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Proyecto. Al recibir el permiso de explotación, Pacific Rim planea construir un reservorio con capacidad para 650 mil metros cúbicos de agua lluvia en este terreno. La capa vegetal sería removida y vuelta a colocar al concluir la operación.
Foto EDH/Franklin Zelaya
EL DORADO pasado y futuro en el congelador
» La promesa de una mina ambientalmente sostenible causa recelo. Una vez más, el agua motiva un conflicto.
Segunda Entrega, El Diario de Hoy
Lunes, 16 de Junio de 2008

Excavaciones a través de túneles que se adentran más y más en el subsuelo en forma elíptica. Material que es recogido por camiones que lo llevan hasta la planta de procesamiento a través de una vía subterránea.

Lo que podría parecer ciencia ficción para algunos habitantes de Sensuntepeque y San Isidro, es un proyecto congelado para los accionistas, los ejecutivos y los 125 empleados que Pacific Rim tiene en la zona.

Mientras el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa esperan los resultados de un Estudio Ambiental Estratégico sobre el impacto y la sostenibilidad de la explotación minera metálica en el país, nueve empresas esperan a que sus proyectos de exploración dejen de representar pérdidas y empiecen a rendir ganancias.

El Director Ejecutivo de Pacific Rim Mining Corp., Pete Neilans, explicó que dicha empresa ha invertido un total de 77 millones de dólares desde 1993. El ejecutivo agregó que, al no producir, la compañía pierde dinero todos los días: “La inversión se pierde y la propiedad pierde su valor”.

Pero no solo la empresa de origen canadiense pierde con el impasse a la explotación. Las arcas del estado dejan de percibir, según Neilans, 20 millones de dólares en impuestos anuales.

Tanto él, como el Vicepresidente de Pacific Rim El Salvador, Rodrigo Chávez, creen que el retraso en el otorgamiento del permiso no está relacionados con el lento estudio de la propuesta de Ley de Minería en manos de una comisión ad hoc de la Asamblea Legislativa.

Cuestionados sobre cuánto tiempo más podrá esperar la compañía para extraer el oro, evitaron poner un plazo. Neilans sólo advirtió que el oro que se queda en el subsuelo no tiene valor y Chávez expuso que por cuánto tiempo más esperar, es una decisión de la Junta Directiva de Pacific Rim Mining Corp. en Vancouver, Canadá.

Mientras tanto, en los alrededores de la zona ya explorada por los geólogos de la compañía, algunos lugareños se quejan de haber visto los efectos de esos trabajos sobre el medio ambiente. Según ellos, eso causó que tres nacimientos de agua se hayan secado. Esto refuerza la idea de que el oro y la cuenca alta del río Lempa no pueden ir de la mano. Así lo han a expresado la Iglesia Católica y las ONG que trabajan en Cabañas. Pero para quienes ven en la minería la tabla que salvará a la zona norte de ahogarse en la pobreza esa es la combinación perfecta.

Hace un año, Manuel Enrique Hinds, en su estudio “La minería de oro en El Salvador. Costos y beneficios”, argumentó que ante una actividad que puede generar grandes beneficios “la respuesta que se ve en todo el mundo no es a prohibir la actividad y perder los beneficios, sino a ganarlos aprobando la actividad y centrando la atención en la disminución de los riesgos”.

Esos riesgos los identificará el Estudio Ambiental Estratégico aún pendiente, cuyas bases de licitación fueron púbicas la semana pasada.