Morazán
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
En Guatajiagua, Morazán, el barro ha invadido los hogares. Cuando
tienen algún pedido de parte de alguna empresa es difícil
encontrar espacio en la mayoría de salas.
Óscar Salvador Aguilar Cruz, de 40 años, es el coordinador
del Centro de Desarrollo Artesanal (Cedart) en Morazán.
Diariamente revisa los pedidos de las compañías y se encarga
de contactar con las artesanas para pedirles más piezas.
El Cedart, que tiene cuatro años de trabajo, nació por iniciativa
del Gobierno.
Su principal misión es apoyar las obras del municipio y la zona
se cubre todo tipo de vasijas que son elaboradas por hojalateros, artesanos
del barro y ejecutores de jarcias, que elaboran hamacas y lazos.
En 1989, la Comunidad Europea llegó a la zona con la firme intención
de trabajar con los artesanos. Gracias a varios convenios se fueron dando
las oportunidades hasta que se agotó su trabajo.
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| María Guevara utiliza su día en
elaborar las diferentes piezas de barro que le encarga el Cedart.
.Fotos Diario de Oriente/Mauricio Cáceres |
La Comunidad Europea partió en 1998, y así nació
la Cámara de Artesanos. En ese momento se hizo un convenio con
Conamype (Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa)
y así nació el Cedart. Era junio de 2001 y desde esa fecha
el trabajo no ha menguado en ningún momento.
Óscar Aguilar es artesano, originario de Ilobasco, Cabañas,
pero trabaja desde hace mucho tiempo en Guatajiagua. Su familia tenía
un taller, pero luego se dedicó a coordinar proyectos, algo que
él considera la parte profesional, no sólo artesanal.
Así él apoya el diseño, la producción, la
prueba de calidad, el empaque y, por supuesto, también el embalaje.
En el día, las artesanas elaboran diez piezas. Aunque algunas han
depurado sus técnicas y pueden producir hasta 30 unidades.
Las ollas, comales y otras piezas de barro son teñidas con nacascol,
un tinte natural que utilizan desde la antigüedad las tribus lencas.
En Guatajiagua se han creado 260 diseños nuevos, el 75% de ellos
ha tenido aceptación por los compradores. Lo bueno es que ningún
material se desperdicia, todo se vende, aunque no con las misma utilidades.
Ha sido difícil, pero con el tiempo hemos logrado que las
cosas salgan bien. La mayoría de artesanos está concentrada
en su labor y ha duplicado su producción gracias a instrumentos,
explicó Aguilar.
Esa opinión tiene mucho de orgullo, porque el Cedart ha introducido
la técnica del torno, el horno de cilindros y el horno de llama
invertida.
Con esta nueva tecnología el Cedart intenta evitar la contaminación
con hornos que utilizan menos leña que los convencionales y las
cocinas de gas o electricidad.
Si usáramos gas o electricidad el gasto sería tremendo
por sólo quemar una piecesita, confiesa Aguilar.
Mujeres
Las féminas son las que más trabajan el barro. La mayoría
de hombres de la zona labora la tierra, cultiva diversos productos, aunque
también existen algunos individuos que se han interesado en la
producción del barro, que son dos (ver columna).
La mayoría de las artesanas son mujeres. Esta actividad tiene
la bondad que pueden trabajar desde su casa, expresó Yolanda
de Gavidia, Ministra de Economía.
La mezcla del barro tiene tres elementos: arena, barro negro y rojo. Después
es secado al sol hasta que se hace moldeable, allí empieza el proceso,
luego sigue el quemado y termina cuando llega a su casa.
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| Las ollas que elaboran también son utilizadas
por las amas de casa, para preparar los alimentos diarios de sus familias.
Fotos Diario de Oriente/Mauricio Cáceres |
Un calado cuesta más
El producto tradicional que no tenía ningún adorno, se
paga mucho más barato que los nuevos estilos que han desarrollado
en el Cedart y se están exportando rumbo a Europa y los Estados
Unidos
Estos cántaros no cuestan más de un dólar,
pero con unos calados de flores se los llevan por tres dólares
sin regatear, afirma Óscar Aguilar, coordinador del Cedart.
Los costos pueden variar dependiendo del producto. Las cacerolas, comalitos
y ollitas cuestan $0.60, mientras que los depósitos para vela tienen
un precio de $0.80.
Entre los nuevos artículos de elaboración original, se encuentran
las bases de candelabros que tienen un costo de $1.25. Además se
producen vasos que llegan a costar $0.80 y otros utensilios para la cocina
como son tasas, platos, cucharones, pero en su mayoría se elaboran
adornos.
Pocos artesanos elaboran comales
En el municipio son pocos los hombres que trabajan el producto. Durante
el recorrido por la ciudad sólo encontramos a dos: uno que elabora
diseños y otro que realiza calados.
- José Galileo Véliz, de 22 años, fue el primero
en innovar. Elaboraba productos con calados de flores, santos y otros
enseres. El hace los diseños más elaborados, afirman sus
amistades.
-Cuando vinieron a dar una capacitación de parte de Ayuda
para Artesanos (ATA, siglas en inglés,) fue que me interesé
y comencé a inventar, cuenta Galileo, quien recibió
el curso de tres días.
- Un diseñador francés fue quien les aportó las técnicas
y así ellos empezaron a elaborar las ideas. A partir de ese momento,
hicieron cilindros con detalles.
- Rosendo Isaías Guevara, de 14 años, comienza, pero ya
puede hacer calados y afinados. Los primeros son las figuras que se hacen
en los lados del producto como adornos. En pocos minutos, Rosendo transforma
una masa amorfa en una olla, todo gracias al torno que fue facilitado
por el Centro de Desarrollo Artesanal (Cedart) y a su rápido aprendizaje.
-A la gente mayor le ha costado más acostumbrarse a los nuevos
instrumentos. Son los jóvenes los que sí los están
usando y son estos dos muchachos, concluye Óscar Aguilar,
coordinador del Cedart.
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Las piedras de moler
son muy apreciadas en las cocinas para amasar la carne y otros alimentos
salvadoreños.
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Todas las piezas
de barro deben de ser secadas al sol y luego horneadas durante media
hora para que sean comerciadas.
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Los soles son artículos
nuevos y son los que más gozan de aceptación por las
empresas estadounidenses y europeas.
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