 |
| La arquitectura innovadora de la institución
es la más moderna del departamento, algunos creen que es mejor
que muchas de San Salvador. Foto EDH |
Usulután
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Cuando Pablo Tesak dejó su natal Checoslovaquia, en 1949, jamás
imaginó las grandes bendiciones que aportaría a un pequeño
país centroamericano llamado El Salvador.
Después de haberle solicitado a un panadero de Moravia que le instruyera
en el arte de las harinas tampoco pensó que llegaría a tener
la fábrica de alimentos Diana, que es el instrumento para ayudar
a las personas.
Tanto a sus empleados, que reciben excelentes prestaciones, como a diferentes
ciudadanos salvadoreños, como es el caso de los habitantes de Isla
de Méndez.
Don Pablo y su familia han construido el Centro de Capacitación
de San Vicente, el Instituto Vocacional de Isla de Méndez y también
han mejorado varias estructuras educativas. Todo con la firme intención
de ayudar a las personas.
En El Salvador, todos han sido tan buenos conmigo... yo tengo la
obligación moral de ayudarles a los que trabajan conmigo,
afirmó Tesak dentro de su perfil publicado en la revista Centuria
de El Diario de Hoy.
El empresario se percató de que los habitantes de la zona se dedicaban
a la venta de curiles, huevos de tortuga y a la pesca de mariscos. Esto
lo motivó, junto a su familia de la necesidad de instrucción
que tenían en la zona y sin pensarlo dos veces comenzaron los trabajos
en junio de 2003.
Con la edificación del Instituto Vocacional Pablo Tesak se espera
volver a abrir el bachillerato agrícola, de ecoturismo, de pesca
y de navegación, que fueron cerrados con la reforma educativa de
1997.
Con la obra serán beneficiadas un poco más de cinco mil
familias, pues en la zona sólo existía el estudio hasta
el sexto grado, ahora podrán estudiar hasta el bachillerato.
|