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Las habilidades físicas y de concentración son medidas
en las posibles estrellas de la pelota chica. Foto
EDH
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La Unión
Miguel Ventura
Diario de Oriente
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
Villatoro es la máxima estrella del béisbol entre los menores
y el ejemplo a seguir para dar el salto internacional.
La primera decisión ha sido entrenar con disciplina todos los días.
La meta es mejorar las técnicas de lanzamiento, recepción
y velocidad.
Todas las tardes, el estadio Las Crucitas, ubicado en el barrio San Carlos,
está abarrotado por los deportistas, quienes con mucha dedicación
escuchan los consejos teóricos y prácticos de los entrenadores.
El responsable
El técnico José García, de origen nicaragüense,
tiene a cargo el grupo de 80 beisbolistas. El recibe el apoyo de un grupo
de jóvenes que poseen también conocimientos del manejo de
la pelota pequeña.
Para el entrenador, la edad que tienen los niños es apropiada para
instruirlos y desarrollar en ellos la habilidad de lanzar la bola a unos
90 kilómetros por hora, correr a gran velocidad para anotar la
carrera y tener la destreza para defender.
Oscar Aguirre, de 11 años, está contento en sus prácticas
de lanzar con su mano derecha, todos los días. El entrena a tiempo
completo.
Yo quiero ser un gran jugador, espero esforzarme y tener el apoyo
para lograr mis sueños de jugar en las Grandes Ligas, como lo está
haciendo Wilmer Villatoro, afirmó Aguirre.
Según el instructor, el béisbol ha crecido en La Unión,
prueba de ello es el número de jugadores que han viajado
a San Salvador para militar en otros equipos.
Pero García recordó que aunque la zona del Golfo posea mucho
potencial para preparar buenos beisbolistas, faltan los recursos y el
apoyo de las autoridades centrales de la disciplina deportiva.
Esto es indispensable para tener las herramientas necesarias de
una enseñanza completa, afirmó el entrenador.
Las Crucitas, cuna de campeones
Diez años de trabajo y una figura de talla internacional como
Wilmer Villatoro, es el mayor reflejo de producción que ha tenido
la ciudad portuaria.
A pesar de que Villatoro nació con una mano prestigiosa para lanzar
la bola, él fue formado inicialmente en el estadio Las Crucitas
por entrenadores cubanos y nicaragüenses.
La dedicación y perseverancia del muchacho le permitieron llegar
a las Ligas Menores de los Padres de San Diego, en tierra estadounidense.
Silvia Quintanilla, madre de familia, está convencida del buen
trabajo de formación que reciben los niños en La Unión.
Confío en las técnicas que suministran los nicaragüenses,
porque ellos provienen de un país con tradición beisbolera.
En Nicaragua, se juega mucho el béisbol, y la mayoría de
entrenadores que viene a El Salvador han jugado en equipos de la Liga
Nacional, contó la unionense.