Enrique Maldonado
Morazán
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
 |
|
Irene García (Izquierda), su esposa María
Arévalo y el alcalde Rogelio Argueta elaboran pitas de mezcal,
para luego convertirlas en un lazo del tipo cablecillo..
Foto Diario de Oriente/ Mauricio Cáceres
|
Desde los 15 años he trabajado con el henequén. Con
eso ayudé a mis padres y luego pude mantener a mi familia,
dice Irene García Sorto. Este hombre de 72 años va y viene
por el patio de su casa en Delicias de Concepción, Morazán,
mientras da forma a un lazo de tipo cablecillo, que resulta de la unión
de tres pitas.
Esa experiencia de casi seis décadas hace que el procedimiento
luzca sencillo a los ojos del visitante. Sin embargo, es una tarea ardua
en la que se prefiere la hora fresca de la madrugada al calor del mediodía
o vespertino.
Hay una razón para ello: Se trabaja desde las 3:00 de la
mañana porque es mejor para manejarlo. El calor lo hace difícil
de manipular, dice Rogelio Arturo Argueta, de 54, alcalde del municipio.
Al igual que Irene, Argueta creció en el mismo ambiente y se involucró
en el mismo desde los 13 años. Ambos acceden de buena gana a mostrar
parte del proceso, aunque la jornada ya ha concluido.
-Ai tenés más de la libra -dice Irene
a Argueta mientras éste sostiene las blanquecinas hebras arrancadas
a las pencas del henequén. Y aclara que todo es libreado,
pues de esta manera sacan costos de operación.
Mientras aclara la importancia del peso, Argueta golpea con un palo el
mazo de mezcal. Se aporrea para que ablande, pues si no quema mucho
los dedos, dice sobre el motivo del proceso. Entre golpeteos, roza
el palo en la bifurcación del tronco (gancho) de un árbol.
Secado al sol
Es sebo de res. Esta pasta grasosa ayuda a dar docilidad a las hebras.
Antes de eso, tras la corta de las pencas y el raspado a máquina,
se han lavado para quitarles la leche (savia) y secado al
sol. La materia prima así obtenida se vende a granel por quintales.
Es un procedimiento usado por generaciones, sobre todo antes de que el
henequén fuera desplazado por las fibras sintéticas. De
hecho, García también tuerce naylon para elaborar lazos
delgados. Hay ocasiones en que tiene pedidos especiales de cuarteles y
de la Escuela Militar.
Son lazos de unas tres pulgadas de diámetro, usados en los adiestramientos
de la tropa y cadetes. Son caros, el metro cuesta tres dólares,
dice Irene.
El henequén y la elaboración de artículos a partir
de la fibra forma parte de un plan piloto propuesto por la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECI), para aprovechar el potencial
turístico de lugares y cultivos, en poblados de Morazán,
La Unión y Usulután.
Al respecto, al alcalde Argueta considera que podría haber
posibilidades; sin embargo, eso pasa porque tenga mercado.
El problema que se enfrentaría, a juicio del funcionario, es que
ahora la gente ya no trabaja como antes.
Además, los muchachos ya no tienen necesidad y rehuyen la
etapa del hilado. Prefieren irse a los Estados Unidos que quedarse hilando,
concluye el funcionario.