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El buen trato de los unionenses más el gusto por platillos
locales, como pupusas y sopa de garrobo, le hace sentirse muy a
gusto. Foto EDH
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La Unión
Miguel Ventura
Diario de Oriente
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
Cuando atajó dos tiros desde la mancha penal a sendos jugadores
de Club Deportivo FAS, la ventaja indicaba que Balboa era el campeón.
Nadie imaginaba que Armando Mercado y Carlos Asprilla fallarían
sus tiros desde los 12 pasos.
El esfuerzo de Juan Carlos Mosquera por contener los disparos de penalti
y de evitar la caída de sus portería durante todo el encuentro,
le valieron el ser considerado como el mejor elemento del partido y recibir
un premio por su destacada participación.
Estoy feliz, porque hice mi trabajo y cumplí con mi responsabilidad,
dijo el arquero luego del partido.
Sentado en la sala de su residencia, en la urbanización Bella Vista,
La Unión, y con su mirada dirigida al imponente volcán de
Conchagua, el cancerbero de 27 años confiesa que su actuación
en el partido de la final, fue producto de la confianza en Dios y de su
esfuerzo por contener los trallazos de los delanteros santanecos.
Según él, la preparación que tuvieron durante la
semana de entrenamientos previa a la gran final, les ayudó a jugar
para mantener el control y buscar la oportunidad de anotar.
Bien preparados
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Ivonne de Mosquera, el portero y su hijo Alvaro. Foto
EDH
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Todos nos preparamos para la batalla final, sin pensar en resultados
negativos, donde cada uno sabía de su responsabilidad, expresó
el portero.
Para él hubo un gran espacio para ganar el partido, pero los nervios
y la presión les afectó a los compañeros que ejecutaron
los tiros.
No me siento mal porque fallaron, ya que cualquiera los hubiera
fallado debido a la presión y ansiedad de ganar, confesó
el colombiano. Para Mosquera esta final será para no olvidar, por
todo el dramatismo que se vivió durante el partido. Hoy el reto
del portero es descansar unos días en su tierra natal y luego retornar
a las filas del Balboa.
Su llegada a El Salvador
- De niño, vivió junto a sus padres y hermanos en Cali,
departamento de Valle, Colombia.
- Inició su carrera en las escuelas de fútbol de Cali, luego
alzó vuelo para defender las metas de Deportivo Cali, de la Primera
División, e Independiente de Santa Fe.
- Llegó en 2001, para cuidar la meta del Dragón, mientras
estuvo en Primera División.
- Tiene tres años de residir en El Salvador con su esposa, Ivonne
de Mosquera, y su hijo de tres años, Alvaro.
-Con lo pasivo que se vive en La Unión y la hospitalidad
que ofrecen las personas uno se encariña, afirma.
- Entre sus comidas salvadoreñas favoritas están: pupusas
de chicharrón, sopa de garrobo y la mariscada.
-El Salvador me ha brindado la oportunidad de trabajar para ayudar
a mi familia en Colombia, dice.
-Por esa razón deseo retribuirle formando a los menores para
que desean profesionales del fútbol, añadió.
-Una vez que me retire, iniciaré el proceso de entrenador,
para adiestrar a los niños, confesó el destacado portero.