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Un héroe de las Cien Horas

El camión de Luis Lagos, ex alcalde de Jocoro, fue la herramienta para llevar alimento a los salvadoreños refugiados durante la guerra contra Honduras, en 1969.

Publicada 17 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

El viejo camión. A pesar del tiempo el automotor se conserva muy bien. Foto EDH

Morazán
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

Jocoro, Morazán, recibió a muchos refugiados salvadoreños antes, durante y después de la guerra contra Honduras.

Bastantes los ayudaron durante esos momentos de prueba, pero ninguno como el alcalde que se encontraba administrando el lugar.

Se trata de Luis Lagos, conocido como don Lico, quien nació el 25 de septiembre de 1929.

Es muy famoso en su pueblo por su carrera política y de cooperación a la ciudadanía.

Fue alcalde durante seis años, dos por Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y cuatro por el Partido de Conciliación Nacional (PCN).

En 1969, para la guerra de las Cien Horas, como fue denominado el conflicto entre Honduras y El Salvador, Lagos ayudó a varios refugiados que llegaron expatriados de tierras hibuerenses.

“Nos organizamos para atender a los afectados y les cedíamos la alcaldía”, comentó don Lico.

Uno de los principales utensilios de Lagos fue un viejo camión, que es al que le da el crédito de las labores. El automotor con el que llevó alimento en más de una ocasión aún se encuentra en su casa, con algunos desperfectos mecánicos, pero listo para volver a trabajar, según dice su propietario.

El aliento

“Con el camión llevaba comida a los expatriados y a veces hasta subí soldados. Yo les decía que me dieran un fusil, porque quería pelear con ellos. Eso decía para levantar la moral”, confía Lagos, mientras toca el viejo automotor.

Además se encargó de irradiarle tranquilidad a sus paisanos, quienes pensaban que los hondureños pronto llegarían a la ciudad.

“En esa guerra colaboramos mucho. Llevamos comida hasta Nacaomi, Honduras”, cuenta el ex jefe edilicio.

Había más de 100 refugiados en su casa y muchos más en la alcaldía.

Aunque el trabajo fue extenuante, Lagos dice: “Si fuera necesario lo haría otra vez, no hay nada más precioso que ayudar a la gente que lo necesita”.


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