elsalvador.com WWW
Portada Archivos Correo Chat Foros Clasificados Revistas Canales Sitios asociados Diarios Mundo

Con madera de luchadores

Los habitantes de la colonia Vista Hermosa, de San Francisco Gotera, han tenido que vivir grandes desafíos para estar más cómodos. Es el hogar del nuevo equipo de la Liga Mayor

Publicada 17 de junio 2005, El Diario de Hoy

En los ochenta, los morazánicos del norte tuvieron que emigrar hacia Gotera por la guerra civil. Ahí comenzaron de nuevo. Foto Diario de Oriente / Miguel Ventura

Morazán
Miguel Ventura
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com

Los orígenes de la comunidad Vista Hermosa están llenos de historia, donde sobresalen las ansias de paz de sus moradores.

Cada mujer u hombre que vive en la comunidad tiene grabado en su memoria el sonido de los fusiles M-16, G-3, Fal y Ak-47 que tableteaban durante la guerra.

Su nombre no es un capricho, pues la vista que se observa desde la pequeña colina donde está asentada le hace el honor.

Los primeros colonos llegaron a esta comunidad con la agudización del conflicto armado en la zona norte de Morazán, durante la década de los 80.

María Sofía Vigil es una de las 3 mil personas que habitan en la comunidad que antes se llamó Campo Arriba.

Ella llegó a la cabecera, igual que el resto, huyendo de los constantes enfrentamientos armados entre la guerrilla y el ejército.

La primera vez que decidió dejar su antigua vivienda, en el barrio Concepción del municipio de Jocoaitique, fue el 8 noviembre de 1981. Ese día los rebeldes saquearon el negocio que tenía y se marcharon.
Atrapados

Pero el mayor motivo para dejar la casa se produjo dos años después, en enero de 1983. Ese día, a las 2:00 a.m., los guerrilleros se introdujeron el pueblo, luego de cuatro horas de enfrentamientos con la Guardia Nacional. Esto provocó temor en los habitantes que tenían sus hijos prestando el servicio militar.

La mujer detalla que al segundo día de la incursión de los guerrilleros dejó todas sus pertenencias para ir en busca de un lugar más seguro. Con tristeza,


 

elsalvador.com WWW