Reciben con honores al Cuscatlan IX tras su regreso desde Iraq

El Diario de Hoy
Viernes, 29 de Febrero de 2008

» Los 280 integrantes del Noveno Contingente del Batallón Cuscatlán, comandado por el Coronel José Atilio Benítez Parada, arribaron en la tarde de ayer a la base aérea de Comalapa, después de haber prestado servicio en Iraq.

En su recibimiento participaron el Alto Mando Militar y los comandantes de las distintas guarniciones de la Fuerza Armada, encabezados por el ministro de Defensa, Jorge Alberto Molina Contreras, quien destacó "el importante papel que nuestros soldados desempeñan en la reconstrucción de aquel país".

"Quienes pueden expresar el verdadero valor de lo que allí se está haciendo son los propios beneficiarios", resaltó Molina, al tiempo que les anunciaba a sus soldados "el gran orgullo y satisfacción que van a sentir cada vez que escuchen la palabra Iraq".

 

Triunfaron los camellos. Fue sin duda el regalo que más se pudo ver en el equipaje de los soldados, en todas las versiones: cerámica, madera o peluche.
FOTO EDH / Omar Carbonero

 

La transcendencia de esa labor en el aspecto humano queda perfectamente reflejada en la confesión que un capitán de la tropa hacía a otro compañero, tras su llegada. "Allí a El Salvador lo respetan porque ver nuestra bandera es sinónimo de buenas nuevas", le decía.

El líder del Cuscatlán IX durante su estancia en el país del Golfo Pérsico, coronel Benítez Parada, resaltó especialmente los buenos resultados de la misión. "Estamos orgullosos de haberle cumplido a nuestro país, a nuestro mando militar, al pueblo salvadoreño y también a las familias de nuestros soldados que han podido regresar todos sanos y salvos", aseguró el comandante.

Benítez también mostró sus deseo de los iraquíes logren pronto avances hacia la paz y la estabilidad. "Es necesario unir esfuerzos para lograr un sólo objetivo, pero eso va a durar algunos días y mientras tanto es muy necesaria nuestra ayuda para que esa gente mejore su situación", dijo.

El grueso de la tropa, que llegó cargada de regalos y recuerdos, estaba invadida por la alegría a pesar de las más de 20 horas de vuelo. Una alegría que, según coinciden todos, será total una vez que se encuentren con la familia, después de pasar la jornada de hoy en sus respectivas compañías.

Antes de volver al trabajo dispondrán de 30 días de vacaciones que en algunos casos, como el del capitán Pineda, odontólogo del destacamento, tendrán un significado especial. Le servirán para conocer a su hijo Manuel Alejandro, quien apenas cuenta una semana de vida.

Durante la misión, los militares salvadoreños realizaron un total de 20 obras con un presupuesto superior a los 2 millones de dólares, mayormente enfocados a fomentar el desarrollo local a través de la recuperación de infraestructuras básicas como el suministro de energía eléctrica y agua.

Desde que arribó a Irak el Batallón Cuscatlán I los programas realizados son ya 260.