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Antropólogos excavan en El Mozote

Dos argentinas dirigen las excavaciones en El Mozote. Se rastrean osamentas, que Medicina Legal tratará de identificar. Podría ser la última búsqueda de restos humanos.

Publicada 29 de octubre 2004, El Diario de Hoy

En la medida que avance la tarea se recurrirá a pequeñas cucharas, como las de albañil, y brochas. Es un proceso que requiere mucha paciencia. Foto EDH
Morazán
Enrique Maldonado
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


Un grupo de personas utiliza piochas y azadones en su tarea de remover la tierra. Lo hacen en un espacio cuadrado de 6.5 x 7 metros, inscrito en otro de 11 x 12 metros.

Y aunque la mayoría, si no todos, se dedica a labores agrícolas, no están ahí en preparativos de Asiembras.

En el desarrollo de la faena no recurren a su fuerza plena para golpear el suelo, sino que lo hacen de manera hasta cierto punto sutil, pues hacerlo significaría echar al traste su objetivo principal: la búsqueda de restos humanos sepultados bajo los escombros de una vivienda, entre el 11 y el 13 de diciembre de 1981.

Es el caserío El Mozote, en la comprensión de Meanguera, departamento de Morazán. En el lapso de esos tres días murieron en la zona más de mil personas. Eran los albores de la guerra civil y la zona, uno de los bastiones de la entonces incipiente guerrilla del FMLN.

La tierra presenta un tono rojizo y húmedo. Agua y arcilla. En la adecuación del espacio donde se desarrolla la excavación hubo necesidad de eliminar un poco de maleza, entre la que domina un olor peculiar emanado tras el golpe del machete: la hierba de muerto.

Han transcurrido más de dos décadas. Pero en la mente de Pedro Chicas Romero, de 65 años, aún permanecen frescos los acontecimientos.

Para no ser víctimas, se escondieron, junto a su hija, yerno y un amigo a orillas del río La Joya. “El 11 (de diciembre) salí por la tarde y sólo vi tizones.

Luego me dirigí a la casa de Tito Martínez en busca de mi esposa, pero había mucha soledad y regresé al escondite”, cuenta Romero.

Y luego añade: “Desde la cueva oía pasar los aviones y las detonaciones. Tenía el temor de que nos hallaran y nos mataran, (pues) a la orilla de río pude ver huellas, como si nos anduvieran buscando”. Sobrevivió, halló a su mujer, pero 13 de sus familiares no corrieron la misma suerte que él.

En aquel entonces, Chicas vivía en La Joya. Es uno de los caseríos donde ocurrió la matanza, además de El Mozote, Toriles, Ranchería, Cerro Pando, Jocote Amarillo y Cerro de Piedra, todos de la jurisdicción de Meanguera. Nunca regresó, ahora reside en Jocoaitique.

Desde Argentina

Su presencia en El Mozote, el 21 de octubre, era para colaborar con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), a cuyo cargo está el proceso de excavación de los restos de las víctimas. Es la quinta oportunidad que se hace.

Sofía Egaña es parte del EAAF. “Utilizamos la técnica de la arqueología clásica: limpiar, exponer restos o evidencias, registrar, documentar, trasladar a planos… Al final, se levantan los restos y se deja constancia en un acta”, explica.

La autorización para las exhumaciones ha sido dada por el juez segundo de Primera Instancia de San Francisco Gotera, Jorge Alberto Guzmán Urquilla.

Cuando el proceso haya concluido, “si hay huesos” se trasladarán a la sede del Instituto de Medicina Legal en Santa Tecla, La Libertad, aclaró la directora de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, María Julia Hernández.

El equipo técnico y las instancias legales han acudido a la zona en cinco oportunidades, en busca de los restos de las víctimas de El Mozote para tratar de identificarlas. Se prevé que este año las tareas demoren al menos dos semanas.

Sin embargo, “si en la quinta etapa no se halla (restos significativos), se va a suspender las excavaciones”, afirma la directora de Tutela Legal.

5
272
9
3
Etapas
osamentas
identificaciones
días
de búsqueda se han realizado en la comprensión de El Mozote, desde 1992
se habían encontrado hasta el año pasado, pero no todas han sido identificadas
positivas se realizaron en 2003, de los 57 restos hallados el año pasado
duró el operativo militar en que fueron ultimadas más de mil personas

Hallazgos de la cuarta etapa

Comenzó el 23 de octubre de 2003, previa autorización del Juez Segundo de Primera Instancia de San Francisco Gotera, Morazán

• Las labores se realizaron en los caseríos Cerro Pando, Poza Honda, ambos jurisdicción de Meanguera.
• En Cerro Pando se ubicaron dos fosas, en las cuales estaban los restos óseos completos de nueve
personas adultas y cuatro menores.
• De las nueve osamentas de adultos, cuatro correspondían a hombres y cinco a mujeres.
• Las exhumaciones continuaron el 3 de noviembre en el caserío Ranchería, sitio 1.
• Los restos recuperados fueron escasos, incompletos, desarticulados y distribuidos a lo largo del piso del recinto.
• El 10 de noviembre, en el sitio 2 de Ranchería comenzaron los trabajos
• Al concluir en este sitio se estableció que los restos hallados correspondían a seis individuos.
• La totalidad de restos en los tres sitios de Ranchería sumó 26 personas.
• 7 de noviembre, caserío Toriles. Hallazgos incompletos que permiten deducir que corresponden al menos a siete sujetos.
• El Pinalito, 20 de noviembre. Quince cráneos fragmentados, de niños y adultos.
• De manera global, la cuarta jornada de excavaciones dejó restos de 57 personas, de las que 48 no se pudo establecer su identidad.

Sólo se ha hallado restos óseos muy fragmentados

Es probable que la identidad de las personas cuyos cuerpos quedaron tendidos donde se realizan excavaciones, en El Mozote, sea cubierta por el manto del olvido.

Las perforaciones en la pared dan una idea del calibre de las municiones usadas durante los tres días de asedio. Foto EDH

Hay dos razones de peso: una, la fragmentación de los huesos hallados, hasta el miércoles anterior, sólo podría permitir establecer, acaso, el número de individuos que había en el interior de la vivienda. Y dos, el cese de las investigaciones producto de los resultados obtenidos este año.

Wilfredo Medrano, del equipo jurídico de Tutela Legal del Arzobispado, explicó, vía telefónica, que no se ha encontrado huesos enteros, “sólo fragmentos pulverizados, al parecer restos quemados. Hay evidencia balística bastante”, confirmó.

Se intentó obtener la versión de Silvana Turnner, del Equipo Argentino de Antropología Forense, pero declinó bajo el argumento que primero debía presentar el informe final antes de ofrecer declaración alguna.

No accedió siquiera a hacer una breve descripción de lo desenterrado. “Diferente es si ustedes vienen y luego escriben”, dijo.

Hace una semana, la directora de Tutela Legal, María Julia Hernández, había facilitado los números telefónicos, para poder tener información de los avances.

“Aplicamos la técnica de la arqueología clásica: limpiar, exponer restos o evidencias... Las autoridades siempre están presentes” Sofía Egaña, Antropóloga
“En los días previos (a la masacre) fuimos mortereados. Unos se fueron y otros se quedaron confiados. Yo no era guerrillero” Pedro Chicas Romero, sobreviviente
Ahora viven en El Mozote repobladores nuevos o las personas que se fueron huyendo de la violencia que había en aquella época Julia Hernández, Tutela Legal

 

 


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