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Su carretilla es muy conocida en su pueblo. Foto
Diario de Oriente
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Usulután
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Roberto Luna, de 62 años, ha vivido durante toda su vida en Alegría,
departamento de Usulután. Durante muchos años se dedicó
a la agricultura, pero desde hace tres recoge la basura de los arriates
y calles de su ciudad.
Se levanta muy temprano para llegar a la Alcaldía Municipal y comenzar
su labor. Los instrumentos de trabajo son una escoba, una pala y una carretilla.
Luna es muy famoso en la ciudad, porque su carretilla está pintada
de verde y tiene nombre: El Humilde.
Muchas personas ya no lo reconocen por su nombre sino por el de su carretilla,
además de que el servidor saluda siempre mostrando una sonrisa
e intenta nunca meterse en problemas con nadie.
Es cuestión mía. Yo le quise poner así porque
me pareció que así era mejor, además a sí
soy yo, confesó Luna.
Cada uno de los barrenderos tienen un lugar determinado que limpiar en
Alegría, a Luna le tocó el área sur del centro del
municipio que casi no representa problema para él, porque es poca
la basura que se encuentra en los alrededores.
Mi zona es la más aseada, todo el día andamos quitando
un poquito de basura para que la gente vea bien bonito, comenta
Luna, mientras transita rumbo a la carretera Panamericana en compañía
de sus compañeros.
Además de limpiar, esta profesión ofrece muchas sorpresas:
el andar aseando vías públicas deja agradables regalos
como dinero, joyas, juguetes y adornos. No siempre en mal estado, algunos
objetos parecen haberse caído allí.
A la gente se le pierden varias cosas, a veces por puro descuido,
por eso hallamos las cosas en cunetas o en promontorios de basura,
cuenta Luna.
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