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Piden ayuda para erigir escuela

En Palo Blanco, Nahuaterique, Honduras, alumnos salvadoreños no tienen aulas para clases ni cuadernos ni lápices.

Publicada 24 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

En 2005, las instalaciones provisionales del centro de estudios no estarán disponibles para continuar enseñando. Foto EDH

Morazán
Enrique Maldonado
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


Llamar escuela al recinto donde reciben clases más de 45 niños y niñas, de parvularia a sexto grado, es ser demasiado optimista, a pesar de que esté construido de sistema mixto.

Es simplemente que no ha sido concebido con ese fin y los pequeños están ahí de “posada”, por usar un término de la época navideña.

Es la escuela de Palo Blanco, de Nahuaterique, Honduras, donde “la mayoría de alumnos son hijos de padres salvadoreños”, dedicados en especial a la explotación maderera en los pinares de la zona, explica Enrique Hurtado.

Hurtado forma parte del personal que labora en la Oficina Sectorial, de la Comisión de Seguimiento El Salvador-Honduras.

Desde aquí se ejecutan los acuerdos posteriores al diferendo limítrofe entre ambos países, incluida la demarcación fronteriza.
El local del centro de estudios es parte de la infraestructura de la Oficina.

Aquí, se observa en los 15 pequeños de parvularia baja talla respecto a la edad, debida a la desnutrición que sufren. Ver sus mejillas rosadas no se debe interpretar como señal de buena salud, es el efecto del frío que abrasa su dermis y les produce quemaduras de primer grado.

“En enero ya no podrán estar en las instalaciones, porque es muy pequeño (el local) y no se tiene un sueldo para la maestra”, explica Hurtado.

La profesora es una ex alumna de la escuela de Palo Blanco, María Domitila Vásquez. Ella ha asumido las riendas del aula, a sus 14 años.

Se tiene el terreno, pero se carece de dinero para financiar el diseño y la construcción del edificio. Foto EDH

Su sueldo es de 400 lempiras mensuales, unos $23, y proviene de los aportes de los padres de familia. Más que docente, María es una colaboradora en el esfuerzo por iniciar a los pequeños en los primeros trazos.

Hace dos semanas, aún recibían clases. Cerca del mediodía, cuando debían marcharse a sus hogares, salieron casi en silencio; sin embargo, en sus rostros se dibujaba la satisfacción del deber cumplido al mostrar, muy orgullosos, los trabajos realizados.

Aún estaba fresca la goma con que pegaron los granos de maíz y bolitas de papel sobre el contorno de las figuras impresas en las hojas de trabajo.

A caminar


No se observó la típica conducta de otras instituciones, donde al fin de la clase los pequeños tienen la suficiente energía para jugar con sus compañeritos.

Por el contrario, tal vez, en el fondo, sabían que debían emplearla en el recorrido de varios kilómetros hasta casa. Era el caso de un grupo de pequeños, algunos descalzos, que iniciaron la marcha sobre una calle polvorienta rumbo a El Zancudo.

Junto a la maestra, pasan frente a un predio cercado con alambre de púas. Está destinado para la construcción de la escuela. Pero sólo se tiene el terreno, no hay ni diseño ni mucho menos fondos con los cuales levantar la sede escolar.

“Son aproximadamente dos tareas, que fueron donadas por una salvadoreña”, dice Hurtado al tiempo que aclara no recordar el nombre.

Mientras eso llega, se procuran los mecanismos que faciliten la continuidad de la formación de los alumnos y alumnas. La falta de recursos económicos imposibilita a los padres la adquisición de útiles escolares. Es por eso que la Comisión de Seguimiento solicita un lote por niño, que incluya mochila, lápices, cuadernos, etc.

“No importa que no sean nuevos, pueden ser los de años anteriores”, comenta Hurtado.

En la colaboración se puede añadir calzado. Además, en aras de facilitar la ayuda, están dispuestos a acudir a las casas de los donantes a recoger los aportes.

La idea de todo esto es que cada colaborador se convierta en padrino de uno de los niños salvadoreños con poco acceso a formación académica en suelo hondureño.

Dónde llevar el apoyo
Comisión de Seguimiento El Salvador-Honduras, sección El Salvador.
- Tiene la sede en la capital, en 17a. Avenida Norte y Alameda Juan Pablo II.
- Es el Centro de Gobierno, edificio B-2, primera planta.
- El teléfono es el 231-1041. Pregunte por Enrique Hurtado o por Vanesa Paredes.
- Están en la disposición de acudir hasta los donantes, a recoger la ayuda que deseen brindar.
- Sólo basta ponerse de acuerdo, vía telefónica, y ellos se encargan de ir por los materiales y luego distribuirlos entre los menores beneficiados.

45 alumnos se verán afectados al no tener los medios ni infraestructura para continuar estudiando.


 

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