San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Envían cosas según la temporada, menciona Mario
Umaña, presidente de ANGEC. El volumen más alto se registra
durante la época navideña, pero también crece para
el Día de la Madre y el inicio de la época escolar. La Semana
Santa tiene lo suyo, al igual que los festejos patronales de cada pueblo.
Cuando el flujo crece, mandan especialmente ropa, calzado, mochilas con
cuadernos, cosméticos y dinero.
Fuera de temporada, la cosa cambia, pues lo que mandan son cosas
usadas y lo que los salvadoreños envían a sus familiares
son cosas realmente interesantes.
Se trata, en primer lugar, de artesanías hasta queso, crema, pupusas,
miel de frutas de la estación, dulces de feria, pescado seco y
tamales de elote.
Otro tipo son los artículos religiosos como camándulas,
Biblias y escapularios, entre otros. También se ve estampas de
la Virgen, del Niño Jesús, crucifijos, de San Antonio y
otros santos.
Las entregas llegan al punto que también envían objetos
muy raros, aquellos que son utilizados por curanderos o para hechicería
como muñecos de trapo con alfileres en el cuerpo, polvos de curación,
velas negras (las bases), velas de colores e incluso ropa interior femenina
roja.
Umaña relata que en una ocasión una señora pretendía
enviar una piedra de moler maíz, de casi 25 libras. Le advirtió
que la libra se cobra a $4, pero que igual se la podía llevar.
Al final, la cliente desistió de su intención.
Para recolectar las encomiendas los gestores lo hacen a domicilio o el
cliente lo deposita en la oficina o casa del gestor. El próximo
año, pretenden instalar centros de acopio, especialmente uno en
el aeropuerto en el que se organizarán los destinos y así
se podrá ahorrar tiempo en la entrega.