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La planta procesadora

El colorante del achiote puede ser utilizado en los lácteos, confiterías, panaderías, cosméticos, en la industria farmacéutica y en la industria avícola.

Publicada 25 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

En el Salvador se puede producir una buena semilla gracias al clima y la latitud en que se encuentra ubicado el país. Fotos Diario de Oriente

Morazán
Ángela Castro de Cea
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com

La utilización del achiote como colorante en diferentes productos alimenticios es la idea que vienen desarrollando, desde el año de 1982, los esposos y químicos German y Daisy Martínez.

Con el asesoramiento de una tesis sobre el cultivo del achiote criollo donde se tomaron en cuenta los factores de producción, mercadotécnicos, exportación, aceptación y demanda se dieron cuenta de la grandeza del proyecto que emprendían.

La incidencia social del proyecto es el punto en que hace hincapié German Martínez: “El achiote se puede adaptar a tierras agronómicamente malas donde no se desarrollan los cultivos tradicionales. Hicimos el análisis y nos dimos cuenta de que en esos lugares es donde hay más pobreza”.

Actualmente se extrae la bixina -colorante soluble en grasa- y norbixina -soluble en agua- de semillas de achiote procedentes de Guatemala.

En el país vecino se compra el quintal del producto a 32 dólares. En El Salvador se cotizará la primera cosecha a un precio de 57 dólares por quintal grano oro. El motivo de ello es incentivar al cultivo del achiote y por consiguiente la creación de empleo.

“Llevarles a la gente no una esperanza sino una realidad económica donde se beneficien las personas más pobre de este país es nuestra meta”, apunta Martínez.

Los autores del proceso de extracción muestran la maquinaria que utilizan para la producción del colorante. Fotos Diario de Oriente

De la mano del Polígono Industrial Don Bosco, los químicos Martínez tienen todo listo para abrir la agroindustria del achiote a los mercados mundiales.

Para ello se han realizado negociaciones para facilitarles líneas de acceso crediticias a los productores y mejorar así la calidad del producto.

Por el lado industrial se cuenta con la adquisición de un terreno en Nueva Concepción y se pretende adquirir más maquinaria para una mayor producción.

“Los planos para la nueva planta ya están levantados. Es una inversión de aproximadamente tres millones de dólares”, afirma el químico.

Después de 20 años de estar trabajando en la parte química a los Martínez se les ha facilitado la fórmula que utilizan. Norbixina hidrosoluble, norbixina en polvo, bixina y los subproductos —grasas restantes— es la gama de productos que ofrecen al mercado.

“La semilla la agotamos bien . Aquí no hay nada de desperdicio, nada que contamine el medio ambiente”, explica De Martínez.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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