Miguel Ventura
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
José Mario Leiva vivió su niñez en la Colonia
Milagro de la Paz, sin conocer la escuela y comenzó a trabajar
desde los siete años.
El deporte de los pedales se cruzó en su camino y fue amor a primera
vista y para toda la vida.
El trabajo de carpintero le permitió comprar su primera bicicleta
de competencia.
Mientras los demás menores golpeaban un balón de fútbol,
Mario trataba de comenzar a pedalear para convertirse en un ciclista juvenil
en la modalidad plana.
Aprendizaje
A los quince años compitió con el equipo de la Administración
Nacional de Telecomunicaciones de El Salvador (ANTEL) de San Miguel. Las
ilusiones y proyectos crecieron para Leiva a medida que entrenaba y competía
en certámenes regionales.
Corría el año de 1987 cuando Mario le puso alas a sus pedales
y participa en la Vuelta Ciclista a El Salvador, quedando en las últimas
posiciones.
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| José mario leiva ha acumulado mucha experiencia
por su participación en competencias nacionales. Foto
Diario de Oriente/ Miguel Ventura |
Para mi fue grandioso estar en medio de tantos ciclistas y por
el sacrificio que hice en esa competencia gané un trofeo,
recuerda el atleta con una sonrisa en sus labios.
Por esos días, vivía con su madre, Isabel Castillo, mientras
sus hermanas Marta y Berta residían en Estados Unidos.
Lleno de esperanza, pero con un limitado apoyo en El Salvador por parte
de la Federación de Ciclismo, decidió emprende el viaje
rumbo a Estados Unidos, en 1997, en su bicicleta.
El recorrido lo hizo solo y contra todo los inconvenientes que se sumaban,
especialmente al cruzar las fronteras.
Sin embargo, siete años después, Leiva espera regresar en
bicicleta a Estados Unidos, pero ahora legal.
He logrado superar muchas cosas, entre ellas aprender a leer y ganar
varios certámenes en el país, puntualizó el
ciclista.