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Los menores reciben un plato equilibrado de comida y además
comparten juegos en el comedor. Foto Diario
de Oriente
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San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
La migueleña María Leticia Benavides, de 59 años,
ha dedicado toda su vida al comercio de frutas.
En ese ir y venir conoció a José Oscar Sánchez, de
55 años, quien se movió de su natal San Simón, del
departamento de Morazán, debido a la guerra que se vivió
en esos lugares por la década del 70 y el 80.
La pareja vive en un cuartito alquilado en la colonia 15 de Septiembre
en la ciudad de San Miguel.
Ambos, muy católicos, comparten con otros adultos mayores su devoción
por la Virgen de Guadalupe, así como los beneficios de la obra
social de la Cofradía de Damas Guadalupanas.
María y José llegan todos los sábados, temprano,
a las instalaciones de la clínica para obtener una ración
de desayuno que les ayuda a afrontar el día de trabajo con más
energía.
Desde hace como un año, nos enteramos que aquí dan
comida, y desde entonces venimos. También pasamos consulta,
dice María.
El
horario de la salud
La clínica atiende al público por medio de médicos
que donan su tiempo
Lunes a viernes
De 8:00 a.m. a
12:00 m.
De 1:00 p.m. a
4:00 p.m.
Sábado
8:00 a.m.
Reparto de desayunos
Lunes a viernes
Consultas médicas
De 1:00 p.m. a
5:00 p.m.
Martes
8:00 a.m. a 5:00 p.m.
DIRECCIÓN: 6a. Avenida Norte y 12a. Calle Oriente bis, en San
Miguel. |
Israel Ruiz Martínez, de 72 años, trabaja en oficios varios.
Sus hijos se hicieron mayores y se fueron de la casa alquilada donde vive
con Cornelia López, quien trabaja en casas para obtener algún
dinero.
Dos de sus vástagos les ayudan y la familia les dona algunas cosas,
nos dan zapatos y ropa para ir pasándola, comenta Israel
que lleva dos meses asistiendo al comedor de la Cofradía.
Por ahí se encuentra además Yanira Lisete González
con sus cuatro hijos y un par de niños gemelos que le han dejado
a su cargo.
La mamá no se encontró en valor de criar a los niños,
y me los dejó a mí, cuenta la tía política
de los pequeños de cuatro años. Anteriormente recibía
ayuda del papá, pero cuando la abuela paterna los conoció,
aseguró que eran demasiado bonitos para ser sus nietos y cesó
la poca ayuda que daba el padre de los gemelos.
En 1990, la mujer y sus hijos hallaron el camino al comedor y no lo dejan.
Todos residen por el caserío El Tular y los pocos ingresos económicos
que obtiene salen de lavar y planchar ropa ajena. Con eso, se cubren los
gastos escolares de los pequeños en la escuela rural.
La lavandera
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Adultos, niños y niñas tienen en común su
precariedad, que les hace buscar alimentos donados. También
aprovechan los obsequios de ropa y cuadernos. Foto
Diario de Oriente
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La ayuda de la Cofradía también es con tela para
uniformes y cuadernos. Sólo así es que puedo enviar a mis
hijos a recibir clases, afirma Yanira Lisete.
Otra lavandera y planchadora es Matilde Romero, de 77 años. Cobro
a 12 colones la docena de prendas. Vivo en la casa de la familia de una
de mis dos hijas, donde ayudo con los quehaceres para no sentirme un estorbo,
señala la anciana, residente en la colonia 15 de Septiembre.
Ella trabaja con una mujer cristiana no católica, pero asegura
que no se meten en temas religiosos y todo ha ido muy bien, porque a la
patrona le gusta su trabajo, y lo que gano me ayuda a sobrevivir.
Luego del reparto de comida en el comedor, Matilde y las otras personas
hacen la limpieza y ayudan en los mandados a las integrantes de la Cofradía.
Los necesitados comparten todos los sábados la comida, alrededor
de la Basílica de Guadalupe. También por ahí están
los niños y niñas que son beneficiarios del programa de
ayuda de la Cofradía de Damas Guadalupanas en San Miguel.
Una caridad efectiva
Con el esfuerzo de personas caritativas, se construye otra clínica
donde se atenderá a enfermos sin dinero para cubrir una consulta
privada
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En el futuro, las damas guadalupanas quieren edificar talleres
vocacionales en la segunda planta. Foto Diario
de Oriente
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Lillian Hasbún de Batarse explicó que dieron
paso a la construcción de la extensión benéfico social,
inaugurada recientemente y en la que funciona la clínica odontológica,
asistencia sicológica y el nuevo espacio para el reparto de desayunos.
En invierno, es difícil bajo la lluvia proveer de alimentos
a las personas. En el nuevo local estarán resguardados, informa
De Batarse.
La obra, finalizada en diciembre, está en la 6a. Avenida Norte
bis y 12a. Calle Oriente, barrio San Felipe, y tiene las bases para una
segunda planta en la que se prevé instalar los talleres de formación
vocacional.
La Cofradía de Damas Guadalupanas nació en San Miguel el
8 de noviembre de 1989, a iniciativa de Lillian de Batarse. Luego, el
5 de diciembre de 1990, fue consagrada como asociación diocesana.
Su director espiritual es el sacerdote Carlos Villacorta.
Por tanto, siendo fieles a su compromiso social de servir a los más
necesitados, el grupo ha realizado obras muy concretas, como la construcción
de la Basílica de la Virgen de Guadalupe, las clínicas,
el patrocinio de las primeras comuniones, los donativos de materiales
ortopédicos, entre otras actividades.
A través de su gestión, la Cofradía consigue cientos
de consultas y medicamentos gratuitos, alimentación, útiles
escolares, así como la donación del tiempo de muchos profesionales,
quienes aportan espacios para atender a personas de escasos recursos.
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