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El color de la quebrada El Taladrón. Lo cobrizo de estas aguas se debe a la actividad minera que hubo a mediados del siglo XX en San Sebastián.
Foto Archivo/EDH
Herencia minera
» Los túneles de San Sebastián no son la única huella que dejó la actividad minera que hubo desde inicios del siglo XX.
Primera Entrega, El Diario de Hoy
Domingo, 15 de Junio de 2008

Gris y sobre más fango que agua, está la presa del río Santa Rosa, construida en 1904 por la compañía Gold Miners. Al menos así se lo contaron a Secundino Osorto, de 75 años, quien sentado sobre un muro lateral de la presa asegura que cuando retornó la actividad minera con una compañía extranjera en los años 50, él trabajó como palero, maquinista, carpintero y capataz. Ahora, cómo síndico de la Adesco de San Sebastián, se pronuncia en favor de la industria minera.

Su vecino José Lelis Delgado tampoco está en contra. Este agricultor asegura que la industria minera que hubo en la zona no causó ningún tipo de daño al ambiente: “Lo del cianuro, eso ya es historia, ya no”, afirma. Al escucharlo, un miembro del Comité Ambiental de la zona lo contradice, afirmando que en el río Santa Rosa no hay vida acuática debido a los restos de cianuro. “porque tarda años, años en que se disipe”. Pero Delgado refuta ese argumento: “Pero tiene 10 años de estar trepando pescado”.

La misma diferencia de opiniones se encuentra a lo largo de la zona norte del país. Esto se explica porque mientras durante mucho tiempo el Gobierno ha evitado discutir abiertamente con todos los interesados -empresas y comunidades- el tema, la autodenominada “mesa contra la minería”, que incluye a la Caritas católica, ha creado comités ambientales llamando a oponerse a esta actividad.

Ante ese panorama, el director de Salvanatura, Juan Marco Álvarez, afirma: “Algo crítico acá es que los diferentes actores sociales discutan de forma abierta los pro y los contra de la minería”.

Álvarez reconoce que la actividad minera tiene un alto impacto en el medio ambiente y que si una mina no opera correctamente puede tener efectos ambientales importantes a largo plazo. “Sin embargo - continúa - con un debido proceso de planificación y condicionamiento ambiental y dentro de un marco de participación y transparencia podría ser posible ejecutar la minería”.

Más que anuncios de radio que nos digan en qué países de izquierda hay minería metálica, Álvarez cree necesario tener una evaluación ambiental estratégica y conocer cómo funcionan las minas en otros países de Latinoamérica antes de aprobar una nueva ley de minería y de decidir si cerrarle las puertas a esta actividad o prepararnos para vivir con ella.

La toxicóloga del Hospital Nacional San Rafael, Alfonsina Chicas, explicó que cualquier metal expuesto al medio ambiente se oxida. “Los óxidos de cobre y mercurio pueden ser rojos... Esa agua no permite la vida”, indicó.