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Urge restaurar el “diamante”

El estadio de béisbol Las Crucitas es donde se formó Wilber Villatoro, quien juega ahora para los equipos menores de los Padres de San Diego, EE.UU.

Publicada 07 de enero 2005, El Diario de Hoy

La falta de agua impide el riego de la grama y hace que se pierda en la cancha. Foto EDH

La Unión
Miguel Ventura
Diario de Oriente
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com


Por el momento, el escenario deportivo necesita mejoras, para brindar comodidad a los aficionados y jugadores que asisten a los entrenos y a partidos oficiales.

En la actualidad, es utilizado para formar a las nuevas generaciones de la pelota chica.

Todos los días, por la mañana o por la tarde, llegan padres de familia a observar a sus hijos durante las prácticas deportivas.

Sin embargo, lo desesperante para los nuevos que llegan es cuando buscan el grifo para tomar agua y se encuentran con la sorpresa que no hay.

Los boquetes son evidentes en las pocas partes techadas en el estadio. Foto EDH

Basta llegar al campo para observar la carencia de los servicios de un pozo para regar la grama, la reparación de los servicios sanitarios, la instalación de la energía eléctrica, la colocación de lámina sobre el área de anotaciones y donde se ubican los aficionados. Todas las estructuras demandan obras.

El deterioro preocupa a la Subfederación de Béisbol de La Unión, porque la falta de un mantenimiento adecuado ha provocado que se haya dañado el campo.

Tocando puertas

Los directivos comentan que siempre han buscado el apoyo de las empresas unionenses para mejorar las instalaciones, pero no han tenido la ayuda que siempre han esperado.

Mientras la ayuda llega, esperan que la Subfederación y otras instituciones colaboren para lograr tener un buen estadio de béisbol.

Lleve un buen sombrero o sombrilla, si va a observar un partido. Foto EDH

La sede surgió en la década de los 80, por iniciativa de unionenses apasionados por el deporte de la pelota chica.

Uno de ellos es José Mejía, quien junto a otras personas limpiaron el predio para darle forma al campo.

“Costó bastante, porque el terreno tenía piedras y estaba disparejo”, recordó Mejía.

A principios de los 90, los padres que tenían a sus hijos en los diferentes niveles de béisbol, colaboraban para mejorar las instalaciones, pero el respaldo decayó con los años.

“Con el apoyo de la Federación Nacional de Béisbol y del Instituto Nacional de los Deportes logramos construir el muro y engramar”, contó Mejía.

“Tenemos un estadio y la sede de la Subfederación de Béisbol, pero no tenemos un escenario apto para jugar partidos de alto nivel”, expresó la síndico Blanca Rodríguez.

Ella comenta que se organizan rifas para recaudar fondos y destinarlos a pequeñas obras, pero falta más apoyo de empresarios para terminar los trabajos de restauración del diamante del béeisbol unionenses.

 

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