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| El bateo es fundamental para definir un partido,
pero la concentración no debe faltar a la hora de golpear.
Foto EDH |
San Miguel
Heriberto Mercado
Diario de Oriente
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
La pelota lanzada por la pítcher Rosario Gutiérrez, zumbaba
a unos 70 kilómetros por hora, pero nunca llegó al guante
de la receptora.
Un veloz swing de Alicia Quintanilla la devolvió sobre la cabeza
de la jardinera izquierda del equipo Las Galácticas,
Virtud Saravia, quien no pudo capturarla.
El batazo se convirtió en un jonrón y de paso
en la primera carrera del equipo Moncagua Softbol Club, que a la postre
se alzó con la victoria sobre la novena migueleña.
Todos los domingos, la cancha del estadio Félix Charlaix acoge
a los equipos femeninos y masculinos que participan en la liga recreativa
municipal de este deporte que día a día seduce a más
personas en la zona oriental.
Doce equipos de ambos sexos se han conformado en los municipios orientales
y se preparan para la liga oficial que organiza el Instituto Nacional
de los Deportes (INDES) y que arranca el próximo mes.
Actualmente, el equipo moncagüense participa en una liga de la alcaldía
migueleña como preparación para el circuito del INDES. El
partido del pasado domingo concluyó ocho carreras por seis a favor
de las moncagüenses, quienes hicieron mejor las cosas, sobre todo
en la defensa.
La tiradora
La pítcher ganadora fue Rosario Gutiérrez, quien lanzó
todo el partido (siete episodios) y perdió Juana Quiñónez
de Las Galácticas, quien entró a relevar a la
pítcher abridora, Emilia Guevara.
La novena de Moncagua tomó la delantera desde el primer inning
con tres anotaciones y nunca dejó de tener el control del partido,
a pesar de las amenazas de las migueleñas a lo largo de los siete
episodios.
En el partido, además del buen trabajo de la lanzadora Rosario
Gutiérrez, tuvieron una destacada actuación la receptora
Erla Cañas, quien tuvo un buen desempeño con el guante y
el bate, y María Martínez, jardinera izquierda, quien realizó
un doble play (sacó a dos corredores), en conjunto con la tercera
base, Miladis Portillo.
Por el conjunto migueleño destacaron la receptora Brenda Romero
y la jardinera izquierda, Virtud Saravia, quien conectó dos hits
e impulsó dos carreras.
Ambos equipos se preparan para la serie semifinal que arranca este domingo
en las canchas de Moncagua y el estadio Félix Charlaix de San Miguel.
El público no debe faltar.
Diferencias de peso
- El softbol o bola suave es un deporte parecido al béisbol.
- Tiene algunas diferencias en las dimensiones de la cancha
- Asimismo, la forma en que el pítcher lanza la pelota al home
y el tamaño de la pelota.
- La cancha para el softbol es más pequeña.
- El pítcher lanza por debajo del brazo, como en el boliche.
- La pelota es más grande que la de béisbol.
María Martínez: Sólo pongo en juego la
pelota
A sus 35 años, María Martínez Méndez, madre
de tres hijos, trabaja horas extras para atender una pequeña tienda,
a sus hijos y los entrenos del equipo Moncagua Softbol Club, donde milita
desde hace varios años.
Como ella, otras mujeres hacen grandes esfuerzos para no perderse los
entrenos, ya que es uno de los requisitos exigidos por los técnicos
para ser incluidas en la nómina dominical. En dicho equipo hay
amas de casa, estudiantes y hasta una enfermera.
Martínez se desempeña como jardinera izquierda, pero en
sus 20 años de práctica del softbol ha jugado en casi todas
las posiciones, a excepción de la receptoría.
Aunque no se considera una gran bateadora, Martínez dice que su
experiencia le sirve para decidir partidos pues al batear siempre trata
de poner en juego a la pelota.
Martínez comenzó a jugar a los 15 años en la escuela
donde estudiaba la primaria y desde entonces practica este bonito deporte.
En la escuela me motivaron a jugar y comencé como pítcher,
pero ahora juego cualquier posición, dice.
En su vida de deportista no ha tenido muchos obstáculos, pues hasta
su marido la apoya a pesar de que en varias ocasiones ha resultado lesionada
producto de jugadas bruscas.
Sin dinero
Pero jugar e impulsar un deporte que no es muy conocido en el país
tiene sus problemas y uno de ellos es el económico, ya que no hay
mucho apoyo. Según Martínez, en el caso de Moncagua, las
mismas jugadoras tienen que aportar dinero para el pago de los jueces,
compra de pelotas y reposición del utillaje deportivo.
El principal motor del equipo es don Jorge Cañas, ya que
la mayor parte de los gastos salen de su bolsillo, sostiene Martínez.
Incluso muchas veces le toca coser las pelotas dañadas para reutilizarlas,
ya que el precio de éstas anda por los $10.00.
Según ella, Cañas lleva el softbol en la sangre pues mantiene
el equipo desde hace 33 años con el apoyo de amigos y hermanos
lejanos, quienes envían ayuda desde Estados Unidos.
Aunque nunca ha jugado en San Salvador o en el extranjero, Martínez
considera que tiene la suficiente experiencia como para no defraudar en
torneos fuertes.