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Artesanías pretenden desarrollar pronto a Guatajiagua

Las mujeres de este municipio morazánico ven con buenos ojos el futuro de sus familias gracias a la venta de productos de barro. La mayoría de sus diferentes enseres es fabricada para empresas extranjeras. La exportación es un hecho

Publicada 24 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Morazán
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


En Guatajiagua, Morazán, el barro ha invadido los hogares. Cuando tienen algún pedido de parte de alguna empresa es difícil encontrar espacio en la mayoría de salas.

Óscar Salvador Aguilar Cruz, de 40 años, es el coordinador del Centro de Desarrollo Artesanal (Cedart) en Morazán.

Diariamente revisa los pedidos de las compañías y se encarga de contactar con las artesanas para pedirles más piezas.

El Cedart, que tiene cuatro años de trabajo, nació por iniciativa del Gobierno.

Su principal misión es apoyar las obras del municipio y la zona se cubre todo tipo de vasijas que son elaboradas por hojalateros, artesanos del barro y ejecutores de jarcias, que elaboran hamacas y lazos.

En 1989, la Comunidad Europea llegó a la zona con la firme intención de trabajar con los artesanos. Gracias a varios convenios se fueron dando las oportunidades hasta que se agotó su trabajo.

María Guevara utiliza su día en elaborar las diferentes piezas de barro que le encarga el Cedart. .Fotos Diario de Oriente/Mauricio Cáceres

La Comunidad Europea partió en 1998, y así nació la Cámara de Artesanos. En ese momento se hizo un convenio con Conamype (Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa) y así nació el Cedart. Era junio de 2001 y desde esa fecha el trabajo no ha menguado en ningún momento.

Óscar Aguilar es artesano, originario de Ilobasco, Cabañas, pero trabaja desde hace mucho tiempo en Guatajiagua. Su familia tenía un taller, pero luego se dedicó a coordinar proyectos, algo que él considera “la parte profesional”, no sólo artesanal. Así él apoya el diseño, la producción, la prueba de calidad, el empaque y, por supuesto, también el embalaje.

En el día, las artesanas elaboran diez piezas. Aunque algunas han depurado sus técnicas y pueden producir hasta 30 unidades.

Las ollas, comales y otras piezas de barro son teñidas con nacascol, un tinte natural que utilizan desde la antigüedad las tribus lencas.

En Guatajiagua se han creado 260 diseños nuevos, el 75% de ellos ha tenido aceptación por los compradores. Lo bueno es que ningún material se desperdicia, todo se vende, aunque no con las misma utilidades.

“Ha sido difícil, pero con el tiempo hemos logrado que las cosas salgan bien. La mayoría de artesanos está concentrada en su labor y ha duplicado su producción gracias a instrumentos”, explicó Aguilar.

Esa opinión tiene mucho de orgullo, porque el Cedart ha introducido la técnica del torno, el horno de cilindros y el horno de llama invertida.

Con esta nueva tecnología el Cedart intenta evitar la contaminación con hornos que utilizan menos leña que los convencionales y las cocinas de gas o electricidad.
“Si usáramos gas o electricidad el gasto sería tremendo por sólo quemar una piecesita”, confiesa Aguilar.

Mujeres

Las féminas son las que más trabajan el barro. La mayoría de hombres de la zona labora la tierra, cultiva diversos productos, aunque también existen algunos individuos que se han interesado en la producción del barro, que son dos (ver columna).
“La mayoría de las artesanas son mujeres. Esta actividad tiene la bondad que pueden trabajar desde su casa”, expresó Yolanda de Gavidia, Ministra de Economía.

La mezcla del barro tiene tres elementos: arena, barro negro y rojo. Después es secado al sol hasta que se hace moldeable, allí empieza el proceso, luego sigue el quemado y termina cuando llega a su casa.

Las ollas que elaboran también son utilizadas por las amas de casa, para preparar los alimentos diarios de sus familias. Fotos Diario de Oriente/Mauricio Cáceres

Un calado cuesta más

El producto tradicional que no tenía ningún adorno, se paga mucho más barato que los nuevos estilos que han desarrollado en el Cedart y se están exportando rumbo a Europa y los Estados Unidos

“Estos cántaros no cuestan más de un dólar, pero con unos calados de flores se los llevan por tres dólares sin regatear”, afirma Óscar Aguilar, coordinador del Cedart.
Los costos pueden variar dependiendo del producto. Las cacerolas, comalitos y ollitas cuestan $0.60, mientras que los depósitos para vela tienen un precio de $0.80.

Entre los nuevos artículos de elaboración original, se encuentran las bases de candelabros que tienen un costo de $1.25. Además se producen vasos que llegan a costar $0.80 y otros utensilios para la cocina como son tasas, platos, cucharones, pero en su mayoría se elaboran adornos.

Pocos artesanos elaboran comales

En el municipio son pocos los hombres que trabajan el producto. Durante el recorrido por la ciudad sólo encontramos a dos: uno que elabora diseños y otro que realiza calados.
- José Galileo Véliz, de 22 años, fue el primero en innovar. Elaboraba productos con calados de flores, santos y otros enseres. El hace los diseños más elaborados, afirman sus amistades.
-“Cuando vinieron a dar una capacitación de parte de Ayuda para Artesanos (ATA, siglas en inglés,) fue que me interesé y comencé a inventar”, cuenta Galileo, quien recibió el curso de tres días.
- Un diseñador francés fue quien les aportó las técnicas y así ellos empezaron a elaborar las ideas. A partir de ese momento, hicieron cilindros con detalles.
- Rosendo Isaías Guevara, de 14 años, comienza, pero ya puede hacer calados y afinados. Los primeros son las figuras que se hacen en los lados del producto como adornos. En pocos minutos, Rosendo transforma una masa amorfa en una olla, todo gracias al torno que fue facilitado por el Centro de Desarrollo Artesanal (Cedart) y a su rápido aprendizaje.
-“A la gente mayor le ha costado más acostumbrarse a los nuevos instrumentos. Son los jóvenes los que sí los están usando y son estos dos muchachos”, concluye Óscar Aguilar, coordinador del Cedart.

Las piedras de moler son muy apreciadas en las cocinas para amasar la carne y otros alimentos salvadoreños.
Todas las piezas de barro deben de ser secadas al sol y luego horneadas durante media hora para que sean comerciadas.
Los soles son artículos nuevos y son los que más gozan de aceptación por las empresas estadounidenses y europeas.



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