Morazán
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Las cosas son del mismo color del cristal con que se miran. Bajo este
precepto se pueden aglutinar, en un grupo, a los defensores e impulsores
del proyecto de construcción de una hidroeléctrica en el
río Sapo, en la jurisdicción de Arambala, Morazán.
En otro, a los detractores que esgrimen razones ambientalistas.
Los primeros se amparan en las tonalidades derivadas a partir de la Ley
General de Electricidad y su reglamento, así como la legislación
de medio ambiente, entre otras normativas.
Los segundos, en la gama de verdes propia de iniciativas de corte ecológico
y conservacionista e incluso tienen cierto dejo rojiblanco con tufillo
político.
Desde el punto de vista legal, el artículo 576 del Código
Civil establece que los ríos y todas las aguas que corren
por cauces naturales, son bienes nacionales de uso público.
Además, la Ley General de Electricidad faculta a la Superintendencia
General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget) para autorizar la
generación de energía eléctrica a partir de
recursos hidráulicos y geotérmicos (art. 5).
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| La geografía es ideal para proyectos a
filo de agua, que no requieren grandes estructuras para almacenarla.
Fotos Diario de Oriente/ Mauricio Cáceres |
La solicitud que se haga ante la Siget debe ir acompañada, entre
otros documentos, por el respectivo estudio de impacto ambiental, aprobado
por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn).
El Marn emitió, en 2003, dos resoluciones en las que se otorga
el respectivo permiso ambiental para la ejecución del proyecto
(MARN-No.
0345-2003) y ratifica su decisión (MARN-No. 747-2003). Por casi
dos semanas se solicitó al Marn copias de las resoluciones; sin
embargo, nunca las proporcionó ni dio explicaciones de la negativa
para dar información de carácter público.
Opositores
Aunque los pasos seguidos para obtener la autorización se han dado
de acuerdo con lo establecido en las leyes, el mero anuncio del desarrollo
de la obra ha comenzado a generar anticuerpos.
La Microrregión Norte de Morazán, formada por ocho municipios
(ver recuadro) considera que se afectará la actividad ecoturística
que se desarrolla en el río Sapo. Así lo manifiesta
en un boletín informativo enviado a Diario de Oriente. No obstante,
se perciben incoherencias en su planteamiento al hacer consultas individuales
a cada alcalde.
El edil de Jocoaitique, Héctor Hernández, revela su desconocimiento
del proyecto: No me puedo pronunciar ni a favor ni en contra de
algo que no conozco. Otro de los argumentos expuestos por el síndico
municipal Cristóbal Chicas es que la electricidad que se produzca
va para Honduras.
Los pueblos del sur del departamento hondureño de La Paz no tienen
electricidad ni hay tendido eléctrico, por lo que la producida
en suelo morazánico irá al vecino país, razona Chicas.
Similar consideración hace Héctor Ventura, jefe edilicio
de Torola.
Su homólogo de Joateca, Vicente Argueta, ve un panorama distinto.
Es consciente de la falta de información, pero ve con buenos ojos
el proyecto, sobre todo si eso significa llevar los hilos conductores
a las casi 5,000 personas que carecen de electricidad. Podría
haber un aspecto político que bloquea una decisión favorable,
concluye Argueta.
Microrregión
Los integrantes del asocio de municipios son:
- Arambala
- San Fernando
- Jocoaitique
- Joateca
- Perquín
- Torola
- El Rosario
- Meanguera