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“Oye Salomé, perdónala”

Quién en San Miguel no recuerda el grito de batalla de Oscar Abarca, el popular Salomé. Mañana, El Sarape rendirá un tributo a su memoria

Publicada 17 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com


Un 18 de septiembre de 1996 moría Oscar Abarca, quien dio un gran empuje a la vida nocturna de San Miguel. Ocho años luego de su partida, el público recibirá un espectáculo especial por su aniversario.

El programa que desarrollarán para esta fecha estará encabezado por la presentación de Los Hermanos Turcios, Joel Ramos y su arpa y las variedades del Ballet Alazán.

El show resumirá lo mejor de la familia Abarca, cuyos orígenes están en San Sebastián, departamento de San Vicente.

Todos descienden de Joaquín Abarca y Enriqueta Flores. Ellos tuvieron a Roberto, Oscar, Miriam, Nelli, Vilma y Elsa, quienes nacieron en San Salvador; pero después vivieron en San Miguel, con una hermana de su madre, por la colonia 15 de Septiembre.

Miriam recuerda cómo siempre sobresalía Oscar. “Siendo niño armaba en el amplio patio unas carpas, donde sus hermanos y vecinos le hacían de cantantes y bailarines. El era el maestro de ceremonias y hacía malabares con unos trastos y cacerolas”, recuerda la hermana emocionada, principal responsable de El Sarape.

Manuelito, con su metro y 30 centímetros, es una de las figuras más conocidas del espectáculo. Foto Diario de Oriente/ Sonia Bernal

Pero sus vidas pronto quedarían marcada por la pérdida de sus padres. Oscar y Miriam tuvieron que ser llevados al Hogar del Niño Dolores Souza y las otras dos niñas fueron cuidadas por una tía.

La directora del Hogar, la hermana Luz Aguilar, de origen mexicano, ayudaría a Oscar, al finalizar la secundaria, para que se fuera a México, en 1970. Allí se abrió paso y volvería por algunos de sus hermanos. “El trabajo en restaurantes como mesero y, especialmente, disfrutaba asistir al teatro de revistas y clubes, donde presentaban espectáculos de baile”, cuenta Miriam.

El cazatalentos


Al volver a El Salvador, en 1976, instaló un restaurante de comida mexicana llamado “El Alazán”, en San Salvador. Oscar presentaba el Show de Salomé, interpretado por él mismo, donde dio cabida a muchos artistas, quienes encontraron el escenario para alcanzar el éxito.

El público recordará así a Fermín Iglesias, Karmina Salazar, Oscar Hernández, entre otros.
Después, en pleno conflicto armado, por 1984, Abarca se trasladó a San Miguel, en donde siguió con su restaurante. Este se encontraba en la zona conocida como El Triángulo, en la intersección de la Ruta Militar con la carretera Panamericana.

Tony gabriel imita a la perfección al cantante mejicano Juan Gabriel. Es uno de los números más aplaudidos. Foto Diario de Oriente/ Sonia Bernal

Salomé se convirtió en la estrella migueleña. Desde varios puntos de El Salvador, acudían artistas para presentarse en San Miguel. Una de las especialidades del sitio eran las variedades musicales para extranjeros.

En ese contexto, hizo un arreglo especial a la canción “Salomé” con una letra muy singular que hablaba de su propia persona y desde entonces, se canta y se baila al ritmo de Salomé que se ha convertido en una especie de himno en el restaurante.

Luego de los Acuerdos de Paz, en 1992, el espectáculo continuó y hasta El Alazán llegaban los delegados de las Naciones Unidas (Onusal) y, según era su procedencia, Salomé preparaba una variedad especialmente para ellos.

El Alazán se hizo su fama. En 1993, regresaron de México los hermanos de Oscar, entre ellos Miriam.

La familia se estableció en el negocio de la comida, pero el 18 de septiembre de 1996, en pleno apogeo del Alazán, Oscar fallecía víctima de un infarto. Su partida dejó triste a la ciudad entera.

Sin embargo, en vida, Oscar siempre pidió a sus parientes que le recordaran con alegría, que no quería aniversarios de muerte y dolor. “Cuando se acuerden de mí, debe ser por mi espectáculo”, decía.
Su deseo ha sido cumplido por sus sobrevivientes. Compruébelo mañana, en El Sarape.

César pardo, el charro de oro, divierte al público con su acto. Foto Diario de Oriente/ Sonia Bernal

Los visitantes de lujo

Venir del extranjero y no darse una vuelta por El Sarape es imperdonable, más si antes de partir vio el show.

Entre los asistentes a El Sarape siempre hay extranjeros o “hermanos y hermanas” lejanas, gente que vive en Estados Unidos y que durante su estadía en el país, aprovechan para visitar El Sarape.

Roberto Hernández tiene 36 años. El se fue a Estados Unidos hace 18 y hace 11, no venía a San Miguel.

“Escuché hablar de esto cuando fue El Alazán, es la primera vez que vengo y estoy fascinado”, aseguró Hernández.

Este compatriota vive en Houston, Texas, donde trabaja en mecánica y en su propio negocio de ferretería. “He visitado clubes y lugares de teatros de revista, pero que no hay un lugar como el Sarape”, confesó el emigrante. “Debe haber un Sarape allá en Houston”.

Hernández estará poco tiempo en San Miguel, pero este fin de semana vendrá a disfrutar de la presentación especial de aniversario por Oscar Abarca.
“Allá hay muchos salvadoreños y mexicanos, y sólo existe un lugar similar que es italiano. Deberían tener un show del Sarape allá”, insistió.

 

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