SAN MIGUEL
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Chirilagua está llena de personas que tienen familiares en los
Estados Unidos. Desde hace varios años, los más jóvenes
han buscado un mejor futuro en las tierras del norte.
Entre ellos José Romeo Montano, de 55 años, quien tiene
a sus tres hijos en el exterior, mientras cría a su nieto Edgar,
de un mes de edad.
Su hija mayor Rosa Marisol Gálvez, de 34 años, es la que
lleva más tiempo de vivir allá: 26 años de ganar
su dinero en tierra estadounidense y no piensa regresar.
El vástago que le sigue tiene cinco años de haberse marchado,
se llama René Daniel Ordóñez, de 24 años.
Es el papá del pequeño Edgar.
Y Jorge Alberto Cisneros, 22 años y siete de residir en Nueva York.
Don Romeo es oriundo de Usulután, pero ha dispuesto una abarrotería
en Chirilagua, donde posee varios años trabajando, pero no tantos
como su hija Rosa de vivir en los Estados Unidos.
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En intipucá, la mano de obra escasea por
las constantes migraciones. Mujeres y ancianos llenan esos vacíos.
Foto diario de Oriente /Felipe Ayala |
Al hablar del pequeño nieto, los ojos del abuelo brillan y antes
de escuchar alguna pregunta dice: Me han salido bien económicos
los muchachos, porque sólo tiene un nieto.
Don José Romeo piensa mandar un día a Edgar a EE.UU., porque
es el país de las oportunidades.
Sobre el proyecto de ley para enviar a la cárcel a los familiares
que permitieran que coyotes trasladen a menores al exterior,
se mostró molesto.
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José Romeo Montano
desea enviar a su nieto. |
Es algo que no es correcto, porque todos tenemos derecho a un futuro
mejor, porque aquí no existen oportunidades, reclamó
don José Romeo.
Cuando el pequeño Edgar Ordóñez cumpla los 12 años,
es seguro que su abuelo lo envíe rumbo a Estados Unidos en busca
del sueño americano, con un coyote de confianza y así
pueda estar, al fin, cerca de su padre.
Aunque los tres descendientes de Montano le envían remesas, él
asegura que no son suficientes para mantener su hogar. El dinero alcanza,
porque él se mantiene laborando diariamente.
Al igual que Montano, muchos abuelos se ven en la necesidad de enviar
a sus nietos para que se reúnan con sus padres en los Estados Unidos
y así obtengan un empleo en ese país y ayuden a su familia.
Una propuesta frenada a tiempo
Las modificaciones al Código Penal no se elaboraron por decisión
de los mismos diputados que la apoyaron.
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| Diputados de las diferentes fracciones políticas
decidieron esperar un tiempo antes de elaborar cambios. Foto:
EDH/Felipe Ayala |
El 10 de septiembre se discutió, en la Asamblea Legislativa, la
posibilidad de elaborar un cambio al Código Penal en el artículo
367 que permita sancionar a los familiares que envíen a menores
de edad con coyotes para llegar a los Estados Unidos.
Aunque en un principio la idea era frenar el trafico ilegal de menores
que son obligados a trabajar en la prostitución u otros aspectos
ilícitos, provocaba un vacío legal que castigaba a los parientes
por mandar a los niños a reunirse con sus padres. Pero la propuesta
de ley fue abortada al día siguiente.
Diez años y siete meses de cárcel podrían sufrir
todos los parientes que sean detenidos intentando llegar ilegalmente a
otros países, para reunirse con sus familiares.
Apoyaron la propuesta los diputados de las distintas fracciones políticas,
pero después todos coincidieron en que la propuesta debía
estudiarse con detenimiento para no dejar vacíos legales.
Estábamos a punto de aprobar un vacío legal,
sentenció Juan Sorto, diputado del PCN por San Miguel.