La unión
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Jelsomina Reyes y María de Jesús Maldonado van a pie por
las polvorientas calles del cantón Barrancones, casi a orillas
del golfo de Fonseca. La primera carga sobre su cabeza una hielera con
pescado.
Para amortiguar el peso, un yagual, y como resguardo del sol, una gorra
con la visera hacia atrás. La segunda lleva un huacal con chacalines
frescos. Van y vienen en busca de clientes interesados en estos frutos
del mar.
Cuadros como el anterior son asunto del diario vivir a lo largo y ancho
del territorio salvadoreño. Sólo que Jelsomina y María
vienen desde El Aceituno, en Honduras, siempre que hay producto.
Pero no andan a pie, sino en vehículo. Tras cruzar el Goascorán,
el conductor lo estaciona por ahí y las mujeres inician
el recorrido. Por las calles de este cantón perteneciente a Pasaquina,
La Unión, los vecinos de uno y otro país van y vienen, ocupados
en menesteres tan dispares como el comercio o asistir a una fiesta.
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| Improvisadas viviendas de ramas, troncos y plásticos
son frecuentes a lo largo de la calle que conduce a Barrancones, en
uno de los confines orientales del país. Foto
Diario de Oriente |
Sin embargo, hay ocasiones en que la armoniosidad se pierde. Una de ellas
tuvo lugar a principios de febrero, cuando militares hondureños
restringieron el paso por el sector de El Aterrado.
Al inicio se manejó la versión de que el asunto era consecuencia
de la decisión de la Corte Internacional de Justicia, de La Haya,
Holanda, de no reabrir el litigio por el ex bolsón de Goascorán,
comunicada el 18 de diciembre de 2003.
En armonía
El problema es que los de arriba ya no piensan igual que aquí,
sostiene Alejandro Reyes. Dice que mientras entre las personas las relaciones
son armoniosas, las autoridades locales y nacionales de Honduras establecen
medidas a contrapelo. Y para reforzar su tesis, añade: Cuando
hay fiestas, hasta grupos de Honduras traen.
No obstante la opinión de Reyes, para el presidente de la Comisión
de Seguimiento El Salvador-Honduras, Vladimiro Villalta, sólo son
momentos aislados de personas incompetentes que desconocen la ley.
Es más, descarta que sea un lineamiento
de las altas autoridades del vecino país.
Desde que ocurrió el incidente, hace un mes, la situación
ha mejorado, añade Villalta. Lo atribuye a la receptividad
demostrada por su homólogo hondureño, Abraham García
Turcios. Asimismo, a la diligencia mostrada por la gobernadora de La Unión,
Delia Vizcarra.
La vida real (ahí) es el intercambio cultural, deportivo,
social y comercial, añade Villalta.
El caso de las vendedoras Reyes y Maldonado se puede interpretar como
un claro ejemplo. La primera incluso comenta: soy más salvadoreña
que hondureña, porque mi madre es salvadoreña.
El tránsito por El Aterrado no es nada nuevo, ha sido usado por
muchísimos años. Roberto Jiménez, vecino de Barrancones,
apela al arraigo de generaciones e insiste en que dicho paso ha
sido la salida de toda la vida. Por eso, los comentarios que se
hacen en torno al incidente tienen sabor a queja y denuncia.
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| Algunos hatos cuentan hasta el medio centenar
de reses. La ganadería es uno de los fuertes locales
Foto Diario de Oriente |
Nos quitan la pasada (por el río) y ellos vienen a vender,
dice Jiménez. El es consciente de los cambios geográficos
a raíz del fallo de La Haya. Lo único que queremos
es que haya salida por El Revolcón, puntualiza.
Todo apunta a que su deseo se hará realidad, con base en lo manifestado
por Vladimiro Villalta. Afirmó a Diario de Oriente que mediante
un diálogo fluido y abierto con su homólogo hondureño,
la concesión es un hecho. Y para confirmar la especie, planea sostener
una reunión con los pobladores a ambas márgenes del Goascorán,
en la cual se les dará a conocer la decisión de facilitar
el paso a quienes se dirigen a La Unión. Será una medida
beneficiosa para los lugareños, pues esa ruta no sólo les
permite ahorrar tiempo, sino también dinero.
Aunque hay servicio de transporte público, éste demora mucho
más que su contraparte acuática. La travesía terrestre
sólo por la parte no pavimentada puede tomar hasta dos horas. Si
el destino es La Unión, por mar el trecho es de unos diez kilómetros.
Por tierra rebasa los 40. De ahí la importancia que reviste la
petición de que les faciliten el paso por El Revolcón.
Baja delincuencia
Quienes preferían los autobuses, enfrentaban el problema que en
el sector de San Felipe había un foco de delincuencia. Ahí
se establecían puntos de asalto. Pero debido al incidente con los
militares hondureños, se envió un Grupo de Tarea Conjunta
(GTC) a Barrancones. A raíz de ello, la delincuencia ha disminuido
de manera sensible, sostiene Jiménez.
Cada GTC, integrado por elementos de la policía y del ejército,
permanece en Barrancones por espacio de ocho días. Luego es relevado.
Ha sido así desde hace un mes.
Los compañeros anteriores dicen que la zona es tranquila,
afirmó un soldado.
Otro de los inconvenientes al circular por la calle es que durante la
estación lluviosa, se interrumpe el paso vehicular, al inundarse
el paso por uno de los muchos canales de la zona. En cuestión de
meses será historia, cuando esté listo el puente en el sector.
Una
región de contrastes
Carencia y abundancia coexisten a lo largo de la calle al cantón
Barrancones
La mayor parte de terrenos denotan la sed de la tierra
durante el verano.
Pero también hay extensas zonas teñidas
de verde y las plantas muestran lozanía.
Casas con vehículos de modelo reciente y de doble
tracción en algunos patios.
Paja, lodo y polvo se ven en otras casas. |