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Guanacaste, mangollano y pino blanco son los tipos de madera que
usan en el horno donde se cuecen los ladrillos y tejas.
Foto Diario de Oriente
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La Unión
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Entre La Unión y Santa Rosa de Lima se encuentran innumerables
ladrilleras. Muchas son la fuente del sustento diario de las familias
que habitan en los alrededores. Sin embargo, una localizada en el cantón
Caulotillo, El Carmen, representa la forma de mantener ocupados a los
hijos de la familia.
Tengo cuatro años. Este negocio no es brillante, es más
un pasatiempo para no estar aburrido. Los bichos son los que se encargan,
comenta Jorge Herrera, propietario de la fábrica que antes se dedicaba
a la crianza de ganado.
Decidimos con mi papá poner el negocio, dice Erick,
pero lo interrumpe su padre: Es que era necesario invertir el dinero
y no sólo tenerlo allí.
Aunque el progenitor es el dueño, sus hijos son los que administran,
hacen el trabajo y contratan a los empleados.
Tierra
de playa
A un kilómetro de El Carmen, se consigue el barro.
- Los Herrera traen la tierra blanca de la playa El Cuco, en San Miguel.
- Los trabajadores que contratan llegan a las 2:00 de la mañana
y salen a las 10:00 a.m.
- A diario, lo que producen depende del trabajador. Este a veces elabora
600 ó 700 tejas e igual número de ladrillos.
- El mejor mes para las ventas es marzo.
- La teja con averías es la más barata, a 50 centavos
de colón y en buen estado, un colón con 10 centavos
o un colón con 20 centavos.
- Cada ladrillo vale un colón y el regular, un con 10 centavos.
- Cuando el ladrillo está crudo tiene la apariencia de tierra,
pero después de pasar por la flama su color se torna rojo o
anaranjado. |
Ellos aprendieron a fabricar ladrillos con sólo ver cómo
lo hacían en los alrededores.
Desde niño lo aprendimos, nosotros solos nos pusimos buzos,
afirma Erick Guillerno Herrera, de 19 años, encargado de las ventas.
Estudiaba, pero dejé de hacerlo para dedicarme al negocio.
Sin embargo, su hermano menor, Moisés Al-berto, de 17 años,
termina su bachillerato. El se en-carga del cocimiento de los ladrillos.
El sueldo no lo pueden determinar, en algunas ocasiones pueden llegar
a ganar 250 colones, en otras ni siquiera obtienen un solo centavo.
No conocen
Cuando alguien observa una pared de ladrillo rojo no imagina el trabajo
que tiene su elaboración, ni siquiera conoce los materiales que
utilizan para su hechura.
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La teja con alguna avería es la más barata, pero
la buena ronda el colón con 20 centavos.
Foto Diario de Oriente
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La mezcla se hace con barro negro, tierra blanca y excremento de caballo.
Este lo muelen hasta conseguir un polvillo fino que después sirve
para que el ladrillo quede más concentrado.
La madera para cocerlos es de guanacaste, mangollano y pino blanco, aunque
pueden utilizar cualquier tipo en caso de emergencia.
La primera que caiga le metemos, aunque yo prefiero la de pino blanco
porque sostiene por más tiempo la llama, en cambio las otros no
son tan buenas, asegura Moisés.
El cocimiento tarda 12 horas. Al principio hecha un humo espeso con olor
a gasolina hasta que el ladrillo se torna rojo, después esperan
a que se enfríen y lo apilan en columnas.
Entonces llega el momento de venderlo, pero mientras llegan los clientes
los Herrera descansan en una hamaca.