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| En la actualidad, sólo cayucos y lanchas
son las embarcaciones que se aproximan al antiguo atracadero unionense.
Se espera que pronto lleguen las grandes naves. Foto
EDH |
La Unión
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Todo parece indicar que años de planificación, impases y
negociaciones, contenidos en resmas de papel, comenzarán un lento
proceso de materialización. Será el presidente Elías
Antonio Saca quien dé la señal de partida.
Empresarios, funcionarios y ciudadanía están expectantes
por la creación de oportunidades de trabajo que redunden en un
florecimiento de las economías nacional, locales y domésticas.
Y es que los alcances de la megaobra no sólo se limitan a la cabecera
unionense, sino que incluso trascienden el departamento y llegarán
a todo oriente, el país y las naciones vecinas.
Así se explica, en parte, el que entre los invitados figuren los
presidentes de Nicaragua y Honduras, Enrique Bolaños y Ricardo
Maduro, de manera respectiva.
En el acto del domingo se incluirá la conmemoración de
la firma de los Acuerdos de Paz y el relanzamiento de los proyectos diseñados
por la Comisión Nacional de Desarrollo (CND) junto a la Agencia
de Cooperación Internacional de Japón (Jica).
Crear demanda
Aunque la edificación representa un impulso de consideración
a todos los sectores productivos, en última instancia se debe crear
una demanda para los servicios que prestará el puerto.
Mario Osorto, alcalde unionense, ve la construcción del puerto
como una oportunidad para la mediana y gran empresa. Y no
sólo eso, sino también sugiere abrir el mercado con
Nicaragua y Honduras, potenciar la agricultura.
En la calle, gente de a pie, como Elizabeth Hernández,
es escéptica sobre el anuncio gubernamental: Son mentiras,
no veo un panorama alentador con Cutuco. Son engaños, llevan años
en lo mismo.
La opinión de Hernández tendría sus raíces
en los sucesivos anuncios del inicio del proyecto y que por diversos motivos
se fueron aplazando. No es para menos.
El 13 de noviembre de 2003, el entonces embajador del Japón en
el país, Akio Hosono, y el expresidente de Cepa, César Miranda,
develaron una placa en las viejas instalaciones y anunciaron el inicio
de la obra para 2004.
Miguel Montesinos lo reitera: Ya se puso la primera piedra. Supuestamente
en 2004 debió empezar. Incluso va más allá
al decir que nos han dejado mal sabor de boca los retrasos y han
bajado los ánimos para invertir.
Sin comunicación
Montesinos es presidente del Grupo Empresarial de La Unión, que
forma parte de la filial migueleña de la Cámara de Comercio
e Industria de El Salvador. Según él, ha hecho falta
más comunicación entre el gobierno y los empresarios de
la zona.
En respaldo a su afirmación menciona que el año pasado enviamos
una nota como Grupo Empresarial (pidiendo información) y no hubo
respuesta. Esperamos que esta vez haya más apertura.
Rodolfo Macay concuerda con la aseveración. En su opinión,
ha fallado la comunicación para hacer saber a la gente (cómo
va el proceso). Es la razón por la que organismos cooperantes
y el alcalde manejen diferentes datos.
Para este empresario, parte del grupo que maneja el ferry turístico
en el Golfo de Fonseca, ha habido mucho manoseo político.
Cutuco se ha manejado desde hace diez años.
Al margen de la apreciación, creo que esta vez no será
sólo protocolo, al ver cómo ha marchado la negociación.
Es un proyecto que involucra a muchas instituciones y personas. Estamos
a la expectativa y hoy sí creemos, corrige Macay.
$132 millones se invertirán en la construcción de
la terminal portuaria, a partir de 2005
200 hectáreas cubre la superficie donde se levantará
el proyecto, que consta de tres etapas