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La cruz de la madre de El Directo

Por cada pandillero, hay una madre detrás que sufre la problemática de las maras. Les esperan, no duermen pensando dónde estarán, qué harán y muchas saben lo que es llorar hasta no tener lágrimas. Dora Alicia Morales Granados, mamá de El Directo, no duda en correr a las delegaciones policiales a rogar por su libertad. Ella perdió la esperanza en el sistema de justicia y sólo cree en Dios para que no le pase nada malo a su vástago.

Publicada 5 de marzo 2004, El Diario de Hoy

San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

Sin duda, la mayoría de gente sabe del tristemente célebre pandillero de la Mara Salvatrucha Gustavo Adolfo Parada Morales, alias El Directo, acusado de varios asesinatos y que fue sentenciado a siete años de internamiento.

El mismo que fue puesto en libertad por buena conducta y que ha sido aprehendido por la Policía Nacional Civil acusado de diversos hechos que aún no han sido esclarecidos.
En todo momento, Dora Alicia Morales Granados, de 38 años, está junto a él, apoyándolo y creyendo en su inocencia. Su venta de bisutería queda en un segundo plano a la hora que su hijo de nuevo está en problemas con la justicia: el 16 de febrero pasado fue esposado, acusado de robo.

Dora alicia morales granados, madre de el directo, ha llorado en las cárceles para que la dejen ver a su hijo. Siempre lo ha considerado inocente. Foto Diario de Oriente

Los centros penales, la oficina de derechos humanos, la delegación policial y el hospital, se han vuelto sitios muy conocidos para esta madre, quien sin apartarse de sus tres hijos más pequeños da seguimiento a los procesos legales del mayor.
Al parecer, los problemas siempre han seguido a Dora Alicia Morales Granados, quien nació un 25 de junio de 1965, en la colonia Panamericana de San Miguel, aunque sus primeros años transcurrirían en la Colonia 14 de Julio.

Estudiaría la primaria en la escuela Dolores C. Retes, por la mañana; sin embargo, debido a la escasez de dinero abandonó la enseñanza cuando apenas había cursado el sexto grado. Su familia era “disfuncional”: vivía con su abuela, quien financiaba la escuela, pero como era muy anciana tuvo que dejar la vida de cuadernos para contribuir con el sostén familiar.

Maltratada

Desde los nueve años, la niña vivía con ella, debido al maltrato de su padrastro. Ya adolescente, viajó a visitar a unos parientes al municipio de Santa María, en Usulután. Ahí conoció a William Nelson Parada, de quien se enamoró y posteriormente salió embarazada.

La pareja se encontraba en el municipio de Santa Elena, en 1981, cuando la situación de la guerra se agudizó. “Mi suegra hizo que mi compañero se fuera para Estados Unidos, debido a lo peligroso del país”, recuerda Dora Alicia.

La única salida de la adolescente embarazada, de tres meses, fue regresar a la casa de la abuela en San Miguel. A la semana, consiguió un trabajo de empleada doméstica, en la casa de un detective de la Policía Nacional, que le permitió tener un sueldo para vivir, porque nunca obtuvo ayuda de la familia de su compañero.

La hora de jugar. Gustavo Adolfo fue un niño que asistió hasta el sexto grado en la Dolores C. Retes. Diario de Oriente

“Un día fui a pedirles la dirección de él y me dijeron que no la tenían, que no tenían comunicación”, dice Dora Alicia. No supo más del primer amor de su vida y que más tarde, a los ocho años, sólo buscó a su hijo para darle el apellido.

El embarazo transcurrió con los sobresaltos normales en una futura madre adolescente. No tuvo ningún problema en especial, fuera de los que le ocasionaba la precaria situación económica. Eso sí, en su mente está gravado el día anterior a su parto por una tragedia. En la pieza de al lado, un joven se mató con una granada, y junto con él un anciano y una niña. El mesón está al final de la 17 Calle Poniente, en el barrio San Nicolás.

El nacimiento

El 25 de enero de 1982, con 16 años a cuestas, Dora Alicia dio a luz a Gustavo Adolfo en las instalaciones del hospital Nacional San Juan de Dios de San Miguel, cuando éste se encontraba en el terreno de la capilla Medalla Milagrosa.

Fue un momento de dicha en la vida de la joven madre, cuya energía se concentró en sacar adelante el fruto de su amor truncado. El bebé se volvería inseparable de su regazo.

Días antes de su parto, Dora Alicia se había ido a vivir con su progenitora y con el dinero de indemnización que le dio el detective adquirió mercadería como ropa y bisutería, que vendía “correteada” en el centro de San Miguel. Gustavo Adolfo se quedaba en una canasta de bebé con una señora que vendía hortalizas, mientras su madre recorría el mercado vendiendo, pero a cada rato se acercaba a la venta de rábanos para ver cómo estaba.

El menor vivió siempre en el ambiente de las ventas. Diario de Oriente

Pasó un año entre las ventas del mercado, de ropa y las ilusiones de la vida. Entonces, Dora Alicia intentó reconstruir su vida y se acompañó. Llegaron tres hijas, quienes actualmente tienen 21, 15 y 13 años. Con el tiempo, la nueva relación se volvió inestable y volvió a quedar sola. Los gastos familiares eran siempre cubiertos con su venta de ropa.

Gustavo Adolfo y sus hermanas fueron a la escuela. El fue el único que apenas terminó el Sexto Grado en la misma escuela que su madre, la Dolores C. Retes.

En un tercer y definitivo intento, Dora Alicia empezó otra relación sentimental en la cual engendró tres niños. Ellos ahora tienen 9, 6 y 4 años. Todos, incluidas las tres hijas de su segunda unión, estudian.

El padre de los menores ha apoyado en los diferentes momentos que su mujer ha tenido que dar la cara por su hijo mayor. Igual postura toma la iglesia evangélica de la cual son miembros.

En la mara

Según Dora Alicia, durante el tiempo que su hijo fue un niño y luego un adolescente no se metía en problemas, “hasta que empezó a frecuentar a una novia que tenía en la colonia Milagro de la Paz. El trabajaba en una panadería y volvía temprano a la casa, de repente al ir a visitar a su novia en ese colonia empezó a llegar más tarde. Supongo que ahí fue donde empezaron a frecuentarlo los mareros”, sostiene con voz dudosa.

Por ese tiempo, Gustavo Adolfo tenía 15 años. La madre cree que fue entonces cuando comenzó a involucrarse con las malas compañías, “al principio sólo iba de visita y luego, se empezó a quedar a dormir con ella (la novia) en esa colonia...

Posteriormente fue cuando me habían dicho que andaba junto con los pandilleros, y es que los jóvenes tienen diferentes motivos para entrar ahí”, explica Dora Alicia, en referencia a que muchos adolescentes son involucrados en estas agrupaciones desde muy niños. “No sólo se meten a eso, porque tengan problemas en los hogares sino también quienes tienen más tiempo de pertenecer a la mara, les prometen, vida, dinero fácil y comodidades”.

El Directo lleva el estigma de haber sido acusado de 17 homicidios en San Miguel.. Foto Diario de Oriente

Sin embargo, aceptó que existen muchachos que llegan hasta la pandilla buscando una familia.

La captura

El escándalo y los crímenes de su hijo la golpearían el 7 de enero de 1999: la policía detuvo a Gustavo Adolfo, entonces de 17 años, acusado de participar en el asesinato de 17 personas. En el juicio se comprobó su involucramiento en siete.

La captura era el último eslabón del aparecimiento de cadáveres y de una serie de avisos de desapariciones de personas, a lo largo de 1998. Antes de finalizar ese año, ocurrió un nuevo asesinato. En esta ocasión, la víctima fue un familiar del delegado regional de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDDH).

Los acontecimientos se precipitaron y se ordenó la captura de El Directo y en consecuencia, empezaba el peregrinaje de Dora Alicia. “No estaba preparada para eso”, acepta. “Fui a la delegación de policía y todavía recuerdo al oficial que estaba de turno, quien no me quiso dar información. Me gritó y me trató muy mal”.

Su trajinar no terminaría ahí: “la primera vez que agarraron a mi hijo fui a Derechos Humanos, sin saber que el encargado de esa oficina en San Miguel acusaba a mi hijo de haberle matado a un sobrino, y yo lloraba en la puerta de la oficina de él para que me atendiera y no me dio la cara”.

Gustavo adolfo parada es conducido al resguardo de Gotera, el 5 de mayo de 1999. Diario de Oriente

Para ese tiempo, ella ya asistía a la iglesia Tabernáculo de Oración, de la que asegura obtuvo mucho apoyo. Eso la lleva a afirmar con esperanza que “las leyes terrenas me han abandonado, pero la ley de Dios no”.

La persecución

Luego de ser capturado, Gustavo Adolfo fue llevado a las bartolinas del Cuerpo de Agentes Metropolitanos. De ahí al penal de San Francisco Gotera, en Morazán, pero al poco tiempo de estar en ese lugar se fugó el 30 de abril de 1999. La policía lanzó una alerta general por la peligrosidad del pandillero.

Todas las unidades tenían en su mira a “El Directo”, quien sería recapturado bajo un gran despliegue de la autoridad en las cercanías del balneario Altos de La Cueva. En ese momento, también se conoció públicamente a Dora Alicia Morales, la principal defensora de su hijo.

Recibiría la condena a siete años de internamiento, en el centro penal de Ciudad Barrios. Más tarde, fue llevado al Centro Penal de Tonacatepeque y hasta allá llegaba su madre, con sus tres hijos pequeños de la mano, para poder visitar a su hijo mayor. “Mis hijas grandes se quedaban con sus tías, los pequeños me los llevaba yo”, dice Dora Alicia.

Las señas de un líder de la Mara Salvatrucha. . Foto Diario de Oriente

Entre el comercio de ropa, el lavado y planchado de ropa ajena, el cuidando a sus seis hijos menores, la mujer sacaba el tiempo que exigían las visitas a Gustavo Adolfo.

Ella cae en la cuenta de las equivocaciones de cualquier familia, pero también asegura que su hijo no es el monstruo que los medios de comunicación y los policías han querido reflejar. “Tenemos una familia, mis otros hijos están en la escuela, forjándose un futuro, no es que aquí se toleren todas esas situaciones de las que se acusa a Gustavo”, asegura.

El estigma

Para los hermanos de Gustavo Adolfo tampoco ha sido fácil. Han sido estigmatizados y hasta les han llamado “las directas” y “los directos”, a tal grado llegó la situación que sus hermanas fueron objeto de burlas de sus compañeras en una escuela de niñas.

Dora Alicia habló con los maestros e incluso cambió de escuela a sus hijas y en su afán de protegerlas se priva de su compañía, “no salgo con mis hijas, para que la gente no las reconozca y no las asocien conmigo o con mi hijo, no porque no las quiera sino porque no quiero que se burlen de ellos o les hagan daño”.

Los días de cárcel transcurrieron. Y la madre supo de nuevo de la felicidad cuando recibió la noticia que por buen comportamiento, Gustavo Adolfo salía libre en octubre del año 2002.

“Debe haber alguien empeñado en que Gustavo vuelva a la prisión, hay alguien que quiere dañarnos y Gustavo ha cambiado

”“No sólo se meten a eso (las pandillas), porque tengan problemas en los hogares sino también quienes tienen más tiempo de pertenecer a la mara, les prometen, vida, dinero fácil y comodidades”. Foto Diario de Oriente

“Dios le cambió la vida a mi hijo”, exclama Dora Alicia. “No hemos dejado de asistir a la iglesia Tabernáculo Amigos de Israel, de cuya congregación han tenido un gran apoyo. Mis hermanos, la familia, mis vecinos, siempre nos han apoyado. Hay más gente que me ha brindado su ayuda, de la que me ha señalado”.

Pero los últimos hechos delincuenciales en donde se ha visto involucrado su vástado, han roto la frágil tranquilidad de esta madre. ¿Los delitos? Portar arma, robar una bicicleta y este 16 de febrero, fue detenido de nuevo por un asalto.

En la mira

Hoy, se encuentra en el Centro de Cumplimiento de Penas de Ciudad Barrios, mientras la Fiscalía General de la República investiga por espacio de cuatro meses.

Dora Alicia vuelve a tomar la palabra en nombre de El Directo. Argumenta que lo de las armas que supuestamente le encontraron a su hijo, como el robo donde resultó herido de bala, “ha sido planificado, porque hay gente que les quiere hacer daño” y agrega: “Unas noches antes del último incidente, unos jóvenes pasaron en bicicleta gritando ‘salí Directo culero’ y lanzaron piedras a la casa de enfrente. El vecino salió molesto creyendo que Gustavo había sido el hechor y 20 minutos más tarde llegaron los policías a su casa, con una orden judicial de cateo que sólo leyeron, pero que no se la mostraron. Esa noche levanté a mis hijos pequeños, para que registraran el cuarto”.

Su relato continúa: la noche del 16 de febrero, su hijo iba hacia la casa de un familiar, cuando sucedieron los hechos. Hay testigos que serán clave en el proceso. El padre del joven que hirió de bala a su hijo, nos ha amenazado e incluso en una ocasión en la que iba acompañada de su hijo menor, por lo que mis niños tienen un gran trauma con la policía y con la familia de este joven, a tal grado que mi hijo no quiere ir a la escuela por miedo de encontrarse en el camino a este señor.
“Sé que mi hijo ha cambiado”, recalca Dora Alicia y advierte que la gente no le da oportunidad de demostrarlo, mucho menos la policía.

Dora alicia no puede ocultar su dolor al observar a su hijo herido en el Hospital San Juan de Dios, el 16 de febrero pasado. Diario de Oriente

“Ahí debe haber alguien empeñado en que Gustavo vuelva a la prisión, hay alguien que quiere dañarnos y Gustavo ha cambiado”.

Una de sus pruebas es que el joven de 22 años estaba empleado en la empresa Flores Cisneros.

A estas alturas de su vida, cuando ve tras las rejas a su primogénito y a partir de su experiencia, Dora Alicia hace un llamado de atención a los padres para que se alerten con las conductas de sus hijos. “Cuando ellos visten pantalones muy acampanados, los cortes de pelo y los tatuajes, son una señal de alerta”, sostiene esta madre y que no ha tenido reparo en asegurar varias veces, “él es mi cruz”.

“No se metía en problemas, hasta que empezó a frecuentar a una novia que tenía en la colonia Milagro de la Paz. El trabajaba en una panadería y volvía temprano a la casa”.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DEL DIRECTO

1998
Diciembre
La agenda policial de San Miguel se vio marcada por dos acontecimientos: la aparición de cadáveres y los avisos de desapariciones de personas. Pocos días antes de que finalizara el año, asesinan a José Antonio Martínez, de 18 años, sobrino del delegado regional de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDDH), Juan Antonio Yánez.

1999
Enero 7
Detienen a Gustavo Adolfo Parada Morales, de 17 años, involucrado en la muerte de 17 personas.
Su banda de pandilleros actuaba en las colonias Milagro de la Paz, Panamericana, El Tesoro y San Pablo. Los pozos abandonados de las colonias San Pablo y El Tesoro, de San Miguel, eran el destino final de sus víctimas.

1999
Febrero 8
La autoridad reporta el hallazgo de cuatro cuerpos en los pozos de la muerte: uno en el mesón Cornejo, en el barrio San Nicolás, y los otros en un pozo abandonado en la cancha de la colonia Panamericana, al sur de la ciudad de San Miguel.

1999
Febrero 17
El director de la Policía Nacional Civil, Rodrigo Avila, indicó que aunque se responsabiliza de 17 homicidios a El Directo, éste no puede ser acusado de los delitos porque no son contemplados en la Ley del Menor Infractor. Esto provocó una polémica sobre la necesidad de reformar la normativa minoril.
El marero sólo podía permanecer internado un máximo de siete años en un resguardo para menores.

Abril 15
Inició el juicio contra El Directo.

1999
Abril 16
A siete años de reclusión en un centro correccional fue sentenciado el pandillero, tras comprobar que había participado en siete homicidios, gracias a la declaración de tres testigos. Ellos habían pertenecido al grupo de El Directo.

Abril 30
Gustavo Adolfo Morales se fugó del centro de readaptación de San Francisco Gotera, junto a otros ocho delincuentes. Al amparo de una tormenta, serrucharon un barrote y escaparon. La autoridad desata una cacería humana.

1999
Mayo 2
La Policía recapturó a El Directo, luego que asaltara a los pasajeros de un bus. Y se publica su fotografía, a pesar de la prohibición en las leyes minoriles.
Mayo 5
Los medios informativos rechazaron la pretensión de las autoridades de procesarlos por revelar la identidad de un peligroso delincuente. Coinciden en que se impuso el derecho de la ciudadanía a protegerse frente a las prerrogativas que la ley da a los delincuentes.

2002
Octubre
El Directo quedó libre por buen comportamiento.
Diciembre
La Policía detiene al marero por la portación de un arma.

2003
Septiembre 21
Es capturado por el robo de una bicicleta y lesionar a su propietario.
Septiembre 25
Fue puesto en libertad, porque se retiró la denuncia.

2004
Febrero 16
Gustavo Adolfo Parada Morales es detenido en el hospital San Juan de Dios, cuando fue ingresado de emergencia por herida de bala. Un sujeto lo lesionó, porque supuestamente intentó asaltarlo.
Actualmente, El Directo está en el Centro de Cumplimiento de Penas de Ciudad Barrios.

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