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| Los dominicos son una de las congregaciones que
utilizan el hábito para trabajar en el servicio de la Iglesia
y la sociedad. Foto EDH |
Mauricio
Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Para cada quien es diferente la experiencia. Surge de querer dar
un aporte a la Iglesia y a la sociedad.
Fui descubriendo que era un espacio para mí y personalmente no
hubo un momento en que tuve una visión o algo parecido, la fui
descubriendo poco a poco, explica el sacerdote Carlos Araujo, superior
de la Comunidad de Dominicos de la iglesia El Rosario.
Cuando un joven toma la decisión de ingresar a las filas de la
Iglesia es importante que sostenga procesos vocacionales. Yo viví
este proceso y a partir de allí tomé la idea de entrar.
La figura de monseñor (Oscar) Romero fue fuerte para mí.
Me llamaba la atención. Me decía: allí es un lugar
para hacer algo, confiesa el religioso.
Usualmente las congregaciones exigen un máximo de 29 años
y el estudio del bachillerato. En algunos casos cuando son mayores deben
estudiar la situación del solicitante. En la comunidad de dominicos
no se ha dado una disminución de estudiantes.
Depende de la congregación y en la situación que se
da. En nosotros (dominicos) es oscilante, en los últimos 12 años
ha sido parejo, he sentido que existe un interés por entrar,
comenta el Superior.
Según datos proporcionados por Araujo, los diocesanos han tenido
un incremento en sus ingresos. En otros países sí se ve
escasez, como es el caso de México y algunos países de Europa.
Los del Tercer Mundo han entrado más a los diferentes seminarios.
Las naciones de África son un claro ejemplo de ello.
Cada grupo tiene diferente forma de proceder con sus estudiantes. El de
los dominicos dura un año. Miran las vocaciones humana y cristiana,
el estilo de vida religioso.
La recomendación que daría es que alguien busque a
personas que lo puedan guiar y que se acerque a un sacerdote para que
lo oriente vocacionalmente en su búsqueda, concluyó
Araujo.
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