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Salud y curanderos, una alianza que da resultado

Según datos oficiales, en lo que va de 2006 no se han registrado muertes producto de un “sobo”


Publicada 30 de junio de 2005 , El Diario de Hoy

Información. De izq. a der., María Angélica Barahona, Miriam de Cruz, Elizabeth Zelaya y Leodán Granados hablan de sobadores. Fotos Diario de Oriente
San Miguel
Verónica Ferrufino
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com

“Como Ministerio de Salud, tratando de no agredir las costumbres culturales de las personas, lo que hicimos el año pasado fue acercarnos a los curanderos a través de los directores de los Sistemas Básicos de Salud Integral (Sibasi).

Eso nos permitió, por ejemplo en La Unión, hacer reuniones con los curanderos, cuando hubo la epidemia de rotavirus y, así, tratar de concientizarlos”, dice Elizabeth Zelaya, directora regional de Salud.

Según la doctora Zelaya, la alianza con los curanderos fue para que ellos remitieran a las unidades de salud a los niños que les llegaban con diarrea.

Y parece ser que esa alianza ha dado un resultado positivo, ya que, en lo que va del año, en la zona oriental no se ha reportado ninguna muerte por etnoprácticas (prácticas populares).

El año pasado, el Ministerio de Salud registró seis decesos en oriente.
La directora regional explica que, de esas etnoprácticas, la más letal es la realizada cuando se le “cae” la mollera al infante.

“Cuando el niño está deshidratado, la mollera se hunde y los curanderos lo que hacen es poner al niño para abajo, le dan palmadas en los pies, le meten el dedo en el paladar, le chupan la mollera”, detalla Zelaya.

Y añade que “cuando el ñino está boca abajo, los vasos sanguíneos se revierten y provocan hemorragias adentro del cerebro, lo que hace que el niño convulsione y quede con daño cerebral”.

El hundimiento o caída de la mollera es un síntoma de deshidratación y, como dice la doctora, lo que pudo haberse solucionado con abundantes líquidos o sueros orales, desemboca en hemorragia cerebral y muerte.

Por eso, cuando el niño tenga diarrea o se presente hundimiento de la mollera es necesario llevarlo al médico o a una unidad de salud y desistir de curanderos.

Lo sobrenatural

Zelaya habla que, tradicionalmente, es mejor recurrir a lo sobrenatural, porque está arraigado en las costumbres populares y ellos, como Ministerio de Salud, no quieren atropellar la cultura.

“Las alianzas con los curanderos se han hecho en San Miguel, La Unión y Morazán, además les hemos dado indicaciones a los directores de los Sibasi para que, poco a poco, sigan haciendo estas alianzas”, manifiesta.

Además, continúa, “por costumbre, el curandero atendió generaciones anteriores y eso, quiérase o no, la gente lo maneja. Entonces es un punto de referencia, pero nosotros podemos convertirlo en un punto de referencia positivo para el sistema de salud”.

La oficina regional de Salud cuenta con un censo de parteras, curanderos y sobadores en los alrededores de los nueve Sibasi de oriente.
Según la Fiscalía regional, la etnopráctica no es perseguida por la ley, pero se convierte en un delito cuando se lesiona a un menor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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