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| Las gaviotas de la isla cumichín utilizan
como estación los postes que se encuentran en los alrededores
de la isla y que señalan sitios de cultivo de moluscos. Foto
EDH |
Mauricio Vallejo
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
La bahía de Jiquilisco es catalogada como uno de los parajes más
bellos de El Salvador.
Se encuentra al sur del departamento de Usulután y dentro de ella
se conjugan una serie de islas, como Cumichín, Espíritu
Santo, Santa Catarina, San Dionisio, Madresal, Tortuga, Samuria, San Sebastián,
Pajarito, El Argo y Los Cedros.
En la península de San Juan del Gozo, brazo de tierra que ayuda
a dar forma la bahía, está el cantón Isla de Méndez.
Ahí la población se dedica a la pesca y atrapar curiles
durante todo el año, teniendo como principal escenario los bosques
de mangles.
Los atrapadores esperan a que la marea baje para comenzar la recolección.
Los mangles son árboles que pueblan las zonas pantanosas de agua
salada. Ellos adquieren formas tan curiosas que es un verdadero deleite
apreciarlos, sobre todo cuando se puede explorar el entramado de raíces.
El cielo se refleja en las aguas y contrasta con el verde arbóreo.
El blanco de alguna vivienda a lo lejos da la impresión de que
ha saltado un poco entre los árboles para llamar la atención.
Además del maravilloso paisaje, Isla de Méndez es un refugio
de aves locales y migratorias entre las que destacan el sartanejo, pato
aguja, pirrira, chorlito, pichiches, caracoleros, garzas blanca y rosadas.
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| Alonso Barahona se encarga de llevar turistas
por la zona. Foto EDH |
Las aguas de la bahía no son cristalinas, pero de vez en cuando
se observa a un pez de unos 40 centímetros saliendo de la profundidad
para volver a ella, es el cuatrojos. A pesar de tener mucho
espacio en la zona, el único ejemplar que se encuentra con normalidad
es el boca colorada.
Oasis
Los bancos de arena son pequeños islotes que quedan al bajar la
marea, los lugareños los llaman bajos. Los más reconocidos
son Espíritu Santo, Chacastal, Cumichín y El Guayabal.
Estos son los favoritos de los turistas, pues cuando la marea está
baja pueden quedarse a departir en los pequeños islotes de arena,
donde los mangles protegen las reuniones con su sombra.
Pero no en todos estos sitios se puede permanecer por mucho tiempo. Uno
de ellos es el que se forma al interior del manglar cerca de la isla Cumichín.
Adentrarse en él es casi un suicidio, pues si no se está
preparado las picadas de jejenes y zancudos pueden resultar muy perjudiciales.
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| Puerto Escobar, un restaurante y hotel en Isla
de Méndez. Foto EDH |
Aparte de los insectos también habitan otros animalitos, como
mapaches, garrobos. También hay moluscos, los curiles, muy buscados
para elaborar cocteles.
Se aprecia que en ciertas se ha intentado la arborización, pero
la excesiva arena del suelo no lo permitió y dejó sólo
el recuerdo de varios estacones para anunciar a los pescadores de su presencia.
Los mangles deben de brotar en lugares pantanosos.
En la isla Cumichín se ha establecido una serie de granjas para
criar conchas casco de burro y a los alrededores se han establecido una
serie de postes de concreto y madera, donde las gaviotas esperan la caída
del sol.
El único centro turístico de la zona es Puerto Escobar,
que fue construido hace tres años y abre sus instalaciones a grupos
de excursionistas a partir de hoy, después de haber cerrado desde
agosto por remodelaciones.
Además brinda diferentes recorridos por la zona y cuenta con seis
cabañas para que los visitantes puedan quedarse a dormir.
Aventúrese al paradisíaco lugar que se encuentra en Isla
de Méndez, para olvidarse de la rutina diaria.
Cuidador de nacimiento
- El vigilante de Puerto Escobar y encargado del terreno en ausencia del
propietario es Luis Alonso Barahona.
Está en la propiedad desde que nació, hace 33 años,
y sigue allí.
- Puerto Escobar inició su construcción hace tres años,
pero fue concluido hasta el año pasado.
- Un viaje alrededor de la zona tiene un valor de 25 dólares, que
incluye el alimento de los integrantes, pero no las bebidas y gustos extras.