elsalvador.com WWW
Portada Archivos Correo Chat Foros Clasificados Revistas Canales Sitios asociados Diarios Mundo

Alfabetización, guía a la independencia

El saber leer y escribir cambia la vida de muchos adultos que se han beneficiado con el plan nacional de alfabetización.

Publicada 8 de octubre 2004, El Diario de Hoy

El conocer el mundo de los libros ha cambiado el ser de doña Tomasa Centeno de Paz, quien ha recibido el apoyo familiar. Foto EDH

San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


Tomasa Centeno de Paz, de 40 años, ya puede leer la Biblia. Con el Libro a un lado y el de lecciones de primer nivel al otro, en el cual hay puros dieces, hace un recuento de cómo era su vida antes de conocer las letras.

“Para todo debía pedir ayuda, ahora puedo abordar el bus y sé para dónde me dirige”, sostiene doña Tomasa, quien ha descubierto una más feliz etapa de su vida a través del aprendizaje mientras sigue cuidando su casa, espacio compartido con su esposo y sus dos hijas, de 17 y 19 años, quienes cursan bachillerato.

“Mi esposo ha sido quien más me ha animado a aprender, también mis hijas. Me prestan sus cuadernos para que lea”, cuenta la renovada mujer.

Ella emigró de la villa de Quelepa, a unos cinco kilómetros de la ciudad de San Miguel, cuando era una bebé. Sus padres se vinieron buscando un lugar donde sobrevivir.

Al establecerse en los límites de San Miguel, la familia se dedicó a la recolección de algodón. Entre las algodoneras y las labores domésticas, Tomasa fue la única de los cinco hermanos que no asistió a la escuela.

Lea además
Alfabetización, guía a la independencia
La ganancia de lo técnico
CIAZO apuesta a una clase integral

Con el pasar del tiempo, conoció a su esposo, quien sólo cursó hasta tercer grado en la escuela, pero que le han valido para poder defenderse en la vida a través del comercio de aves. “Cuando supe en la iglesia que enseñarían a leer y escribir, me interesó mucho, por lo que me inscribí y ahora todo es diferente”, señala la radiante mujer, al tiempo que toca su libro de lecciones y su Biblia.

La oportunidad

Tomasa supo del programa de alfabetización por medio de la Iglesia Cristo Redentor en Las Tormentas, donde funciona el Círculo de Alfabetización. Ahí se encuentran diferentes alumnos o asociados de diversas partes de la ciudad migueleña.

Elizabeth Guadalupe González, supervisora de 25 círculos en el departamento de San Miguel, dijo que se trata del Plan Nacional de Alfabetización de Adultos (Paeba) que funciona también en Morazán y La Unión,

En estos momentos, son 17 promotores, cuya responsabilidad es fundar 25 círculos de alfabetización cada uno.
Irónicamente, tanto en el ámbito oficial como de las organizaciones no gubernamentales no se pudo conseguir datos actualizados del índice real de analfabetismo en El Salvador, menos de la región oriental.

Las respuestas más comunes eran que los datos no estaban disponibles o que las personas encargadas no estaban tampoco con tiempo de atender la consulta hecha.

En la oficina en que más se insistió fue en la de Comunicaciones del Ministerio de Educación, pero al cierre de esta nota (miércoles pasado) aún no se tenía una respuesta de la gestión.

Mientras, las otras organizaciones se limitaron a decir que se trata de un estimado del 13% de analfabetismo a escala nacional y que son más la mujeres que los hombres quienes no saben ni siquiera leer y escribir.

¿Cuáles son los obstáculos que se enfrentan al formar a los adultos? González menciona que la mayoría de los asociados son mujeres y, en muchas ocasiones, no tienen el apoyo de sus compañeros de vida o familiares.

También la dificultad de cambiar la mentalidad de los adultos, quienes en general están convencidos de que es demasiado tarde para aprender la lectura y escritura. Pero a pesar de todo, las oportunidades de aprendizaje continúan, incluso en empresas donde los trabajadores, en sus horas libres, reciben clases.

La meta

Raúl Morales, del equipo que administra el Paeba en la Universidad de Oriente (Univo), informó que se trata de disminuir el déficit escolar en la población por lo que existen varios programas: el oficial, conocido como Programa Alfabetización y Educación Básica de Adultos (Paeba), que es manejado por convenios entre el Ministerio de educación y algunas universidades.

La Univo lo maneja por haber ganado un proceso de licitación que abrió el Ministerio de Educación (Mined). Por lo que ellos tienen a su cargo el trabajo en tres departamentos de la zona oriental, que son: San Miguel, Morazán y La Unión.

Mientras que el restante, el departamento de Usulután, es atendido por la Universidad Don Bosco.

Mamá está en clase
No todo es color de rosa en el esfuerzo de educarse, más a los 60 años y sin el apoyo de su pareja.
María vinda pereira cumple todas sus lecciones. Es buena alumna. Foto EDH
Por 1981, María Vinda Pereira dejó el cantón Agua Blanca de Cacaopera, en Morazán. Iba huyendo del conflicto armado en busca de una mejor vida en San Miguel. Actualmente vive con su esposo y tiene seis hijos, entre los 25 y 40 años.

Una entrega total al hogar marcó la agenda de María Vinda, pero introdujo un cambio en sus prioridades para asistir al Círculo de Alfabetización.

La decisión se tornó difícil al carecer del apoyo de su esposo; sin embargo, ella siguió adelante hasta poder aprender a leer y escribir “Mis hijos ya están casados y se han ido para Estados Unidos, pero Rodolfo (uno de sus vástagos) es quien se entusiasmó más cuando supo que aprendería a leer y escribir”, recuerda emocionada María Vinda, al tiempo que se coloca los anteojos para mostrar las lecciones en las que ha obtenido muy buenas calificaciones.

El maestro

Cerca de ella, el “profesor” Erick Ernesto Villatoro, de 19 años, quien recién finalizó su bachillerato. El trabaja como facilitador de el Círculo de Alfabetización antes de ingresar a la universidad.

“El hecho de enseñar a alguien, lo que le servirá para la vida es muy gratificante”, sostiene el adolescente alfabetizador.

Las funciones de facilitador han llenado tanto las expectativas de Villatoro, que incluso le ayudaron a descubrir su vocación profesional.

Ahora, se prepara para ingresar a la Universidad de El Salvador a estudiar la carrera de licenciatura en Educación.

 

elsalvador.com WWW