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Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
En las cabeceras departamentales y otras ciudades importantes de Usulután,
San Miguel, Morazán y La Unión hay negocios que tratan de
atraer clientes mediante la venta a plazos de los diferentes productos,
en especial electrodomésticos.
Reconocidas casas comerciales de alcance nacional compiten por una porción
del mercado con otras locales.
Con esta finalidad, diseñan paquetes o combos con cuotas
accesibles.
Pero estas facilidades tienen su precio: el interés sobre saldos
y que el valor de lo adquirido se duplica al terminar el período
de cuotas.
A manera de ejemplo, un televisor de 21 pulgadas cuyo valor nominal sea
de $200. Si se adquiere para un plazo de dos años (24 meses) y
letra corrida de $22, termina costando al cliente $528. Es decir, hay
una diferencia de $328, al cancelar.
La reciente aprobación del paquete de reformas fiscales por parte
de la Asamblea Legislativa, a iniciativa del Órgano Ejecutivo en
el ramo de Hacienda, en lo concerniente a la ley del Impuesto a la Transferencia
de Bienes Muebles y a la Prestación de Servicios (mejor conocido
como IVA), dictamina la aplicación de la tasa de 13% a los intereses,
comisiones, honorarios, primas, regalías y cualquier otra
forma de remuneración. Es el artículo 3 de las reformas
a la ley del IVA.
Significa entonces que por cada dólar cancelado por cualquier
hecho generador, según la terminología legal, habrá
que pagar al fisco 13 centavos.
El Estado se los cobra al vendedor y cabe la posibilidad de que este,
de alguna manera, termine trasladando ese costo al consumidor final, es
decir la persona que adquiere los aparatos.
La fracción del impuesto por cada unidad podría no ser significativa;
sin embargo, para el negocio la suma de cada aporte por dólar de
interés generado en el volumen total de ventas, sí.
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| El Ministerio de Hacienda es el impulsor de las
reformas. Foto EDH |
De llegar a suceder, la aplicación de la reforma a la normativa
del IVA supondrá, en primer lugar, un alza a los precios. El comportamiento
de las ventas sería, entonces, a la baja. En otras palabras, el
ritmo de negocios en este segmento del mercado no tendría el dinamismo
esperado e incluso se podría estancar.
Es precisamente la posición institucional de la Cámara
de Comercio e Industria de El Salvador: Al gravar las operaciones
de financiamiento con el 13% de IVA, se encarece una gran cantidad de
transacciones que se realizan mediante tarjetas de crédito de almacenes,
préstamos comerciales, afectando a los consumidores y la venta
de los negocios, agudizando aún más el lento crecimiento
económico que sufre el país.
Las tarjetas
En igual situación que las casas comerciales están los almacenes
que ofrecen facilidades a través de sus propias tarjetas de crédito:
se tasará el producto de los intereses con el 13%. El efecto sería
el mismo que en las ventas de aparatos eléctricos. El dinero plástico
de instituciones bancarias queda fuera de esa normativa; sin embargo,
no todas las personas tienen acceso a este recurso, incluso si perciben
un salario mensual.
En el caso de las empresas, la ley del IVA les permite hacer deducciones
a través del crédito fiscal por la adquisición de
bienes u otros recursos indispensables para el objeto, giro o actividad
del contribuyente. El artículo 8 de la reforma a la ley del
IVA cierra los espacios por los cuales se podrían escurrir fondos
al fisco.
En opinión de la Asociación Salvadoreña de Industriales
(ASI), quedan fuera varios gastos importantes para el crecimiento
de la industria nacional, como la importación, arrendamiento, mantenimiento,
mejoras o reparación de vehículos nuevos o usados.
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Opiniones de las gremiales
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Al gravar
con el 13% del IVA las operaciones de financiamiento, se afecta a
los consumidores y las ventas de los negocios.
Cámara de Comercio e Industria de El Salvador |
Consideramos que El
Salvador necesita medidas fiscales que incentiven la inversión
y no que la limiten.
Asociación Salvadoreña de Industriales |