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San Miguel
Quelepa
Una ciudad cubierta por la tierra y la vegetación

Diferentes edificaciones yacen soterradas en varios cerros del cantón El Obrajuelo, a la espera de ser develadas a los ojos de los turistas


Publicada 29 de abril 2005, El Diario de Hoy

La arboles esconden bajo sus estructuras lo que en el pasado fue un centro ceremonial importante, en la época precolombina. Foto Diario de Oriente/ Felipe Ayala

San Miguel
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


Después de pasar el río San Esteban, en el cantón El Obrajuelo, el terreno muestra pequeñas elevaciones de tierra. Al principio no causan mayor extrañeza, sino hasta que los visitantes se acercan al lugar: Quelepa.

Algunos cerros muestran ladrillos de diferentes dimensiones que forman estructuras cuadradas que los lugareños insisten en llamar pirámides, aunque sólo reciben ese nombre las estructuras completas.

Cada una de ellas no muestran toda su dimensión, porque el tiempo se encargó de sepultarlas en capas de tierra, de las cuales brotaron todo tipo de vegetación y en las que los reptiles se sienten muy a gusto, sobre todo en temporadas que no son de lluvia.

“Aquí hay que poner mucha atención, porque a veces en el suelo se encuentran antigüedades. Aquí hay bastante gente que se ha hallado cosas, pero después las venden”, cuenta el agricultor Mario Modesto Sánchez, conocido como Julio, de 50 años.

Asegura que ha acompañado a decenas de estudiantes y turistas que quieren conocer el sitio. Les ha escuchado hablar de diferentes civilizaciones indígenas, que él no puede recordar, aunque expone que la zona es un testimonio de una monarquía. En el lugar se encuentran todo tipo de adornos, platos y otros elaborados en barro y jade

Entre jaguares

Uno de los conocedores del sitio es Tomás González, de 80 años, que trabajó con geólogos estadounidenses que llegaron a investigar en el lugar y afirma que Quelepa o “Jaguares o pumas de piedra” es considerado por los arqueólogos como el centro ceremonial más importante en la historia del país.

El sitio histórico está a ocho kilómetros al norte de San Miguel y fue el albergue de una antiquísima población de origen lenca.

Durante años, el sitio fue excavado por arqueólogos nacionales y extranjeros, como Atilio Pecorine en 1913, y desde 1949 al 1959, William Andrews, de la Universidad de Tulane, Estados Unidos, retomó los datos del primer estudioso y descubrió plataformas piramidales de dos metros y montículos de diez que lo dejaron sorprendido.

En la actualidad, el lugar siempre está lleno de estas joyas arqueológicas, pero sepultadas bajo tierra o llenas de maleza. Muy cerca dos cavernas que son relacionadas con pasadizos secretos que van a dar a la estructura central, pero ésta leyenda fue descartada por arqueólogos salvadoreños.

“Las cavernas son cosas míticas, generalmente se relacionan con saqueos. La mayoría de veces son historias de la gente. El 90% de las zonas realizan saqueos y sacan objetos, es de rigor que sucedan esas cosas”, comenta Fabricio Valdivieso, jefe del departamento de Arqueología del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).

Todos los sitios arqueológicos están protegidos gracias a la ley de protección del patrimonio cultural. Los que incumplen esto se exponen a sanciones que están calculados en sumas de salarios mínimos. La ley está vigente desde 1991.

“Lo importante en esos casos es hablar con los niños y tratar con ellos para que respeten las cosas que encierran su propia historia”, comentó José Heriberto Erquicia, arqueólogo encargado de las ruinas de Quelepa.


Cooperativa es la propietaria del sitio

El gobierno salvadoreño no ayudará a Quelepa mientras no se encuentre bajo su responsabilidad

Las piedras guardan secretos que ayudarían a explicar el origen de las actuales poblaciones salvadoreñas. Se necesita estudios. Foto Diario de Oriente/ Felipe Ayala

“Quelepa es el sitio arqueológico más importante de oriente y todos quieren que se recupere.

Lo podemos ver como una deuda para la zona oriental, una gran deuda”, afirmó Fabricio Valdivieso, jefe del departamento de arqueología del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).

Pero a pesar de su valía no ha recibido atención de parte del Estado, porque su asentamiento está en la propiedad de una cooperativa. Actualmente hay conversaciones con los propietarios para que el lugar pase a manos del gobierno de El Salvador.

“Eso puede servir como un polo de desarrollo turístico. Tiene un alto grado de ocupación, incluso más que en otros lugares del país”, comentó José Heriberto Erquicia, arqueólogo encargado del proyecto de Quelepa.

Cuando se excavó completamente por primera vez, el arqueólogo William Andrews únicamente observó, “luego se volvió a enterrar, puesto que la mejor formas de conservar las estructuras es bajo tierra”, explica Valdivieso.

Parte del terreno, según el Diario Oficial el 24 de mayo de 1976, en su número 95, tomo 251, fue decretado como monumento arqueológico nacional junto a Cara Sucia, El Tazumal y otros lugares más.

“Así como Quelepa existen muchos sitios en El Salvador que no cuentan con apoyo estatal, porque se encuentran en manos privadas. Estos problemas vienen desde la reforma agraria. Concultura quisiera trabajar, pero la gente que los ocupa no lo permite”
Federico Hernández Aguilar, Concultura

Los lencas

Aún se debe realizar un estudio mayor para descubrir quiénes eran realmente los lencas. Era una de las sociedades precolombinas más importantes, pero se tienen pocos conocimientos acerca de ella.

“Existen emigraciones de sociedades descendientes de los toltecas y otras civilizaciones ubicadas en la zona central de México. Muchos de los elementos de El Salvador muestran similitud con los toltecas”, confirma Valdivieso.

La mayoría de los datos sobre lencas se tienen a partir de los propios pipiles, quienes habitaron desde el Lempa hasta Ahuachapán.

“Se ha estudiado poco acerca de los lencas. Su lengua es poco conocida y existían pocos hablantes en el siglo XX.

Eso muestra la importancia de que se realicen estudios. Los pipiles llamaban a los del otro lado Chontales y Chaparrastique. El oriente de El Salvador era conocido como Popocatepec”, explica el jefe de arquelogía.

Según Valdivieso, los lencas podrían ser descendientes de los mayas, mientras que los que habitaron en Quelepa podrían ser antesesores de los lencas.

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El puma de piedra

Quelepa en el idioma potón de los indios lencas significa “Puma de piedra” o “Jaguar de piedra”

- En el lugar se hablaba el idioma Taulepa-Ulua.

- Entre los vestigios más notables, figura la pirámide mayor, designada por los lugareños como “Fortaleza del Cerro Grande”.

- Luego están las calles empedradas para fines ceremoniales, las terrazas semejantes a las de Teotihuacan, abundantes túmulos o montículos funerarios.

- Digna de admiración es una enorme “pila de piedra”, labrada con exquisito gusto y simetría, con una superficie de 2 metros cuadrados, con altos relieves exteriores, uno de los cuales es una cara circular con la estilización de una cabeza de jaguar.

- El sitio arqueológico de Quelepa se encuentra abandonado, a tal punto que la franja que ocupa las principales ruinas del mismo está llena de maleza, que es tan alta que cubre totalmente a las personas que transitan por allí.

- Quelepa se encuentra dentro del cuadrante 47, allí además de este existen nueve lugares más: El Gigante, Totorrastique, Piedra Pintada, Yamabal, El Salitre, Yucuaiquín, Songaltique, El Maguey y El Hormiguero.

 

Los vestigios se encuentran desprotegidos.

 

 

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