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Amenazas que influyen en la baja productividad

Un estudio hecho por el Ministerio de Medio Ambiente señala también las oportunidades para el rescate y manejo de la bahía de Jiquilisco, donde crece el camarón

Publicada 12 de marzo 2004, El Diario de Hoy

 

Usulután
Enrique Maldonado
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

Una de las principales amenazas sobre las especies que habitan la zona de la bahía de Jiquilisco, en Usulután, “es la pérdida constante de hábitat boscosos”, señala el plan de manejo para esa región, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

La razón de esa degradación, sobre todo en los bosques de mangle, se debe sobre todo al impacto de la actividad humana.

De acuerdo con el estudio, al comparar los mapas cartográficos con imágenes de satélite recientes, se observa que la superficie de salineras y camaroneras ha crecido a costa de los manglares, en los últimos años.

Uno de los problemas a resolver es la contaminación de las aguas de la bahía por aguas residuales .Foto Diario de Oriente

“El manglar el clave en la abundancia de camarones y si hay tala, se elimina parte del hábitat”, sostiene el biólogo del MARN, Enrique Barraza. Los rastros de pesticidas en un rango de profundidad entre los diez y 400 metros no son significativos, al menos en sitios donde la población de camarones es baja.

En el caso de los camarones, para la construcción de muros de estanques se extrae “tepe” o suelo de manglar. Tal práctica impide la regeneración de los manglares deteriorados o deforestados.

Una de las prácticas usuales es talar una rama de mangle y dejarla sobre el agua, para que las hojas se pudran. La descomposición genera nutrientes de los que se alimentan peces y camarones. Los pescadores lo saben, y pasado un tiempo llegan a lanzar bombas.

Arcadio Gómez lo sabe. También, que es una de las prácticas que está afectando a la cooperativa de pescadores de Puerto Parada a la que pertenece y a todos los que dependen de ese recurso. Así se explicaría el hecho de no ver el resultado de la siembra de alevines en aguas de la bahía de Jiquilisco.

“Hemos liberado de tres a cuatro mil camarones juveniles cada dos meses, desde hace un año, en la Boca de los Muchachos, pero no sabemos qué se hacen”, dice Gómez.

Las bodegas lucen casi vacías en la cooperativa de pescadores de Puerto Parada .Foto Diario de Oriente

Y continúa: “Sacamos muestras, las pusimos en estanques y crecieron. Pero el que echamos al mar se pierde. Como cooperativa estamos con el hule estirado, pero los individuales están desesperados”.

Se refiere a que de las 21 familias asociadas, sólo tres o cuatro se arriesgan a pasar un día entero en alta mar, con el riesgo de retornar sin nada. Así las cosas, los 18 motores a disposición de los cooperativistas permanecen almacenados en las bodegas.

De acuerdo

El gobierno ha anunciado una veda a la captura de camarón, del 1 de abril al 31 de mayo. “Estamos de acuerdo. El problema es que cuando entra hay barcos trabajando y nosotros estamos sentados”, dice Gómez.

Pero Mario González, director del Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura (Cendepesca), asegura que la veda incluye a pescadores industriales artesanales, comerciantes del mercado, restaurantes y transportistas. Y añade: “No habrá zarpe para los barcos”.

Hay un fideicomiso de $800 mil para los artesanales. Los fondos no son reembolsables. Para los industriales se negocia un fondo de garantía, para que puedan tener líneas de crédito.

Los motores están casi en desuso por la baja pesca.Foto Diario de Oriente

El director de Cendepesca dice que la veda no ayudará a recuperar los niveles de años anteriores, debido a la sobreexplotación a que ha sido sometido el recurso. Sin embargo, asegura que los resultados muestran que se ha detenido el ritmo descendente que se tenía. “Hay que mejorar las leyes y crear una pesca responsable”, añade.

Desechos

Pero también hay que resolver el problema del “mal manejo de los desechos sólidos en toda la bahía, especialmente en aquellas comunidades que no tienen acceso por tierra (La Pirrayita, El Jobal y Rancho Viejo) o que tienen una elevada afluencia de turismo (El Espino)”, señala el plan de manejo del MARN.

Es en ese sentido que Gómez dice: “Lo que nos queda es seguir adelante y no desmayar”. Y el director de Cendepesca lo matiza con otra frase: “Hay que cuidar la mina de oro, no sólo de camarones sino de la pesca en general”.

“De nada serviría parar la pesca, si no hay cuido en los manglares y se evita la contaminación y explosivos”
Mario González, Cendepesca

Los ebrios son señal de bonanza

A pesar de que en Puerto Parada no hay puesto policial, el cantón se distingue por la tranquilidad. Antes de los terremotos hubo un puesto, que permaneció por un año, y puso a raya a las maras. De vez en cuando llega alguna persona ebria, pero se retira al ver la indignación de los lugareños.
La necesidad de que la Policía Nacional Civil (PNC) reabra el puesto obedece más a que ayudaría a combatir una de las principales, si no la más, causas de la baja productividad de camarones en las aguas de la bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután.
Se pidió al cuartel central de la PNC una explicación de las causas que llevaron al cierre del puesto. Asimismo, se consultó si hay planes de tener uno nuevo. El subdirector de Seguridad Pública, comisionado Mauricio Ramírez Landaverde, se limitó a decir que por el momento no se tiene previsto abrir ninguno.
Se seguirá dependiendo del auxilio que presta la delegación de Usulután. Pero todo indica que los pescadores saben cuándo llegan y a qué hora.
Entonces, se continuará con la práctica de usar explosivos para capturar peces y camarones. Y mientras eso suceda, las familias se seguirán hundiendo cada vez más. Ya no será como antes, en tiempos de bonanza, cuando la señal de abundancia era precisamente la presencia de ebrios en las calles del cantón, según comenta Arcadio Gómez.

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