comparación con la del FMLN. La otra premisa importante es la relacionada con el comportamiento electoral de los simpatizantes del PCN y PDC. El cálculo era que, si esos partidos no llevaban candidato, sus simpatizantes votarían por ARENA, por ser la opción ideológica más cercana. Sin embargo, no hay evidencias sólidas para respaldar esa expectativa. Tampoco se puede saber a ciencia cierta cuántos areneros, descontentos con las actuaciones de su partido, preferirán votar por el PCN o PDC, pero habrían respaldado a ARENA si no hubieran tenido más opciones de centro o derecha. Con la participación del PCN y PDC, es posible que ARENA pierda algunos votos, pero también es posible que el descontento de muchos votantes independientes con ARENA se canalice hacia uno de esos partidos en vez de favorecer al FMLN. Desde el punto de vista de la conveniencia de ARENA, la participación del PCN y el PDC implica algunos riesgos; pero la no participación habría implicado una derrota segura. Desde el punto de vista de los intereses de estos dos partidos, no participar en la contienda presidencial habría sido un grave error, ya que se juegan la vida en cada elección y el tener candidato presidencial les permite mayor presencia y protagonismo para ganar alcaldías y diputaciones. A los ciudadanos que están ya hartos de los dos partidos grandes, el PCN y el PDC les ofrecen una opción diferente. El PCN carga con su mala fama y con la desventaja de haber seleccionado a un candidato poco conocido. El PDC lleva a un candidato que, al menos, merece una segunda mirada. Ya ganó una importante elección contra todo pronóstico, hizo una buena gestión en la alcaldía de San Salvador y tiene un talante conciliador que buena falta hace en medio de tanta crispación e intolerancia. Queda por ver qué modalidad adoptará la revancha de Will Salgado contra Rodolfo Parker y quién, por fin, tendrá el privilegio y la responsabilidad de ayudarle a Rodrigo Ávila a reducir la brecha. También habrá que estar pendientes de cómo el FMLN y su candidato aclaran sus posiciones y superen sus diferencias. Estos ingredientes añadirán la substancia y el sabor que todavía le falta al caldo de la elección presidencial. |