elsalvador.com WWW
Portada Archivos Correo Chat Foros Clasificados Revistas Canales Sitios asociados Diarios Mundo

La Unión
La isla Martín Pérez, la perla del mar

En Las aguas del Golfo de Fonseca rodean el pedazo de tierra que es un verdadero paraíso para los extranjeros. Ella invita al recogimiento y al descanso, un lujo en la vida.


Publicada 13 de mayo 2005, El Diario de Hoy

Insy Mendoza / Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com


La Unión es un departamento con gran riqueza turística, tanto en su territorio continental como insular.

En sus costas, encontramos la pequeña isla Martín Pérez, bañada por las aguas del Golfo de Fonseca.

Aunque se desconoce el origen del nombre, es un lugar visitado por muchos turistas. Para llegar a ella hay que embarcarse en el muelle Los Coquitos, donde funciona el servicio de lanchas.

Antes de iniciar la aventura se tiene que solicitar un permiso a la capitanía de Puerto de la Fuerza Naval, a unos diez metros de Los Coquitos.

Con la autorización en mano, el visitante puede buscar la embarcación que lo llevará a la ínsula. La falta de un muelle formal hace que las personas se quiten el calzado para caminar varios metros dentro del agua hasta la lancha.

El viaje dura unos 40 minutos. De acuerdo con la hora de salida, así será la fuerza de las olas, aunque también depende de cuán “picado” esté el mar. Es bueno llevar una cámara fotográfica o de vídeo, porque se observará el impresionante cerro de Conchagua, mientras bandadas de pelícanos y gaviotas sobrevuelan las cabezas de los viajeros en busca de peces.

La bienvenida

Si el aventurero tienen suerte, se encontrará con un acompañante inesperado: el delfín del golfo que frecuenta la zona, durante el verano.

A lo lejos, la actividad febril del muelle de Corsaín, donde atracan buquetanques cargados de combustible y barcos atuneros. También están los pescadores que lanzan incansablemente sus atarrayas al mar.

Tras 40 minutos de emoción en el mar, la pequeña embarcación llega a las costas de Martín Pérez.

A pocos metros del desembarco, hay una vieja casa construida de madera y láminas y una ramada que dan cobijo a hombres con uniformes camuflados, portando sus fusiles M16, de la Fuerza Naval.

Los soldados, cortésmente, piden a los visitantes que dejen todo limpio antes de regresar a tierra firme.

Luego, el visitante camina por empinadas veredas cubiertas de vegetación. Un perro de pelaje blanco, de los tres que viven en la isla, sorprende a los forasteros, pero no por su ferocidad, sino por su amabilidad.

No se puede recorrer todo el área, porque hay una zona restringida. Es el área de los militares con su equipo de comunicación y monitoreo de la zona.

Sin embargo, queda suficiente espacio para descansar, colgar hamacas, hacer un buen asado y bañarse.

Los soldados patrullan la isla en busca de forasteros. . Foto Diario de Oriente

La protección verde

El pequeño territorio insular cuenta con mucha vegetación, la cual es protegida por miembros de la Fuerza Armada

Desde que la gente desembarca observa muchos árboles que han sido quemados y derribados por la mano del hombre, pero toda esa tala indiscriminada ha sido parada con la presencia de los soldados, quienes evitan que los depredadores sigan provocando daños.

El comandante de la Base Naval de La Unión, capitán Daniel Castellanos, manifestó que a partir de 1985 la Fuerza Armada pobló de animales al territorio, entre los que había mapaches, garrobos y cusucos.

“Ahora estamos protegiendo la isla, porque cuando no teníamos presencia llegaban depredadores a talar indiscriminadamente los árboles y a cazar reptiles”, comentó el militar.

Asimismo las personas que llegan en calidad de turistas a las dos playas de la isla, La Jacoba y Costa Brava, dejaban sucio el entorno, por eso ahora sólo se permite la visita de turistas con autorización de la Fuerza Armada.

“Las personas que desean visitar y conocer la isla Martín Pérez, primero tienen que acercarse a las instalaciones de la Fuerza Naval y solicitar el permiso, el cual será concedido con la única condición que deberán comprometerse a dejarla limpia y no dañar los árboles o capturar los garrobos”, afirmó el comandante.

Salvadoreña

Por su parte, el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Naval, capitán de navío Marco Palacios Luna, detalló que la custodia de la isla se dio después de los Acuerdos de Paz, en 1992, aunque no estaba clara la situación legal, porque no había escrituras de propiedad. Sin embargo, ahora se confirmó que pertenece al Estado salvadoreño.

El Ministerio de la Defensa concedió la custodia a la Fuerza Naval, ya en el 1997 se registraron varios incendios forestales que perjudicaron a las especies que habitada la zona. En julio, la Fuerza Armada continuará con el programa de repoblación de fauna de diferentes especies, porque hay un compromiso entre el Ministerio de la Defensa y el Medio Ambiente y Recursos Naturales.

“La isla no está abierta al público, porque antes cuando la gente llegaba sin ningún control dejaba en pésimas condiciones el lugar. Por esa razón, ahora, a los turistas que quieran llegar al sitio tienen que solicitar un permiso a nuestra institución”, reiteró Luna.

Mientras tanto, el pescador Luis Flores dijo que la presencia de los militares en la isla es importante, debido a que se evita que las personas dañen los recursos naturales.


Adiós celulares

La señal de los comunicadores móviles no se recibe en el islote

- La incomunicación permite que la gente se concentre en la belleza que encierra Martín Pérez

- Tampoco las emisoras de radio salvadoreñas se logran sintonizar, por la ubicación del lugar; sólo se captan radios hondureñas y nicaragüenses.

- Martín Pérez está a 10 millas náuticas de la bahía unionense.

- Posee una extensión de casi medio kilómetro cuadrado, limita al norte con la isla Conejo, al oeste con Zacatillo, al sur con Meanguera del Golfo y Conchagüita y al este con la isla El Tigre, de Honduras.

- Para llegar a la porción de tierra rodeada por el mar se necesita contar con la autorización explícita de los interesados, extendida por la Fuerza Armada.

- La isla estuvo habitada por dos familias hace 15 años, de las cuales sólo quedó un hombre.

- El hace cuatro años se retiró para la ciudad de La Unión y sólo ha quedado la vieja casa abandonada.


 

 

elsalvador.com WWW