Raúl Castro no disfruta del apoyo popular de su hermano mayor, pero al asumir el mando del estado comunista cubano puede contar con el poder que amasó entre bambalinas durante casi medio siglo como su lugarteniente.
Aun antes del anuncio del lunes de que Fidel Castro cedió temporalmente los poderes presidenciales a su hermano mientras se repone de una operación quirúrgica intestinal, Raúl Castro ha salido de la sombra de su hermano, apareciendo en forma prominente en los medios de comunicación estatales como parte de una campaña para dar a conocer mejor a los cubanos al hombre elegido desde hace tiempo como su próximo líder.
El heredero apareció recientemente en la portada del diario Granma, del Partido Comunista, reunido con funcionarios de Bielorrusia. La televisión estatal ha elogiado reiteradamente su conducción de las fuerzas armadas.
"Están preparando al pueblo para lo inevitable, que cuando Castro se vaya, su hermano Raúl todavía estará allí", dijo el especialista en Cuba Wayne Smith, que fue el principal diplomático estadounidense en la isla de 1979 a 1982.
En una nota leída el lunes por la noche en la televisión cubana, Fidel Castro dijo que su salud estaba "arruinada" por una hemorragia gastrointestinal a causa de las tensiones de recientes presentaciones públicas. Aunque la nota dijo que la cesión de poder era "de carácter provisional", agregó que las celebraciones de sus 80 años de vida el 13 de agosto se aplazaban hasta diciembre, lo que sugirió que Raúl Castro podría permanecer en el poder durante meses.
Raúl Castro no formuló declaraciones ni apareció en público el martes. Pero el liderazgo comunista cubano ha prestado particular atención al ministro de defensa, que ha estado discretamente a la sombra de su hermano desde que se inició la revolución hace 53 años.
Raúl Castro dirige a unos 50.000 soldados, muchos menos que los 180.000 que llegó a comandar durante la Guerra Fría, adoctrinados en ideología comunista y armados con tanques de la era soviética y aviones MiG. Parece contar con la lealtad de los altos generales, y pareció más cómodo hablando y bromeando con ellos después de una reciente ceremonia militar que cuando pronunció un discurso minutos antes.
Durante décadas, ha sido política oficial de EE.UU. "socavar" al gobierno comunista cubano, incluyendo la planeada sucesión a Raúl Castro, que cumplió 75 años en junio.
El gobierno estadounidense espera suministrar ayuda a un gobierno de transición democrática en Cuba, aun antes de la salida de los hermanos Castro, y dice que no ayudará a un gobierno que incluya a cualquiera de los dos.
Los líderes del Partido Comunista insisten en que no habrá transición, sino una sucesión dentro del sistema existente, que designa constitucionalmente a Raúl Castro como el nuevo presidente.
"Ha comenzado la transferencia de poder?", se preguntó el analista Brian Latell en un ensayo en junio.
"Raúl ha reafirmado un control personal sobre el aparato del Partido Comunista", escribió Latell, ex analista de la CIA, autor del libro "Después de Fidel: la historia interna del régimen de Castro y el próximo líder de Cuba".
Raúl Castro desempeña un papel ideológico clave en Cuba, y hay indicios de que los funcionarios cubanos están siguiendo ya su sugerencia en junio de que en el futuro podría hacer falta un estilo de liderazgo más colectivo.
La constitución cubana establece que el primer vicepresidente del Consejo de Estado, posición que tiene Raúl Castro, pasa a ser presidente de ese organismo gobernante supremo en caso de "ausencia, enfermedad o muerte" del presidente.
Raúl Castro también es número dos en otras estructuras de poder, como vicepresidente del Consejo de Ministros, o gabinete, y segundo secretario del partido.
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