Usulután
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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El desconocimiento de las playas y la imprudencia
son una combinación que, en ocasiones, resulta mortal. Foto
Diario de Oriente/Mauricio Cáceres
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El concejo de Jucuarán es consciente del problema que representan
las corrientes para la afluencia de visitantes. En tal sentido, el jefe
edilicio, Simón Cruz, dice que ya compramos una lancha con
motor de 40 caballos.
También se ha seleccionado a diez jóvenes, quienes serán
capacitados por Cruz Roja en técnicas de rescate. Además,
habrá seis torres de cinco metros de altura. Serán levantadas
sobre una base de concreto y se usará mangle en la estructura.
Antes de las vacaciones (agostinas) deben estar listos los socorristas
municipales, expresó Cruz al tiempo que manifestó
su preocupación por tanto ahogado que ocurrió el primero
de mayo.
Respecto al plan, el funcionario dijo que la intención es que sea
de carácter permanente.
Los esfuerzos de los guardavidas resultan infructuosos, en ocasiones,
cuando intentan hacer entrar en razón a las personas que han ingerido
bebidas alcohólicas y pretenden adentrarse en el mar en estado
de ebriedad.
En la seccional usuluteca de Cruz Roja cuentan con 27 socorristas, pero
no todos están disponibles siempre, ya sea por sus ocupaciones
laborales o compromisos de familia, explica José Israel Argueta,
jefe de guardavidas en esa dependencia.
En referencia a las muertes registradas en El Espino el 1 de mayo, dice
que cubrimos excursiones, incluso las que llegaron desde San Salvador.
Además, explica que en sus obligaciones está acompañar
a los bañistas donde vayan.
Antes de que cada quien se instale en la costa, se les dan indicaciones
sobre las mareas y se insiste que cuando está vaciante (bajamar)
es más peligroso; sin embargo, hay gente que no las
acata y aclara que el problema son los ebrios.
Si no conoce
Santiago Martínez, vicepresidente de la seccional de Cruz Roja
en Usulután, comenta que buena parte de los ahogados han sido personas
procedentes de la zona norte del departamento, el área montañosa.
Una de las razones, según Martínez, es que tal vez no sabían
nadar. En todo caso, sugiere que si los bañistas no conocen
la zona, es mejor no meterse (al mar).
En el puesto policial de El Espino apelan a la precaución de quienes
acuden en busca de esparcimiento. De igual manera, sugieren que cada excursión
lleve un guardavidas, pero aclaran que no es ley sino una recomendación
pertinente para salvaguardar la integridad de las personas.