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“Ha sido la salida de toda la vida”

Las gestiones de Cancillería salvadoreña han contribuido a facilitar el paso por la zona de El Revolcón, en la ruta marítima entre Barrancones y La Unión. Permite asimismo ahorrar tiempo y dinero

Publicada 5 de marzo 2004, El Diario de Hoy

La unión
Enrique Maldonado
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

Jelsomina Reyes y María de Jesús Maldonado van a pie por las polvorientas calles del cantón Barrancones, casi a orillas del golfo de Fonseca. La primera carga sobre su cabeza una hielera con pescado.

Para amortiguar el peso, un yagual, y como resguardo del sol, una gorra con la visera hacia atrás. La segunda lleva un huacal con chacalines frescos. Van y vienen en busca de clientes interesados en estos frutos del mar.

Cuadros como el anterior son asunto del diario vivir a lo largo y ancho del territorio salvadoreño. Sólo que Jelsomina y María vienen desde El Aceituno, en Honduras, “siempre que hay producto”.

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Pero no andan a pie, sino en vehículo. Tras cruzar el Goascorán, el conductor lo estaciona “por ahí” y las mujeres inician el recorrido. Por las calles de este cantón perteneciente a Pasaquina, La Unión, los vecinos de uno y otro país van y vienen, ocupados en menesteres tan dispares como el comercio o asistir a una fiesta.

Improvisadas viviendas de ramas, troncos y plásticos son frecuentes a lo largo de la calle que conduce a Barrancones, en uno de los confines orientales del país. Foto Diario de Oriente

Sin embargo, hay ocasiones en que la armoniosidad se pierde. Una de ellas tuvo lugar a principios de febrero, cuando militares hondureños restringieron el paso por el sector de El Aterrado.

Al inicio se manejó la versión de que el asunto era consecuencia de la decisión de la Corte Internacional de Justicia, de La Haya, Holanda, de no reabrir el litigio por el ex bolsón de Goascorán, comunicada el 18 de diciembre de 2003.

En armonía

El problema es que “los de arriba ya no piensan igual que aquí”, sostiene Alejandro Reyes. Dice que mientras entre las personas las relaciones son armoniosas, las autoridades locales y nacionales de Honduras establecen medidas a contrapelo. Y para reforzar su tesis, añade: “Cuando hay fiestas, hasta grupos de Honduras traen”.

No obstante la opinión de Reyes, para el presidente de la Comisión de Seguimiento El Salvador-Honduras, Vladimiro Villalta, sólo “son momentos aislados de personas incompetentes que desconocen la ley”. Es más, descarta que sea un lineamiento
de las altas autoridades del vecino país.

Desde que ocurrió el incidente, hace un mes, “la situación ha mejorado”, añade Villalta. Lo atribuye a la receptividad demostrada por su homólogo hondureño, Abraham García Turcios. Asimismo, a la diligencia mostrada por la gobernadora de La Unión, Delia Vizcarra.

“La vida real (ahí) es el intercambio cultural, deportivo, social y comercial”, añade Villalta.
El caso de las vendedoras Reyes y Maldonado se puede interpretar como un claro ejemplo. La primera incluso comenta: “soy más salvadoreña que hondureña, porque mi madre es salvadoreña”.

El tránsito por El Aterrado no es nada nuevo, ha sido usado por muchísimos años. Roberto Jiménez, vecino de Barrancones, apela al arraigo de generaciones e insiste en que dicho paso “ha sido la salida de toda la vida”. Por eso, los comentarios que se hacen en torno al incidente tienen sabor a queja y denuncia.

Algunos hatos cuentan hasta el medio centenar de reses. La ganadería es uno de los “fuertes” locales Foto Diario de Oriente

“Nos quitan la pasada (por el río) y ellos vienen a vender”, dice Jiménez. El es consciente de los cambios geográficos a raíz del fallo de La Haya. “Lo único que queremos es que haya salida por El Revolcón”, puntualiza.

Todo apunta a que su deseo se hará realidad, con base en lo manifestado por Vladimiro Villalta. Afirmó a Diario de Oriente que mediante un diálogo fluido y abierto con su homólogo hondureño, la concesión es un hecho. Y para confirmar la especie, planea sostener una reunión con los pobladores a ambas márgenes del Goascorán, en la cual se les dará a conocer la decisión de facilitar el paso a quienes se dirigen a La Unión. Será una medida beneficiosa para los lugareños, pues esa ruta no sólo les permite ahorrar tiempo, sino también dinero.

Aunque hay servicio de transporte público, éste demora mucho más que su contraparte acuática. La travesía terrestre sólo por la parte no pavimentada puede tomar hasta dos horas. Si el destino es La Unión, por mar el trecho es de unos diez kilómetros. Por tierra rebasa los 40. De ahí la importancia que reviste la petición de que les faciliten el paso por El Revolcón.
Baja delincuencia

Quienes preferían los autobuses, enfrentaban el problema que en el sector de San Felipe había un foco de delincuencia. Ahí se establecían puntos de asalto. Pero debido al incidente con los militares hondureños, se envió un Grupo de Tarea Conjunta (GTC) a Barrancones. A raíz de ello, “la delincuencia ha disminuido” de manera sensible, sostiene Jiménez.

Cada GTC, integrado por elementos de la policía y del ejército, permanece en Barrancones por espacio de ocho días. Luego es relevado. Ha sido así desde hace un mes.

“Los compañeros anteriores dicen que la zona es tranquila”, afirmó un soldado.

Otro de los inconvenientes al circular por la calle es que durante la estación lluviosa, se interrumpe el paso vehicular, al inundarse el paso por uno de los muchos canales de la zona. En cuestión de meses será historia, cuando esté listo el puente en el sector.

Una región de contrastes
Carencia y abundancia coexisten a lo largo de la calle al cantón Barrancones
La mayor parte de terrenos denotan la sed de la tierra durante el verano.
Pero también hay extensas zonas teñidas de verde y las plantas muestran lozanía.
Casas con vehículos de modelo reciente y de doble tracción en algunos patios.
Paja, lodo y polvo se ven en otras “casas”.


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