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Pasaje exige resignación

Los orientales afrontan resignados el aumento en el precio del transporte público. Han tenido que eliminar otros gastos para tener cómo pagar la tarifa.

Publicada 29 de octubre 2004, El Diario de Hoy

La mayoría de los usuarios guarda silencio al subir a las unidades de transporte, pero al comentar sobre los aumentos todos se muestran inconformes con la medida. Foto EDH

Mauricio Vallejo
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


La espera de un bus ha dejado de ser la acostumbrada posición de desenfado y con la única preocupación de aguardar que la unidad llegue temprano.

Ahora esperar un bus es contar más veces el pasaje con la esperanza de que el dinero alcance hasta fin de mes.

Los que han resultado más golpeados con el alza de la gasolina y, por ende, de los pasajes son los salvadoreños que diariamente viajan en automotores y que, debido a la largas distancias que recorren, no pueden dejar de emplearlos.

“Cuando se puede caminar a un lugar se hace, pero caminar de Gotera al desvío (Ruta Militar) no se puede”, expresa Gon-zalo Morales, agricultor de 47 años.

Los usuarios hace mucho tiempo dejaron de reclamar por el alza del pasaje, ahora con resignación viajan a su destino y calculan los inconvenientes que pueden tener en su economía, pero no dejan de comentar su desacuerdo con los precios.

Pero ahora, alegan, no se puede reclamar porque el precio está autorizado en todo el país por el Órgano Ejecutivo y fue publicado en los principales periódicos el 20 de octubre.

Los buses continúan viajando con muchos pasajeros. Foto EDH

“Ni que uno quiera, ahora cómo va uno a decir algo si dicen que ya lo autorizó el Gobierno”, expresó Concepción Avilés, vendedora de 58 años.

Una de las rutas que fue acusada de subir el pasaje en múltiples ocasiones ha seguido las indicaciones del Viceministerio de Transporte es la 54 de La Unión que cobra su tarifa normal de $0.20.

“Cobraban $0.25, pero ahora ya le bajaron, yo a veces pensaba hasta en irme a pie porque era mucho para mí”, expresó Douglas Leandro Abrego, futbolista de 27 años.

Algunos de los inconformes son de Santa Rosa de Lima, pues para abordar un autobús rumbo a San Salvador deben pagar $3, precio al que no estaban acostumbrados, pero hoy están contentos con la medida porque ya no deben pagar altos precios.

“Bajaron bastante los precios, antes cobraban $1 para Santa Rosa de Lima, ahora cuesta 0.89 centavos”, comenta Luis Alfredo González.

Los constantes cambios han exigido que los viajeros hagan algunos sacrificios y dejen de gastar en otras cosas que no les son necesarias.

“Yo estoy dejando de fumar, ya ni para comprar cigarros me ajusta”, explicó irónicamente Pedro Martínez, trabajador de 47 años.

Los diferentes casos de ahorro para poder pagar los pasajes también hicieron que muchos no realizaran sus viajes acostumbrados de los fines de semana. Varios confesaron que tienen hasta un mes de no visitar a sus familiares.

“Le dejaron los mismos tres dólares de Santa Rosa a San Salvador, antes se pagaban 20 colones. Le subieron a 2.50 de dólar después del cambio de moneda, y ahora a tres. Así es difícil que mi hijo venga desde San Salvador”, confirmó Jorge Alberto Fuentes, usuario.

Muchos orientales trabajan en San Salvador, y a pesar del aumento de las tarifas continúan llegando a ver, durante el fin de semana, a sus familiares, pero les ha implicado tener que dejar de hacer ciertos gastos o limitarse a la hora de tener los famosos “gustitos”.

Pero también existen algunos que se mantienen molestos con el alza de los precios y no se han enterado de que los precios ya están establecidos.

“Me están cobrando $2.10 para ir a San Salvador y eso no me parece justo, deberían hacer algo para parar a estos animales”, explicó Dora Ayala, de 36 años. La señora esperaba bus en la terminal de Usulután.

Lo único bueno es que los orientales han detectado que la mayoría de motoristas están respetando los precios que fueron establecidos por el gobierno de El Salvador.

“Siento que están más altos, pero están cobrando lo que es. Sólo algunos estaban cobrando más, pero fueron amonestados”, manifestó Alejandro Rodríguez, albañil de Chirilagua.

Los precios ya están establecidos, ahora tenga cuidado de que no le quieran cobrar más.


 

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