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| El viejo camión. A pesar del tiempo el
automotor se conserva muy bien. Foto EDH |
Morazán
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Jocoro, Morazán, recibió a muchos refugiados salvadoreños
antes, durante y después de la guerra contra Honduras.
Bastantes los ayudaron durante esos momentos de prueba, pero ninguno como
el alcalde que se encontraba administrando el lugar.
Se trata de Luis Lagos, conocido como don Lico, quien nació el
25 de septiembre de 1929.
Es muy famoso en su pueblo por su carrera política y de cooperación
a la ciudadanía.
Fue alcalde durante seis años, dos por Alianza Republicana Nacionalista
(ARENA) y cuatro por el Partido de Conciliación Nacional (PCN).
En 1969, para la guerra de las Cien Horas, como fue denominado el conflicto
entre Honduras y El Salvador, Lagos ayudó a varios refugiados que
llegaron expatriados de tierras hibuerenses.
Nos organizamos para atender a los afectados y les cedíamos
la alcaldía, comentó don Lico.
Uno de los principales utensilios de Lagos fue un viejo camión,
que es al que le da el crédito de las labores. El automotor con
el que llevó alimento en más de una ocasión aún
se encuentra en su casa, con algunos desperfectos mecánicos, pero
listo para volver a trabajar, según dice su propietario.
El aliento
Con el camión llevaba comida a los expatriados y a veces
hasta subí soldados. Yo les decía que me dieran un fusil,
porque quería pelear con ellos. Eso decía para levantar
la moral, confía Lagos, mientras toca el viejo automotor.
Además se encargó de irradiarle tranquilidad a sus paisanos,
quienes pensaban que los hondureños pronto llegarían a la
ciudad.
En esa guerra colaboramos mucho. Llevamos comida hasta Nacaomi,
Honduras, cuenta el ex jefe edilicio.
Había más de 100 refugiados en su casa y muchos más
en la alcaldía.
Aunque el trabajo fue extenuante, Lagos dice: Si fuera necesario
lo haría otra vez, no hay nada más precioso que ayudar a
la gente que lo necesita.
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