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De corazón churriero

José Luis Ávila fue fundador del Atlético Balboa y jugó en el equipo. Ahora es el aficionado número uno

Publicada 05 de agosto de 2005 , El Diario de Hoy

Ávila conserva en buen estado la camisola que vistió en sus días de jugador, en la defensa central de la divisa churriera..”. Foto Diario de Oriente

La Unión
Miguel Ventura
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com

En 1950, un puñado de hombres se reunieron en el barrio Concepción, junto al puerto de La Unión, para dar comienzo a una historia que tuvo todos sus ingredientes de drama y éxito, y que ha llevado al club a ser uno de los protagonistas de la Segunda y Primera División.

En ese núcleo de fundadores figuró José Ávila, en ese entonces de 17 años, pero además participó como jugador y hoy se identifica como fiel seguidor de su ex equipo.

A su 71 años, recuerda con nostalgia los momentos de gloria que vivió con el “Ciclón del Golfo” en la cancha: “Fue para mí una gran satisfacción ser parte de los fundadores y jugar al mismo tiempo”.

Jugó como defensa central durante siete años, tiempo durante el cual ayudó a que el equipo pasara de la Tercera categoría a la Liga de Ascenso. “El club fue inscrito en la tercera categoría, pero debido a nuestro esfuerzo como jóvenes se logró ascender con rapidez”, expresa.

Considera que una de las bases para darle forma a la oncena y coronar el éxito fue que todos jugaron de corazón.
a la moneda

El equipo fue bautizado en 1950, “eran las seis de la tarde, no recuerdo el mes, pero sí fue en el 50, cuando Mauro Granados dijo que lanzaría una moneda de Panamá para sacar el nombre, fue así que esta cayó con la frase de Balboa”, comentó.

Una vez escogido el nombre, comenzaron a buscar los uniformes, las pelotas y lo inscribieron para jugar en la liga departamental. Señala que “todo fue ordenado y con deseos de hacer bien las cosas, la gente del barrio comenzó a colaborar con nosotros”.

Desde las gradas

- Al dejar la divisa churriera, se convirtió en el fiel seguidor, en las buenas y malas.

- En la actualidad, le toca sufrir desde las gradas de los estadios.

- Cuando el esférico ronda el área de Balboa, el nerviosismo le hace mover los pies.

- Y si los delanteros churrieros patean hacia el arco contrario, alza sus manos al cielo, como si diera gracias al Creador.

- “Sufro cuando Balboa pierde, es mi equipo favorito, y cuando gana, siento una gran satisfacción en mi corazón”, expresa.

- Espera tener buena salud y para ir al estadio cuando Balboa juegue de local.

- Siempre quiere verlo ganar.

De ese primer uniforme, Ávila conserva la primera camiseta que vistió con el equipo, su buen cuido la mantiene en excelentes condiciones. “Tengo la camisa y una de las primeras fotos cuando se fundo Balboa”, detalla.

Posteriormente se integró al equipo como jugador, ya que sus cualidades como defensa central eran brillantes y por lo tanto se requería de una persona que brindara garantía en la zaga.

En sus virtudes estaba ganar balones aéreos, evitar que la pelota llegara al marco, pero sobre todo, impedir que los rivales llegaran a la meta con balón dominado.

Producto de su buen desempeño en la cancha se convirtió en el defensa titular y de mayor respecto, lo que le valió en múltiples ocasiones los aplausos desde las graderías, en especial cuando se imponía a los delanteros contrarios.

“En esos días los jóvenes jugábamos con amor, la entrega era fuerte (pero) sin dañar a los rivales, por lo tanto se requería de mucha astucia para evitar que anotaran”, señala.

Una vez alcanzaron la de Ascenso, sólo jugó seis encuentros y luego se retiró “por mi edad, pero lo hice con una gran satisfacción”.

 

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