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| Los camiones de carga son una de las opciones
de transporte de las personas que viven en los cantones y caseríos.
Foto EDH |
San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Maestros, amas de casa, comerciantes, jugadores de equipos, mujeres embarazadas,
adultos mayores, en la zona rural, prefieren los pick ups o camiones como
su medio de transporte; empero, deben soportar las inclemencias del tiempo,
como el polvo y los aguaceros del invierno.
María Luisa González tiene 45 años y vive en el cantón
El Amate. Ella comercializa flores, gallinas y patos.
Todas las mañanas baja desde su cantón a bordo
de un carro de barandas, en el que le resulta más fácil
traer su huacal con la mercadería hasta San Miguel.
El carro es más cómodo, aunque uno se llene de polvo;
en el bus es más difícil traer la paila (huacal),
señala mientras acomoda su carga en el improvisado mercado mañanero
de la 7a. Avenida Sur.
En esa misma arteria se encuentra Reina de Reyes, ama de casa, quien ha
llegado desde el caserío Los Cocos a llevar lo que necesita para
alimentar a su familia. Nosotros venimos en un carro, porque hasta
allá no llegan los buses, eso está bien lejos, indica
la mujer.
Reina viaja con Luis Alonso Zapata. El vive cerca de la colonia Ciudad
Pacífica y conduce hasta el caserío Los Cocos, porque hay
un grupo de vendedoras que vienen a la plaza para comercializar hortalizas,
frutas, verduras y flores, asimismo hacen sus compras. Ellas se
vienen conmigo y también se regresan en mi vehículo cerca
del mediodía, cuenta don Luis.
El precio del pasaje depende del destino: a Los Cocos cuesta $0.57, mientras
que para los otros caseríos y cantones cercanos, $0.25 y $0.30.
Pero a las personas que llevan cargas, pagan $0.10 adicionales.
Estos picacheros se encuentran en la 7a. Avenida Sur, 1a. Calle Poniente
y Calle Chaparrastique. ¿Su ruta? Del centro de San Miguel al volcán
Chaparrastique, parando en cantones como El Amate, Las Lomitas, San Andrés
y colonia Santa María.
El recorrido es de tres a siete kilómetros; sin embargo, por el
estado de las calles demoran una hora en hacer el recorrido.
Y sobre la 2a. Avenida Norte, entre la 12a. y 14a. calle Poniente, están
los propietarios de carros que van hacia el norte del municipio, donde
se hallan los cantones Agua Zarca, Mayucaquín, Santa Inés,
San Jacinto, Divisaderito, Concepción, Corozal, Sin-galtique y
Altomiro. Son cerca de 12 empresarios, quienes desde hace 36 años
tienen su servicio de transporte.
Mano Dura
Paz Alvarado Benítez, empresario de pick ups hacia el norte, afirma
que han vivido todo un calvario. Nos daban autorización para
cada año, luego nos las dejaron hasta 2001 y un documento escrito
donde dan como límite el 3 de enero del año 2005 para operar
con los carros con barandas, aseguró Alvarado Benítez.
Después de esto nos van a meter la súper mano
dura a los picacheros.
Como prueba de sus palabras, muestra el permiso extendido por el Vicemi-nisterio
de Transporte y un documento suscrito entre éste y el gremio en
mención.
En el documento razona que debido a situaciones de seguridad, se deberán
tomar las medidas pertinentes para poder seguir siendo empresario, las
que consisten en reconvertirlos en empresarios de microbuses para el transporte
de pasajeros.
Ellos han sido objeto de imposición de esquelas de $57.14 (¢500),
y a otro empresario incluso le remitieron la unidad, por lo que ha perdido
días de trabajo.
Eliseo Majano, otro de los empresarios, también tuvo una esquela
de ¢500 y tuvo que hacer un engorroso procedimiento, ya que el agente
de tránsito le decomisó además la tarjeta de circulación
y la licencia de conducir, por lo que no trabajó durante dos días.
Me costó trabajo reunir el dinero para poder recuperar mis
documentos, dice el motorista.
Ellos tienen la disposición para poder invertir en microbuses,
pero solicitan que se erradique la práctica desleal de los piratas.
Los propietarios de pick ups se han organizado en la Sociedad de Transportistas
de San Miguel (Sotracom), que tiene en proceso su registro. Posee diez
socios con rutas hacia Mayucaquín, siete a El Amate y tres para
San Andrés.
Cuando nos toca refrendar tarjeta de circulación, llenamos
los requisitos como cualquier empresario de buses, asegura Paz,
ya que pasan las pruebas de emisión de gases, experticias y comprueban
que no hay decomiso y esquelas pendientes de pago.
Por lo tanto, los picacheros legales creen conveniente que
se regule a todos los que realizan viajes, además que se les faciliten
los créditos para adquirir las unidades de microbuses, aunque piden
seguir usando pick ups para los usuarios que transportan carga.
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