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| Las reses son dejadas en el rastro a tempranas
horas, pero nadie las cuida durante buena parte del día. Foto
EDH/ Felipe Ayala |
La Unión
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
El rastro está cerrado por la mañana, sin ningún
custodio para el ganado que sólo espera la muerte.
Dentro están atadas varias vacas en evidente desnutrición:
algunas apenas simulan sus costillas. La mayoría descansa sobre
el suelo que tiene algunos desperdicios.
El rastro se encuentra en el barrio San Carlos, y quienes ahí residen
sufren numerosas incomodidades que los han obligado a protestar en busca
de una posible solución al problema.
Se levantan y acuestan soportando el olor desagradable producto del descuartizamiento
de reses.
El rastro tiene 80 años de funcionar y a la fecha no se aplican
las mínimas medidas de higiene para el manejo de desechos. Es más,
carecen de permisos ambientales y de Salud Pública.
Muchas administraciones municipales han pasado por la alcaldía,
pero hasta el momento ningún alcalde ha logrado solucionar este
problema.
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| La comunidad. Los Honduras es la que ve pasar
a diario la sangre y vísceras de los sacrificios. Foto
EDH/ Felipe Ayala |
El alcalde Mario Osorto expresó que sabe del problema,
pero que en su primer período de gobierno el incendio del mercado
municipal frenó la construcción de otro rastro.
Tenemos un lugar fuera de la ciudad que nos donó el Instituto
de Transformación Agraria, pero recuerden que el Ministerio de
Medio Ambiente tiene que avalar la construcción, sostuvo
Osorto.
Durante varios días, se manejó que existiría un cierre
definitivo del rastro por no cumplir los requisitos mínimos de
higiene y por constituir una infracción grave al Código
de Salud, según la declaración de la Unidad de Salud del
barrio La Playa, en la ciudad de La Unión, la cual ya notificó
al concejo el 16 de septiembre.
No se va a cerrar, de hecho ya está más limpio,
afirmó el edil.
A pesar de los intentos por clausurarlo el lugar se mantiene igual.
No sé por qué se han fijado en el rastro de La Unión,
si existen otros peores. Habría que averiguar cuál es la
intención, concluyó Osorto.
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El vivir entre el tufo
y los zopes
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La
Unión
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
El rastro se encuentra ubicado en el barrio San Carlos. Justo atrás
de sus instalaciones viven algunas familias en la zona denominada
de Los Honduras.
En ese lugar pasa la quebrada El Zope, que tiene ese nombre gracias
a la sobrepoblación de esa ave de rapiña.
Cuando destapan un tubo y sale toda la sangre es un tufazo,
pero ya nos acostumbramos, comenta Salomón Urías,
estudiante de 17 años.
Al igual que Salomón, la mayor parte de la comunidad prefiere
no hablar del asunto, pero algunos valientes ahondan más.
En las noches es peor, la hedentina es insoportable y ponemos
aután para espantarlo, comenta Gregorio Méndez,
vendedor de 38 años.
Pero, una buena parte se muestra escéptica al cambio: Nosotros
tenemos costumbre, dijo Luis Cáceres, estudiante de 22
años. |
Sería
justo que desapareciera. Dicen que lo van a quitar, pero ellos se
hacen gatos bravos
Wilfredo Fuentes, comerciante
Los zopilotes abundan allí
Estas aves de carroña se mantienen expectantes todo el día,
en espera de alguna víscera.
- Solamente en los basureros se aprecia un alto número de
estos animales.
- Algunos bromean y aseguran que los zopes llegaron allí
porque sabían que el lugar se llamaba El Zope.
- Pero, los zopilotes no son los únicos que habitan el sitio.
También varios perros se pelean a diario por los restos de
las vacas.
- Los zopilotes esperan expectantes por el momento del sacrificio.
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