elsalvador.com WWW
Portada Archivos Correo Chat Foros Clasificados Revistas Canales Sitios asociados Diarios Mundo

“Aquí no nos traen cohetes grandes”

En el ex bolsón de Nahuaterique, en la porción de Honduras, la Natividad aún guarda un fuerte componente religioso. Si se puede, se prepara una cena.

Publicada 24 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

La celebración navideña se hace según las posibilidades, dice doña Santos Chicas. Foto EDH

Morazán
Enrique Maldonado
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

No se aprecia el intenso movimiento comercial de las ciudades. Incluso resulta difícil adivinar si hay adornos navideños al atisbar al interior de las viviendas; sin embargo, la ausencia de símbolos no implica falta del espíritu propio de la época, sino una celebración práctica, adaptada a las condiciones socioeconómicas.

En el centro de salud de El Zancudo no hay para medicamentos, mucho menos para los elementos decorativos. “Aquí, la mayoría de gente es cristiana (no católica).

El 24, se reúnen en sus iglesias para orar y entonar cánticos religiosos. Después de la medianoche, regresan a sus casas”, comenta la auxiliar de enfermería Glenda Chicas, encargada del sitio.

De acuerdo con Chicas, el festejo, si se hace, es bastante conservador en la mayoría de hogares.

A pocos metros está la vivienda de Santos Chicas Díaz, salvadoreña de 61 años oriunda de Casablanca, en Perquín. Llegó a El Zancudo desde hace 25 años, huyendo de la guerra.

Tiene una pequeña tienda y sobre la refrigeradora, el árbol navideño con todo y luces de colores. “Sólo lo enciendo por la noche”, responde al preguntarle cómo piensa pasar la Noche Buena.

Luego, añade: “Hay na celebración en la iglesia (católica), como posadas. También se canta. A las 12:00, cada quien regresa a sus viviendas”.

—¿Y qué hay de los platillos, preparan algo en especial? —pregunto.

—El que puede, lo hace, pero hay mucha gente que no tiene cómo. Yo hago tamales —responde.

Mientras aclara lo concerniente a la parte culinaria, suelta otra queja. Esta vez respecto a la pólvora: “(Hasta) aquí no nos traen cohetes grandes, sólo los de a ‘cora’ el paquetillo”.

Apenas se toma un respiro mientras es fotografiada, pues los clientes llegan en busca de bebidas, huevos o frituras.

“Para no complicarme con los vueltos, si me pagan en lempiras, así doy el cambio. Pero si recibo dólares, la devolución es también en dólares”, señala esta salvadoreña residente en suelo hondureño.


elsalvador.com WWW