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Necesarios, pero inseguros

Los picacheros llevaron la vanguardia en la prestación del servicio del transporte entre las zonas rural y urbana. Sin embargo, hoy deben modernizarse.

Publicada 07 de enero 2005, El Diario de Hoy

Los camiones de carga son una de las opciones de transporte de las personas que viven en los cantones y caseríos. Foto EDH

San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


Maestros, amas de casa, comerciantes, jugadores de equipos, mujeres embarazadas, adultos mayores, en la zona rural, prefieren los pick ups o camiones como su medio de transporte; empero, deben soportar las inclemencias del tiempo, como el polvo y los aguaceros del invierno.

María Luisa González tiene 45 años y vive en el cantón El Amate. Ella comercializa flores, gallinas y patos.

Todas las mañanas “baja” desde su cantón a bordo de un carro de barandas, en el que le resulta más fácil traer su huacal con la mercadería hasta San Miguel.

“El carro es más cómodo, aunque uno se llene de polvo; en el bus es más difícil traer la paila (huacal)”, señala mientras acomoda su carga en el improvisado mercado mañanero de la 7a. Avenida Sur.

En esa misma arteria se encuentra Reina de Reyes, ama de casa, quien ha llegado desde el caserío Los Cocos a llevar lo que necesita para alimentar a su familia. “Nosotros venimos en un carro, porque hasta allá no llegan los buses, eso está bien lejos”, indica la mujer.

Reina viaja con Luis Alonso Zapata. El vive cerca de la colonia Ciudad Pacífica y conduce hasta el caserío Los Cocos, porque hay un grupo de vendedoras que vienen a la plaza para comercializar hortalizas, frutas, verduras y flores, asimismo hacen sus compras. “Ellas se vienen conmigo y también se regresan en mi vehículo cerca del mediodía”, cuenta don Luis.

El precio del pasaje depende del destino: a Los Cocos cuesta $0.57, mientras que para los otros caseríos y cantones cercanos, $0.25 y $0.30. Pero a las personas que llevan cargas, pagan $0.10 adicionales.

Estos picacheros se encuentran en la 7a. Avenida Sur, 1a. Calle Poniente y Calle Chaparrastique. ¿Su ruta? Del centro de San Miguel al volcán Chaparrastique, parando en cantones como El Amate, Las Lomitas, San Andrés y colonia Santa María.

El recorrido es de tres a siete kilómetros; sin embargo, por el estado de las calles demoran una hora en hacer el recorrido.

Y sobre la 2a. Avenida Norte, entre la 12a. y 14a. calle Poniente, están los propietarios de carros que van hacia el norte del municipio, donde se hallan los cantones Agua Zarca, Mayucaquín, Santa Inés, San Jacinto, Divisaderito, Concepción, Corozal, Sin-galtique y Altomiro. Son cerca de 12 empresarios, quienes desde hace 36 años tienen su servicio de transporte.

“Mano Dura”


Paz Alvarado Benítez, empresario de pick ups hacia el norte, afirma que han vivido todo un calvario. “Nos daban autorización para cada año, luego nos las dejaron hasta 2001 y un documento escrito donde dan como límite el 3 de enero del año 2005 para operar con los carros con barandas”, aseguró Alvarado Benítez. “Después de esto nos van a meter la ‘súper mano dura’ a los picacheros”.

Como prueba de sus palabras, muestra el permiso extendido por el Vicemi-nisterio de Transporte y un documento suscrito entre éste y el gremio en mención.

En el documento razona que debido a situaciones de seguridad, se deberán tomar las medidas pertinentes para poder seguir siendo empresario, las que consisten en reconvertirlos en empresarios de microbuses para el transporte de pasajeros.

Ellos han sido objeto de imposición de esquelas de $57.14 (¢500), y a otro empresario incluso le remitieron la unidad, por lo que ha perdido días de trabajo.

Eliseo Majano, otro de los empresarios, también tuvo una esquela de ¢500 y tuvo que hacer un engorroso procedimiento, ya que el agente de tránsito le decomisó además la tarjeta de circulación y la licencia de conducir, por lo que no trabajó durante dos días. “Me costó trabajo reunir el dinero para poder recuperar mis documentos”, dice el motorista.

Ellos tienen la disposición para poder invertir en microbuses, pero solicitan que se erradique la práctica desleal de los “piratas”.

Los propietarios de pick ups se han organizado en la Sociedad de Transportistas de San Miguel (Sotracom), que tiene en proceso su registro. Posee diez socios con rutas hacia Mayucaquín, siete a El Amate y tres para San Andrés.

“Cuando nos toca refrendar tarjeta de circulación, llenamos los requisitos como cualquier empresario de buses”, asegura Paz, ya que pasan las pruebas de emisión de gases, experticias y comprueban que no hay decomiso y esquelas pendientes de pago.

Por lo tanto, los picacheros “legales” creen conveniente que se regule a todos los que realizan viajes, además que se les faciliten los créditos para adquirir las unidades de microbuses, aunque piden seguir usando pick ups para los usuarios que transportan carga.


 

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