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Utilizan
el ingenio para sobrevivir
Nueva Granada,
Usulután
El desempleo
es la pobreza. Trabajo aquí no hay, por eso uno se las ingenia
para vivir. Gracias a las milpitas se sobrevive, cuenta Mario
Quintanilla, de 54 años.
Tiene seis hijos, pero sólo uno trabaja, Vicente Quintanilla,
y está en Nueva York, Estados Unidos. Él es quien
aporta el dinero para sostener al resto de la familia. Quintanilla
no da una cifra, porque la cantidad que envía su vástago
difiere mensualmente.
Aquí es difícil ganarse la vida, porque no hay
trabajo de otra cosa que de cortador y eso no es todo el tiempo.
Si mi hijo no estuviera allá, la cosa sería bien difícil,
externa el hombre.
Uno de los problemas que más aqueja a su familia es el de
salud. El lleva varios días de padecer conjuntivitis, pero
no tiene dinero para comprar medicinas.
Lo menos que me debería llegar para sobrevivir son
360 dólares, aunque nosotros no comemos como en otras partes,
confiesa.
La mayoría de familias de la zona se dedican al comercio
y los que tienen mayores posibilidades establecen una tienda o un
comedor. En el caso de Quintanilla, algunas ocasiones recibe trabajos
de costura, pero son raras las ocasiones.
A veces siento que debería emigrar, pero no tengo dinero
para darle al coyote y mi hijo tiene sus propias obligaciones,
dice Quintanilla.
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Mario Quintanilla intenta ahorrar y salir con sus gastos
diarios.
Foto Diario de Oriente
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Todo
lo que tengo es regalado
San Simón,
Morazán
En una casa
construida con varas y tejas habita Lucas Celso Hernández,
de 76 años. Un hombre que contempla el futuro con esperanza,
pero vive sus días sin dibujar una sonrisa en su rostro.
Uno no tiene ni un pedacito decente donde vivir. Uno no tiene
donde ir a trabajar por la edad y por ser impedido. Paso porque
me dan una tortilla en alguna casa, afirma.
Tiene 25 años de vivir solo. El último con quien habitó
era su hijo, quien murió cuando tenía 15 años
y la misma edad del muchacho tiene de haber perdido a su mujer,
Petronila Santos.
El necesita varias cosas, entre ellas: una cama, una cocina, un
televisor, ropa, zapatos, en resumen todo lo básico del hogar.
Con 200 dólares considera que podría subsistir y tener
una vida más tranquila, alejada de los vicios y la miseria.
Yo oigo decir que todo el tiempo así va a estar, yo
me pongo a pensar de que tal vez van a mejorar. Yo nunca he comprado
nada, todo lo que me ve es regalado, espero en verdad que nos ayuden,
concluyó Hernández.
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La ayuda de otros es el sustento de Lucas Hernández.
Foto Diario de Oriente
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