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| desde La bocatoma el agua es llevada hasta la
sala de máquinas, donde acciona el generador eléctrico.
Foto/DIARIO DE ORIENTE/Mauricio Cáceres |
San Miguel
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
La corriente del río La Vega, bajo el puente que franquea el paso
a la comunidad La Chácara, en Carolina, San Miguel, es muy fuerte
en ese tramo. No parece que aguas arriba se haya cercenado parte del caudal
del afluente para encauzarla sobre una canaleta que transcurre por una
distancia de 600 metros.
Son 150 litros por segundo los que fluyen por el canal, explica
Herminio Portillo, presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal
(Adesco) San Isidro.
Toda esa cantidad de agua cae, día y noche, en una especie de pileta,
a cuyo fondo está unida una tubería de diez pulgadas de
diámetro y el otro extremo está 17 metros más abajo,
en la caseta que está justo al cruzar el puente. Es un recinto
cuadrado, de aproximadamente cinco metros por lado que más bien
parece el local de una pequeña tienda.
Todo lo contrario. Es la casa de máquinas de la minicentral hidroeléctrica
que abastece a unas 60 viviendas en La Chácara, bajo la administración
de la Adesco que preside Portillo. Es la encargada de la generación,
distribución y comercialización de la electricidad, independiente
del tendido de los grandes operadores.
Su construcción pasó los rigurosos requerimientos de la
Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget)
y obtuvo el respectivo permiso del Ministerio de Medio Ambiente.
Se devuelve
Portillo aclara que antes de derivar el agua en el canal se hizo
una medición del caudal (del río) para saber cuánto
se podía usar. Pero luego se devuelve al cauce.
Aunque la legislación regulatoria del mercado eléctrico
concede facilidades al montaje de centrales hidroeléctricas con
capacidad menor a los cinco megavatios, el estudio de factibilidad
es prácticamente el mismo que una grande, explica Luis Boigues
coordinador general de la Asociación Saneamiento Básico,
Educación Sanitaria y Energías Alternativas (SABES).
Es un organismo no gubernamental que promueve el desarrollo de proyectos
comunitarios, como el de La Chácara.
Fueron los mismos beneficiarios los que aportaron la mano de obra en la
ejecución del proyecto. Una vez concluido, se decidió aplicar
una tarifa de acuerdo con la cantidad de focos y electrodomésticos
en cada vivienda. De esta manera, la tarifa mínima es de
$1.50 y la máxima, de $11.77, asegura Portillo.
Boigues asegura que este tipo de centrales podrían ser una buena
opción, en especial ahora que la factura eléctrica se
va a encarecer debido al incremento de los precios de los combustibles
y en El Salvador casi el 50% de la generación de electricidad se
hace con búnker.
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